Pidiéndole a Dios con confianza

Lectura de Hoy:
Mateo 7:7-11 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.” Mateo 7:8


Pidiéndole a Dios con confianza

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Cuando era niño mi papá tenía una regla sobre el tema de ir a casa de mis amigos a pasar la tarde después de la escuela: solamente podía suceder una vez por semana. En más de una ocasión sucedió que recibí una segunda invitación por semana y con el riesgo de que me llamara la atención por no seguir la regla me atreví a pedirle el segundo permiso en la misma semana, en ocasiones efectivamente me regañó pero algunas otras veces ¡sí me dio el permiso!Por supuesto había aprendido a conocer a mi papá y sabía qué días eran buenos para pedirle esos permisos, generalmente si Él estaba de buen humor o si yo recientemente había tenido buenas calificaciones en la escuela me animaba y el resultado se inclinaba a mi favor, pero si andaba de mal humor y yo no lo notaba, ¡recibía una fuerte llamada de atención! “Pedir y dar” es parte de toda relación de confianza, más de lo que nosotros creemos se revela en la manera en que pedimos: nuestro carácter, perseverancia, astucia e intereses personales quedan expuestos al pedir algo, si a esto le agregamos el buscar constantemente a quien queremos pedirle lo que deseamos y llamar con insistencia a la puerta donde sabemos que está para que nos atienda ¡lograremos crear una impresión en dicha persona! Sea que nos considere persistentes, tercos o incansables hay un mensaje más importante que queremos dejar en claro: qué queremos y qué estamos dispuestos a hacer para obtenerlo. ¿Cuándo fue la última vez que pediste a Dios con persistencia, perseverancia y todo tú interés por un anhelo de tu corazón?

Perseverantes hasta el fin
“Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.” Jesucristo en el pasaje de la lectura de nuestro estudio de hoy que forma parte del Sermón del Monte nos invita a no rendirnos en nuestra búsqueda de una respuesta de nuestro Padre celestial: ¡sigan pidiendo!, ¡sigan buscando!, ¡sigan llamando! ¿Por qué lo dijo? Porque nadie conoce mejor el corazón de nuestro Señor que su hijo y sabe bien que la respuesta llegará: sea un sí, un no, o un espera, la puerta se abrirá y encontraremos paz en lo que sea que Dios tenga que decir sobre nuestra necesidad.  ¿Y qué pasa si no nos gusta la respuesta que recibimos? ¡Se nos permite ser honestos y transparentes! Rick Warren en su libro Una Vida con Propósito menciona en el capítulo 14 titulado: “Cuando Dios parece distante” un pequeño párrafo titulado: Cuéntale a Dios exactamente cómo te sientes: “Dios puede encargarse de las dudas, el enojo , el temor, el dolor, la confusión y las preguntas que tengas. ¿Sabes que reconocer tu desesperanza ante Dios puede ser una afirmación de fe? Es posible confiar en Dios y sentirse afligido al mismo tiempo. David escribió: Aunque digo: “Me encuentro muy afligido, sigo creyendo en Dios”. Puede parecer una contradicción: confío en Dios, ¡pero estoy destrozado! La franqueza de David en realidad revela una profunda fe. En primer lugar creía en Dios. Segundo, creía que Dios escuchaba su oración. Tercero, creía que Dios le permitiría decir lo que sentía y lo seguiría amando“.

Una relación Padre-Hijo
“Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pedazo de pan, ¿acaso les dan una piedra en su lugar? O si les piden un pescado, ¿les dan una serpiente? ¡Claro que no!”. ¡Dios nos conoce bien! ¡Entiende nuestras frustraciones, anhelos y sueños! Pero por encima de todo nos ama así que nunca nos dará algo que nos haga daño pero sí nos consolará y animará a seguir creyendo cuando estemos en desacuerdo con Él, como lo haría un padre con su hijo al que ama. Jesús nos está recordando que más que un Dios distante y malhumorado como debemos ver a nuestro Señor ¡es como a un padre! ¿Qué tipo de padre? Lo  sigue mencionando en la lectura de hoy: “Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan“, es decir, ¡un padre amoroso! Un padre que escucha lo que le pides, que quiere darte los regalos que anhelas, que nunca te dará algo que te haga daño, que no te ignorará ni tendrá la intención de dañarte o perjudicarte. ¡Acércate a tu Dios con la confianza que un hijo se acerca ante su padre que lo ama y cuida de Él! Porque la realidad de las cosas es que Él nos conoce tanto que nos ama mucho y nos ama tanto que nos conoce bien. ¡Pon tu confianza en que cada oración que haces es escuchada porque esta es la verdad absoluta! Ninguno de tus clamores ha sido ignorado, la fe reflejada en tu persistencia y la perseverancia en buscarlo por ayuda y consejo rendirá fruto, ¡no te rindas! El Señor está trabajando en tu respuesta que incluso pudiera ser que por tu desatención provocada por una falta de fe en que Él te pueda responder ¡ya haya contestado y no lo hayas notado! Vuelve tu confianza, esperanza y atención en tu Salvador porque Él no ha dejado de poner su atención en ti.

Conclusiones
“Porque les es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengan la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe…”. (Hebreos 10:36-39) He aprendido con los años que más importante que pedirle algo a Dios es recibir lo que Él tiene para mí, más importante que Él responda mi oración es tener la certeza, seguridad y confianza de que al final se hará Su voluntad sobre la mía lo cual siempre significará lo mejor para mí. Porque aunque oro para exponer mis proyectos delante de mi padre de celestial y para contarle los sueños y anhelos de mi corazón sé que Él puede en un instante ¡superar todas mis expectativas y llevarme a vivir experiencias mucho más sorprendentes de las que yo pude haber imaginado! El autor Henry T. Blackaby menciona en su libro Mi Experiencia con Dios que no podemos orar y luego darnos la vuelta y seguir viviendo nuestra vida como si Dios no fuera a contestar, ¡entonces para qué pedimos! Pidamos, busquemos y llamemos sabiendo que nuestro Señor está vivo y escucha pero también anhelando que por encima de nuestros deseos se hagan los suyos. Aunque ciertamente nuestro Dios no es ni el genio de una lámpara que está ahí para concedernos lo que sea que pedimos ni mucho menos está obligado a darnos todo lo que le demandemos o exijamos lo que sí es, es un Padre que nos ama, le gusta escucharnos y quiere darnos todo lo que sea mejor para nosotros y para nuestra relación personal con Él, así que sabiendo esto toma el consejo de Jesús y: Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Ten una oración de confianza con Dios el día de hoy, sé honesto con tus frustraciones, tus sueños y aún con aquellas oraciones que no fueron respondidas como esperabas, ábrele tu corazón, dile cómo te sientes e inicia hoy una relación de Padre-Hijo con Él.
2. Pídele al Señor que te ayude a alinear los anhelos de tu corazón con los suyos, pídele que por encima de tu voluntad siempre se haga la suya y comprométete a estar feliz y confiado con cualquier respuesta que Él dé a tus oraciones de hoy en adelante.

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