¡No pierdas de vista a Dios!

Lectura de Hoy:
1 Samuel 4:1-11 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Traigamos de Silo el arca del pacto del Señor. Si la llevamos con nosotros a la batalla, nos salvará de nuestros enemigos.” 1 Samuel 4:3


¡No pierdas de vista a Dios!

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

¿Alguna vez te ha tocado ir manejando tu automóvil siguiendo a alguien más? Particularmente me estresa un poco cuando estamos por llegar a un semáforo y no sabes en qué momento cambiará de luz verde a ámbar y luego a roja, porque cuando comienza a suceder esto necesitas decidir entre acelerar o frenar en unos pocos segundos para no perder de vista a quien sigues. Hoy en día la mayoría de los teléfonos celulares tienen alguna aplicación con mapas que te le llevan desde tu ubicación hacia dónde te diriges pero antes no era así, era necesario cargar un mapa de la ciudad lo más actualizado posible y estacionarte para abrirlo y hacer un plano mental de qué decisiones debías tomar para llegar a tu destino final.  ¿Qué pasaba cuando tu mapa era viejo? Podías ser guiado por caminos que habían cambiado, cerrado o hasta demolido y para cuando lo sabías estabas perdido nuevamente y retrasado en tu tiempo. A veces quisiéramos que nuestra vida cristiana funcionara “en automático”, es decir que la fe creciera sola, que la Biblia que escuchamos los domingos fuera suficiente y poco nos falta para querer que fuera el Señor quien nos siguiera a nosotros en lugar de nosotros seguirlo a Él. Dios siempre se está moviendo, sus planes no se detienen y continuamente nos invita a ser parte de ellos pero si lo perdemos de vista o si nuestra relación con Él está basada en experiencias del pasado y no en una fe viva y renovada nos perderemos en el camino creyendo que tenemos una relación o una fe firme cuando en realidad es una que se ha ido desvaneciendo por falta de actualización.

La Fe no es un accesorio
“Traigamos de Silo el arca del pacto del Señor. Si la llevamos con nosotros a la batalla, nos salvará de nuestros enemigos”
. Nuestra lectura bíblica del estudio de hoy se encuentra en una etapa en la que el pueblo de Israel llevaba años alejado como nación de Dios, como consecuencia de esto diferentes pueblos se habían levantado contra ellos y en esta etapa específica eran los filisteos quienes los sometían una y otra vez. El problema era que los israelitas ¡no se habían dado cuenta lo lejos que estaban del Señor! Ante sus propios ojos eran buenos “creyentes” y tenían el respaldo de Jehová, vivían de las experiencias del pasado en las que cuando obedecieron y caminaron con el Señor fueron librados de muchos enemigos y ganaron épicas batallas. La realidad era que habían perdido de vista a Dios y aun así fueron a la guerra y dice la Biblia que “los filisteos atacaron al ejército de Israel y lo derrotaron matando a cuatro mil hombres”, ¡miles de familias resultaron afectadas al ver morir a su padre o hermano o hijo por una falta de relación con Dios! Pero ante tal escenario en lugar de caer todos de rodillas y buscar al Señor la reacción de los quienes estaban al frente de la nación fue: “Y los ancianos de Israel se preguntaban: ¿Por qué permitió el Señor que los filisteos nos derrotaran?”, ¿qué lo más fácil no era irle a preguntar al Señor eso?, ¿buscarlo para saber lo que estaba sucediendo? Pero en lugar de eso decidieron ir a traer el arca del pacto, el cual era un accesorio que iba dentro del templo y que representaba la presencia de Dios, dicho de otro modo, fueron “a traer a Dios” porque como Él no había querido venir por su propia voluntad pues había que ir por Él. ¡Qué frialdad de corazón y falta de temor de Dios tenían estos hombres! ¡Cuánta gente hoy en día no se llena de accesorios “religiosos” creyendo que con ellos logrará atraer a Dios a su vida pero viven con su corazón frío y lejos de toda relación con el Señor! ¡La fe no es un accesorio que hay que cargar, besar o sujetar con fuerza cuando estamos en problemas! ¡Es el resultado de una relación personal diaria con tu Salvador! Por si fuera poco quienes llevaban cargada el arca eran los hijos rebeldes y pecadores de Elí, los que usaban su posición para dormir con las mujeres que iban al templo y quienes robaban de la comida que debía ser sacrificada a Dios. ¡Cuán lejos puede llegar alguien de Dios sin reconocerlo!

