Tus acciones reflejan tu Fe

Lectura de Hoy:
Mateo 7:15-20 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Así es, de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones.” Mateo 7:20


Tus acciones reflejan tu Fe

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

¿Alguna vez te ha tocado ver a un árbol florecer y dar fruto para luego comer de ese fruto cuando ya está maduro y listo? A mí sí, cuando era niño mi familia y yo vivíamos en Cd. Victoria la capital del estado de Tamaulipas al Norte de México, en el patio de nuestra casa había sembrados varios árboles y plantas frutales, me acuerdo particularmente de dos árboles de durazno que por varios años nos tocó verlos en todo su proceso de florecer, dar fruto y luego comer de ellos. La vida de un durazno dependía directamente del árbol en el que había crecido, el cual a su vez se mantenía en pie debido a las fuertes y saludables raíces que había echado en la tierra que estaba sembrado. Dicho de otra manera, unas raíces fuertes y saludables son el verdadero origen de la vida que da a luz a un fruto. En nuestra lectura del día de hoy leemos a Jesucristo haciendo una analogía entre una persona y un árbol, para conocer el corazón e identificar cómo es una persona en realidad basta con que pongas atención a los frutos que da su vida. Hace unos años escuché una predicación de un pastor inglés llamado Charles Price quien está al frente de la iglesia The Peoples Church de Toronto, Canadá, en su mensaje hacía hincapié en que los cristianos hemos confundido los frutos con las flores, vivimos como si lo que Jesús realmente hubiera enseñado en esta porción del Sermón del Monte hubiera sido que: “por sus flores los conocerás” en lugar de por sus frutos. ¿Cuál es la diferencia y qué consecuencias puede traer a nuestra vida esta confusión?

Una vida de apariencias
“Ten cuidado de los falsos profetas que vienen disfrazados de ovejas inofensivas pero en realidad son lobos feroces”
. Ante la falta de compromiso que requiere el ser un verdadero cristiano lo más fácil es al menos parecerlo, y la verdad es que ¡cada vez es más fácil hacerle creer a la gente que tenemos fe en un Dios que no conocemos! En países religiosos como México si le preguntas a alguien en la calle si cree en Dios la gran mayoría te contestará que sí, pero, ¿de qué nos sirve creer que existe un Dios al que no conocemos, no seguimos, no honramos ni le permitimos intervenir en nuestra vida? Jesucristo se tomó el tiempo en su primer mensaje público para hacernos la siguiente advertencia: ¡tengan cuidado con las personas que hablarán en nombre de Dios como si fueran cristianos pero que en realidad no lo son! Estos hombres inofensivos son tan peligrosos como lobos feroces. ¿Cómo podemos distinguir cuando nos topamos con alguien así? Jesucristo también lo mencionó: “Puedes identificarlos por su fruto, es decir, por la manera en que se comportan“. La vida cristiana que no da fruto ¡es una vida que está en peligro de ser falsa o de no tener raíces profundas! Hoy en día mucha gente que se dice seguidora de Jesús ha intentado brincarse este principio de vida y ocultarlo bajo una personalidad llena de flores. ¿Cómo es esto? Se visten como personas de fe, cargan una Biblia, asisten a una iglesia y hasta utilizan palabras como “Aleluya, Amen, Santo y Gloria a Dios” a pesar de que no entienden bien su significado ni las dicen sinceramente, hacen todo lo posible por llenarse de flores y apariencias que distraigan la atención de la gente del hecho de que no hay vida en ellos, no producen vida, no conocen al Señor y no tienen intención de hacerlo pronto. ¡A Dios no le impresionan nuestras apariencias pues Él conoce nuestro corazón! ¿Cuál es el fin de estas personas que parecen pero no viven como hijos de Dios? “Un árbol malo no puede producir frutos buenos. Por lo tanto, todo árbol que no produce frutos buenos se corta y se arroja al fuego“.

