Buscando a Dios a través del ayuno

Lectura de Hoy:
Mateo 6:16-18 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Cuando ayunes, que no sea evidente, porque así hacen los hipócritas; pues tratan de tener una apariencia miserable y andan desarreglados para que la gente los admire por sus ayunos.” Mateo 6:16


Buscando a Dios a través del ayuno

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Cuando prometemos algo que no cumplimos después de sentirnos culpables o avergonzados lo siguiente que solemos hacer es buscar una manera de reparar el daño hecho o bien de compensar por aquello que dejamos de hacer. En algunos casos logramos enmendar nuestra falta pero en otros ya es demasiado tarde. De alguna manera hemos aceptado este razonamiento como correcto al grado que muchas veces lo hemos llevado a nuestra relación con nuestros seres queridos y aún a nuestra relación con Dios. Cuando cometemos algún pecado tratamos de compensar con algún sacrificio personal, oramos por varios días consecutivos, leemos más capítulos de la Biblia de lo habitual, llegamos temprano a la iglesia o hasta ese día cuando oramos nos ponemos de rodillas para tratar de “dramatizar” más el momento. ¿Te ha pasado algo similar? Es como aquel padre o esposo que trata de llenar el hueco que ha creado su falta de atención y de tiempo con regalos, un ramo de flores o alguna salida en familia donde gasta más dinero de lo habitual. La realidad es que es más fácil sobrecompensar que aceptar la confrontación, reconocer el mal hecho y cambiar, es más fácil darle un analgésico a nuestra conciencia para ignorarla que escucharla para tomar las acciones que hace tiempo debimos haber tomado. El hábito de ayunar como lo menciona la Biblia consiste en hacer un sacrificio para dejar de comer ciertos alimentos o todos por un determinado tiempo para atraer la atención de nuestra mente, nuestra alma y espíritu y enfocarla en buscar a Dios. Sin embargo, como muchas otras acciones pasó de ser un instrumento para buscar a Dios a una manera con la que creemos que podemos forzar al Señor a escucharnos o respondernos. Una vez más Jesús en el Sermón del Monte se detiene en otro ritual o hábito religioso que hacemos para volverle el sentido original que debería tener: buscar el corazón de Dios.

No ayunamos para ser recompensados
“Cuando ayunes, que no sea evidente, porque así hacen los hipócritas; pues tratan de tener una apariencia miserable y andan desarreglados para que la gente los admire por sus ayunos”. En la lectura del día de hoy leemos a Jesús señalando una manera equivocada de ayunar que solían hacer los religiosos de su tiempo: una que todos notaran para que vieran lo “santos y sacrificados” que eran y así fueran admirados. ¡El ayuno no se trata ni de nosotros ni de los demás sino de Dios! Si sueles ayunar para obtener algo a cambio tienes el enfoque equivocado, y si lo haces para que todos sepan lo “comprometido” que estás con el Señor, ¡es aún más grave tu error!. Dios a través del profeta Isaías en el capítulo 18 de su libro señala a creyentes de su tiempo que aparentaban tener un amor, compromiso y relación con Él que en realidad no existía. Ente las cosas que les reclama está la siguiente: “Me piden que actúe a su favor, fingiendo que quieren estar cerca de mí. “¡Hemos ayunado delante de ti! —dicen ellos—. ¿Por qué no te impresionamos? Hemos sido muy severos con nosotros mismos, y ni siquiera te das cuenta”.” ¿Alcanzas a percibir el corazón de Dios detrás de esta palabra? Les está diciendo a estos “cristianos”: Finges que quieres estar cerca de mí y ayunas para tratar de impresionarme solamente para que actúe a tu favor, pero en realidad estás lejos de mí. ¡Qué fuerte declaración! Les sigue diciendo luego: “Ayunan para complacerse a sí mismos. Aun mientras ayunan, oprimen a sus trabajadores. ¿De qué les sirve ayunar, si siguen con sus peleas y riñas? Con esta clase de ayuno, nunca lograrán nada conmigo. ¡No ayunamos para obligar a Dios a hacer lo que queramos! ¡Tampoco lo hacemos para que “vea” que sí estamos interesados en Él! Él sabe bien dónde está nuestro corazón y el nivel de relación que tenemos con Él ¡No podemos engañarlo, impresionarlo ni mucho menos manipularlo! Porque si ayunas para que “ahora sí” conteste Dios o “ya resuelva” cierto problema tienes un problema de corazón, de amor y de relación personal con Él.

