Cuida en dónde pones tu mirada

Lectura de Hoy:
Mateo 6:22-23 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz.” Mateo 6:22


Cuida en dónde pones tu mirada

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Hace unos días veía una pequeña publicación que hablaba sobre cómo somos atraídos por los colores y cómo la cantidad de colores que puede tener un producto o una publicidad causan diferente impresión en nosotros de modo que llegamos a aceptar y/o rechazar un lugar o artículo por lo que vemos aún antes de probarlo o experimentarlo con nuestros otros sentidos. En más de una ocasión me ha pasado que hay alimentos que por mucho tiempo no quise probar porque no me gustaba cómo se veían y sin embargo al probarlos encontré que tenían un muy buen sabor. Somos altamente atraídos por lo que vemos, mayormente los hombres pero la industria de la mercadotecnia ha encontrado las maneras de atraer también el corazón de las mujeres a través de lo que ven en ellas mismas y en otras mujeres. Todo lo que vemos se graba en un banco de imágenes en nuestra memoria de modo que si yo hoy te pregunto que pienses en un árbol no te imaginas un concepto o un conjunto de palabras que explican lo que es un árbol sino que lo primero que tu mente reproduce dentro de ti ¡es la imagen de un árbol! Así que cuidar donde pones tu mirada ¡es de suma importancia! Porque mucho de lo que ves termina siendo determinante en tu manera de comportarte y en las decisiones que tomas. Alguien que no cuida donde pone su mirada será fácilmente atraído por la codicia, llenará sus ojos de lujuria, continuamente se comparará con otras personas, anhelará lo que no tiene y se distraerá lo suficiente como para perder el camino de su fe e irse detrás del del placer personal, la popularidad y las riquezas corruptas. ¿Tienes cuidado con lo que ves?, ¿qué atrae más tu corazón?, ¿te das permiso de ver cualquier cosa? ¿tiene algún pecado de codicia o inmoralidad controlada tu mirada y con ella tu corazón?

Tus ojos pueden atraer luz u obscuridad
Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, todo tu cuerpo está lleno de oscuridad. Durante nuestra lectura de hoy del Sermón del Monte que enseñó Jesús podemos leer una declaración que solamente aquel que nos diseñó y creó puede saber con toda certeza: aquello que decidimos que entre por nuestros ojos puede traer luz u obscuridad a nuestra vida. El apóstol Pablo en su carta a los Romanos describe el corazón de los hombres y comienza diciendo: “No hay justo ni aun uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios, todos se desviaron…“, mientras sigue haciendo declaraciones sobre la maldad e injusticia que hay en un corazón que no conoce a Jesús llega a la siguiente característica: “No hay temor de Dios delante de sus ojos“. ¿Si tuviéramos un monitor en nuestra frente que proyectara todo lo que vemos cuidaríamos más hacia dónde dirigimos nuestra mirada? ¡Por supuesto que sí! ¿Por qué? Porque nos daría vergüenza lo que los demás descubrieran de nosotros. Por temor al que dirán y para ocultar lo que codiciamos en nuestro interior seríamos sumamente cuidadosos con nuestra mirada o bien usaríamos algún turbante que tapara ese monitor y nos dejara seguir siendo como somos cuando creemos que nadie se da cuenta de lo que vemos. La realidad es que Dios siempre sabe lo que estamos viendo y si eso no nos importa o nos hace pensar dos veces en dónde estamos poniendo nuestra mirada es porque nuestro temor de Él se ha enfriado y nos hemos desviado del camino de la santidad e integridad. ¿Cuánta luz u obscuridad entran por tus ojos?

La falta de luz ¡nos termina cegando!
“Y si la luz que crees tener en realidad es oscuridad, ¡qué densa es esa oscuridad!”
. ¿Alguna vez has estado en un lugar tan obscuro que no puedes ni ver tu mano al moverla frente a tus ojos abiertos? ¡Qué terrible sería vivir continuamente en un estado así! Sabiendo que puedes ver pero sin un poco de luz que te permita hacerlo. El Señor a través del apóstol Juan en el capítulo 2 de su primera carta nos recuerda la siguiente instrucción: “No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo; y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre”. Amar más el pecado que la sociedad tolera y el placer desordenado que promueve nos llevará sentir un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable de ver todo tipo de inmoralidad así como a ser esclavizados por el orgullo que siempre demandará de nosotros un logro más y una posesión más para ser felices. Entre más dejemos que la oscuridad del mundo nos invada ¡más se irá apagando nuestra fe! Y entonces un día aunque sabemos que estamos viviendo haciendo lo malo ya no seremos capaces de ver ni el más pequeño trazo de luz que nos muestre la salida de nuestro pecado y la escapatoria de nuestra vida de esclavitud. No tener cuidado de lo que vemos ¡es algo muy serio!