Un fruto sacia el hambre
“Un buen árbol produce frutos buenos”. A diferencia de una flor que solamente hace lucir bello y sano a un árbol, un fruto tiene la capacidad de preservar la vida. Una fruta no solamente nos deja saber que el árbol que la generó está sano y saludable sino que además atrae a las personas hacia el árbol para que su hambre sea saciada y las semillas que lleva dentro sean esparcidas a diversos lugares de modo que puedan dar a luz a nuevos árboles con más frutos y cientos de semillas más. ¿Puedes ver lo que Jesús nos estaba tratando de decir? Él nos ha salvado y alcanzado para que a través de nuestra vida ¡muchas personas más se acerquen a conocerlo, llenarse de su vida y llevar su mensaje de salvación a más y más personas! Donde hay frutos, ¡no se necesitan apariencias!, donde está la vida de Dios ¡no es necesario simularla! Sé honesto contigo mismo y analiza tu vida como cristiano, ¿respaldas tu fe pública con una relación personal en lo privado con el Señor? ¿Detrás de tu declaración de que eres seguidor de Jesús hay una vida de integridad que ponga el nombre de nuestro Salvador en alto y le haga ver a quienes te rodean que los hijos de Dios tenemos un estándar de honestidad, verdad y moralidad más alto que el que tiene la sociedad? ¡De qué le sirve a un árbol de manzanas gritar a los cuatro vientos que es un manzano si cuando la gente se acerca a él nunca encuentra manzanas! ¡De qué nos sirve decir que creemos en Dios si nuestras decisiones del día con día dejan en claro que ni le conocemos ni somos diferentes a los demás! Somos llamados a dar buenos frutos, a demostrar con nuestras acciones nuestra fe, nuestro compromiso con la integridad, el amor de nuestro Dios y la restauración, perdón, misericordia y excelencia que Él nos ha enseñado y pedido que repliquemos en nuestra vida.

Conclusiones
“Así es, de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones”. Más de una vez al platicarle a compañeros del trabajo que soy cristiano he escuchado historias de amigos o familiares suyos “cristianos” que los han defraudado, traicionado y lastimado. ¡Les debería dar vergüenza a estas personas el manchar el santo nombre de Jesús y provocar que la gente se acerque de Él! Nuestras vidas deben ser una continua invitación a conocer a Dios, deben ser tan atractivas, apetitosas y llenas de sabor como lo es un fruto maduro a punto de desprenderse de su rama por la cantidad de jugo y vida que lleva dentro. Es nuestro ejemplo y testimonio el que le demuestra a las personas que pueden aspirar a una vida más plena, sana y estable, es nuestro carácter intachable e irreprensible el que seduce el corazón de los incrédulos para que le den una nueva oportunidad a Dios, es nuestro conocimiento de la Palabra y nuestra relación personal con Jesucristo lo que provoca que quienes nos rodean anhelen lo que tenemos y abran la puerta de su corazón al Evangelio y el mensaje de Salvación. ¡Sé una carta abierta donde Dios pueda mandarle mensajes de amor a todos los que te rodean! Sé el reflejo de Jesucristo caminando por tu hogar, escuela u oficina, ¡atrévete a vivir como un verdadero hijo de Dios en medio de una sociedad y unos tiempos donde urge que el nombre de Jesucristo sea puesto en alto para que todos lo puedan ver! Un fruto es el resultado de un árbol sano con raíces profundas y es ahí donde nos toca a nosotros echar raíces en la Palabra de Dios para conocerle, es nuestro trabajo llevar nuestras heridas, temores y ataduras delante del Señor para ser sanados y liberados de modo que su vida corra por todo nuestro ser y produzca fruto dulce y saludable. ¡No te permitas ser un cristiano de apariencias! ¡No seas una flor cuando has sido llamado a ser un fruto! ¡No toleres vivir la vida cristiana sin conocer a Dios ni pasar tiempo en oración o en su Palabra! Que tu vida sea un reflejo de tu relación personal con Jesucristo.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele al Espíritu Santo en tu oración de hoy que te revele la condición de tu corazón, pídele que te muestre si te has dejado llevar por las apariencias en alguna área de tu cristianismo y si estás viviendo simulando una vida o libertad que en verdad no tienes. Si te lo muestra arrepiéntete y empieza a vivir la vida cristiana que anhelas tener.
2. Pídele al Señor que te dé oportunidades de compartir la vida que te ha dado con otras personas para que más y más semillas sean sembradas y su mensaje de Salvación llegue a más personas.

1 Comment

  1. Zoraida

    May 1, 2018

    Maravillosoooo!!! Excelente!!!!!! De gran Bendicion para mi vida. Día a Día lo leo!!! Gracias

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