Ayunamos para tener más tiempo para Dios
“Pero tú, cuando ayunes, péinate y lávate la cara. Así, nadie se dará cuenta de que estás ayunando, excepto tu Padre, quien sabe lo que haces en privado”.Jesús lo dijo muy claro: si vas a ayunar que sea para que quien se dé cuenta sea Dios, hazlo con un corazón genuino y transparente que vaya en sintonía con quien eres cuando nadie te ve y que sea algo que suceda en privado, a solas con Él. Porque entonces sí ¡el Señor te escuchará y te recompensará! ¿haciendo lo que tú quieres y cuando tú quieres? ¡No! Sino permitiéndote conocer su voluntad en lo que está sucediendo en tu vida. Dejamos el tiempo de los alimentos para que nuestra atención esté puesta en nuestra relación con el Señor pues al hacerlo conoceremos más de su corazón y tendremos en claro qué es lo que quiere que hagamos y qué espera de nosotros. ¡Esta es la verdadera recompensa que deberíamos anhelar! Conocerle para obedecerlo, escucharlo para entenderlo, crecer en nuestra relación con Él para amarlo más. “Esta es la clase de ayuno que quiero: pongan en libertad a los que están encarcelados injustamente; alivien la carga de los que trabajan para ustedes. Dejen en libertad a los oprimidos y suelten las cadenas que atan a la gente. Compartan su comida con los hambrientos y den refugio a los que no tienen hogar; denles ropa a quienes la necesiten y no se escondan de parientes que precisen su ayuda.” ¿Cómo podríamos hacer todo esto sin tener primero un corazón como el de Jesús? ¿Cómo amar con tanto desinterés, servir a otros y humillarnos a nosotros mismos sin haber entendido antes que esto es lo que Jesucristo hizo en la cruz por nosotros? Morimos a nosotros mismos para ser más como Él, dejamos a un lado nuestras necesidades para entender las suyas, negamos nuestros placeres para hacer lo que le agrada a Él.

Conclusiones
“Y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará”, esta frase de Jesús está en sintonía con lo que mencionó el profeta Isaías en el capítulo 28 que hemos revisado en los párrafos anteriores: Entonces su salvación llegará como el amanecer, y sus heridas sanarán con rapidez; su justicia los guiará hacia adelante y atrás los protegerá la gloria del SeñorEntonces cuando ustedes llamen, el Señor les responderá. “Sí, aquí estoy”, les contestará enseguida. ¿Lo notaste? Dice “entonces”, es decir, como resultado de algo más, lo mismo que mencionó Jesús: te recompensará como consecuencia de algo más. ¿Qué es ese algo más? Un corazón genuino que busca al Señor, que sacrifica lo que tenga que sacrificar para pasar tiempo con Él y conocerle, un hombre anhelando conocer la voluntad de su Salvador para obedecerlo y seguirlo. ¡Esto es lo que busca el Señor! Él no quiere que “lo impresionemos” con actos de dolor y sufrimiento, ¡quién podría impresionar al Creador de las maravillas y milagros más sorprendentes de toda la historia! Lo que Dios busca por encima de todo ¡es tu corazón! Leamos una declaración más del Señor ahora a través del profeta Samuel en el capítulo 15 de su primer libro: “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.” El Señor quiere tu atención, quiere tu corazón, quiere tu voto de confianza demostrado en tu obediencia, ¡no quiere apariencias ni sacrificios con los que pretendamos sobrecompensar nuestra falta de interés y de relación con Él! ¿Queremos que Dios nos responda? Busquémoslo con todo el corazón, ¿queremos su intervención en nuestra vida? Pasemos tiempo con Él, entremos en un pacto con su hijo Jesucristo, conozcamos su Palabra para obedecerla, honrémoslo y Él nos honrará, démosle nuestro corazón y Él nos escuchará, aceptemos su señorío y Él nos salvará. “Entonces me invocarás, y vendrás y orarás a mí, y yo te oiré; y me buscarás y me hallarás, porque me buscarás de todo tu corazón.” (Jeremías 29:12-13)

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si has notado que alguna vez has practicado el ayuno u otro tipo de sacrificio para impresionar a Dios u obtener algo a cambio de Él pídele perdón, pídele que si algo ha de concederte sea el conocerle más y crecer en una relación personal con Él.
2. Haz de tu siguiente tiempo de ayuno un tiempo donde busques el corazón de Dios en su Palabra, donde le pidas que por sobre tu voluntad sea hecha la tuya y te muestre en qué áreas de tu vida hace falta la obediencia que detone su bendición y respuesta.

1 Comment

  1. Gabriela

    January 9, 2018

    Me encanto! Muchas gracias

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