Cegados por una falta de relación
“Cuando los israelitas vieron que el arca del pacto del Señor llegaba al campamento, ¡su grito de alegría fue tan fuerte que hizo temblar la tierra!”
. Estos hombres celebraban una fe que no tenían, una victoria que no obtendrían y la presencia de Dios que ¡no estaba allí! Tenían tantos años sin una relación personal con Jehová que se habían autoengañado creyendo que “todo estaba bien” y que seguían cerca de Dios a pesar de que sus decisiones de cada día los habían llegado lo más lejos que habían estado de Él en muchos años. El final de esa batalla fue trágico, triste y desolador. “Los filisteos pelearon con desesperación, y de nuevo derrotaron a Israel. La matanza fue grande; ese día murieron treinta mil soldados israelitas… los filisteos capturaron el arca de Dios y mataron a Ofni y a Finees, los dos hijos de Elí”. Si aspiramos a vencer nuestras tentaciones, vivir en victoria, dirigir nuestras familias y manejar nuestros negocios sin una relación personal con Dios estamos siendo cegados por nuestra religión y nuestro pecado. ¿Qué nos hace pensar que Jesucristo estaba equivocado cuando mencionó en el capítulo 15 de Juan que separados de Él nada podíamos hacer? El único lugar donde deberíamos tener puesta nuestra fe, confianza y esperanza de una vida de victoria y plenitud debería ser la Presencia de Dios, a la cual estamos invitados a entrar continuamente para conocerle pero por voluntad propia decidimos una y otra vez dejarlo para otro día. El capítulo 16 de Proverbios menciona en el versículo 18 que: “El orgullo va por delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída”, y un poco más adelante en el versículo 25 dice: “hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”. El pueblo de Israel fue cegado por su orgullo y lo que parecía un camino recto terminó siendo un final de muerte. Es el orgullo el que nos hace creer que podemos vivir sin buscar a Dios, que la Biblia no es tan importante como para leerla cada día y que nuestro esfuerzo y conocimiento humano es suficiente para vivir el día a día. ¡Ten cuidado de esta vida! Parece de fe pero no lo es, parece recta pero tiene un final trágico, parece que todo se ve claro pero la falta de relación no te permite ver.

Conclusiones
No pasemos por alto la reacción de los enemigos de Israel cuando los escucharon gritar tan fuerte por ver el arca del pacto que hasta la tierra tembló. La Biblia enseña que al escuchar este estruendo ¡entraron en pánico!, porque creían que “¡los dioses han llegado a su campamento!”, por un momento se sintieron derrotados, estos hombres habían escuchado mucho de Jehová, de cómo había sido destruido Egipto con plagas mortíferas y del poder que tenía. Aunque no sabían mucho de Él, sí sabían lo suficiente para temerle y para estar dispuestos a pelear con desesperación y con todas sus fuerzas para ver si así no eran derrotados y terminaban como esclavos de los hebreos. ¡Pareciera que los dos ejércitos tenían la misma fe Dios! Los dos sabían que existía, que era poderoso y que en el pasado había hecho grandes milagros a favor de Israel y también los dos ignoraban cuán lejos estaban los hijos de Dios de Él. Pero había una cosa en la que los filisteos aventajaban a los israelitas: tenían temor y respeto por Jehová, y fue precisamente eso lo que los motivó a pelear con todas sus fuerzas y con desesperación buscando un milagro. El diablo sabe todo lo que Dios puede hacer en ti y a través de ti, sabe que si permaneces cerca del Señor ¡perderá todas sus batallas contra ti! Pero peleará contra ti esperando que estés lo suficientemente lejos de Dios o que tu relación con Él esté tibia o descuidada para vencerte, y al hacerlo ¡no tendrá piedad de ti! Pelea contra el orgullo, la displicencia y la indiferencia que te mantienen lejos de la oración y de la lectura de la Biblia, ¡no te permitas más vivir fuera de la presencia de Dios! No vivas ya de experiencias del pasado ni “uses” tu fe solamente cuando estás en problemas como si fuera un amuleto o accesorio. ¡Esfuérzate en conocer a tu Salvador y pasar tiempo con Él! No pierdas de vista a Dios, no dejes que los problemas o aflicciones te hagan bajar tu mirada de Él y ponerla en las circunstancias, no aceptes nada en tu vida que te aleje de Él o te impida buscarlo y conocerlo más. Escoge a tu Señor, síguelo de cerca, renueva tu fe en Él, ponte de rodillas y pídele que te ayude a regresar a su camino y al centro de su Voluntad.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele a Dios en tu oración que te enseñe si hay áreas de tu fe que funcionan “en automático” es decir, que has descuidado o dejado de invertir tu tiempo y atención en conocer lo que Él quiere que hagas o cambies.
2. Pídele a Dios que te permita identificar todo orgullo o arrogancia en ti para cortarlo de raíz, pídele también que te enseñe a crecer en temor y respeto de Él y de su Presencia.

1 Comment

  1. Sandra González

    June 30, 2018

    Nada de lo que había leído antes me había llenado tanto como lo ha hecho este devocional, tienen un don de Dios para hacer este blog, los felicito y bendiciones

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