Conclusiones
“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”. (Hebreos 12:1-2) Es cuando ponemos nuestra mirada en Jesús y la quitamos de nosotros mismos que nuestra fe comienza a florecer, Él es el autor de nuestra fe, es decir ¡Él es quien nos puede dar fe, aumentarla y guiarnos hasta verla echa una realidad! ¿Cómo podemos poner nuestros ojos en Él? Haciendo un par de cosas: primeramente lo que el apóstol Pablo mencionó en los primeros versículos del capítulo 3 de su carta a los Colosenses: “Pon la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”, cuando todo a tu alrededor se tambalea, la tormenta comienza a crecer y las olas junto con ella, ¡levanta tu mirada al Cielo! Enfoca toda tu atención en el poder de tu Salvador, en sus recursos ilimitados, en su misericordia, en su fidelidad que te ha mostrado vez tras vez y en su amor que no te dejará solo en esta ni en ninguna otra prueba, ¡quitar la mirada de Él y ponerla en la tierra siempre nos llevará a una crisis! Lo segundo que debemos hacer es encender la lámpara que nos permita ver que efectivamente estamos caminando por el camino de la santidad que nos llevará a conocer más a Jesús y ser como Él, ¿cuál es este camino? El que se menciona en el versículo 105 del Salmo 119: “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino”. ¡Necesitamos pasar más tiempo leyendo, estudiando y meditando en la Palabra de Dios! Porque será la verdad del Evangelio la que guíe nuestras decisiones y alumbre nuestros caminos en medio de la confusión que nos traen las pruebas del día con día. Finalmente necesitamos ¡llevar la luz de Jesús a las áreas más obscuras de nuestra vida para erradicar todas las tinieblas! ¿Te comparas continuamente con lo que ves que tienen los demás y codicias lo que no tienes tú?, ¿eres controlado por la lujuria y la pornografía?, ¿disfrutas viendo la violencia? ¡Detén las tinieblas que están entrando por tus ojos directamente a tu corazón! Expón tu mirada a la Palabra de Dios, a la verdad, al amor de los verdaderos hijos de Dios y a todas la maravillas que ha hecho. ¡Corta con el pecado de tus ojos! Pide ayuda si no puedes solo, apaga el televisor, borra los contactos de tus redes sociales que seducen tu corazón y te llevan a codiciar o adulterar, pon filtros en tu Internet y cambia los lugares que frecuentas para satisfacer tus deseos de pecado. Escoge la luz por encima de la obscuridad mientras todavía puedes ver la puerta de salida, ábrele la puerta a la luz de Jesús hasta que haya alumbrado cada rincón de tu ser.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele al Espíritu Santo que te revele el estándar de santidad que has establecido en lo que ves, pídele que te muestre si has abierto las puertas a la codicia, la lujuria u otro pecado que haces con tus ojos. Conforme te lo vaya mostrando ¡toma decisiones y haz un compromiso de crear muros de protección para tu mirada!
2. Pide ayuda si el pecado tiene controlado tu corazón mediante tu mirada, acércate a personas que amen a Dios, a iglesias cristianas y acepta el plan de restauración y libertad que Dios tiene para ti.

3 Comments

  1. David

    July 24, 2018

    Exelente, me hizo medita y estando solo y la lectura me avergonzaba por habeces uno Cree que no uno vio fue cado nada pero engañoso es el corazon quien lo conocera, Cristo mi señor . Mis hermanos Les recomiendo ver .Be ready for the new- Ravi Zacharias. Que Dios nos continue ilustrando y corrigienfo con su palabra por diferentes medios un abrazo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo Amen.

  2. Jaime Vasquez

    June 7, 2018

    Hermoso mensaje de reflexión realmente neceditsmne mucho de Dios para lograr la santidad a pesar que la iglesia católica no nos ayuda suficientemente pero si las iglesias cristianas nos da el fortalecimiento a diario y preseeverante en buscar la salvación de nuestras almas y no seguir cayendo en el pecado. Bendiciones.

  3. Rochelly Diaz

    January 6, 2018

    Muy bueno be interesante este estudio sobre cómo debemos cuidar nuestros ojos.

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