¡Mantente firme en tu compromiso con Dios!

Lectura de Hoy:
Josué 23:11-16 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Pero así como el Señor su Dios les ha dado las buenas cosas que prometió, también traerá calamidad sobre ustedes si lo desobedecen.” Josué 23:15

¡Mantente firme en tu compromiso con Dios!
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

¿Has conocido personas que tenían un fe que se veía firme en el Señor y que ahora viven lejos de Él, de su Palabra y de la Iglesia? Tristemente yo sí y más de los que podría contar con los dedos de mis manos. Con algunos de ellos he tenido conversaciones para tratar de evitar que se alejen de su fe y los motivos que han dado de su decisión son variados, hay quienes culpan a algún líder o a la manera en que está organizada la iglesia, otros más a que es “aburrida” y “monótona” su vida cristiana, otros aseguran que sólo se irán “por un tiempo” creyendo que podrán tener control sobre el pecado cuando esto únicamente se puede lograr viviendo cerca de Dios. Algunos otros no dieron explicación, simplemente le dieron su corazón a alguien más que no amaba a Dios y se dejaron llevar por sus deseos lejos de su fe. Lo cierto es que algo que tenían en común cada una de estas personas es que la inversión que tenían en su relación personal con el Señor ¡era muy poca! Muchos de ellos tenían un genuino deseo de agradar a Dios incluso habían dado el primero paso de fe al pedirle a Jesús que entrara a vivir a su corazón pero les hacía falta dar ese brinco de fe que solamente una obediencia persistente y determinante puede dar. Habían basado la experiencia de su fe en lo que habían experimentado ¡en la vida de otros! pero nunca se comprometieron en lo personal a buscar a Dios hasta encontrarlo, a tocar a la puerta hasta que Él abriera, a sumergirse en la lectura de la Biblia hasta encontrar el corazón del Señor. Hacia el final del capítulo 9 del Evangelio de Lucas hay una porción que la versión Reina Valera le da el subtítulo: “Los que querían seguir a Jesús” y se enumeran algunos casos de personas que tenían ese deseo genuino de seguirlo pero antes querían cumplir sus agendas personales. Seguir a Jesucristo sin darle el primer lugar en nuestra vida es algo que nunca lograremos. La obediencia abre la puerta a la madurez de la fe.

Cuando no escogemos a Dios primero
“Pero si se apartan de él y se aferran a las costumbres de los sobrevivientes de esas naciones que aún quedan entre ustedes y se unen en matrimonio con ellos, entonces tengan por seguro que el Señor su Dios ya no expulsará a esos pueblos de su tierra”. En la lectura del día de hoy encontramos a Josué ya muy anciano dando el último discurso de su vida lleno de consejos e instrucciones para el pueblo de Israel. Tras insistirles de asegurarse de amar al Señor les explica cuál es la otra alternativa: no escoger a Dios. Cuando vamos caminando y de pronto nos tropezamos ¡tratamos de aferrarnos de lo que sea para no caernos! No tenemos tiempo de pensar en qué, quién o cómo será, solamente queremos evitar el golpe. Las crisis, pruebas y adversidades vendrán a tu vida y si no has decidido en tu corazón escoger al Señor y llenarte de su Palabra ¡terminarás aferrándote de cualquier otra cosa o persona en búsqueda de amor, aceptación y ayuda! Lo triste será que una vez que te sostengas de algo o alguien más y veas que “no estuvo tan mal”, permitirás que tu corazón se vaya tras algo o alguien más que no es tu Salvador porque al final el diablo no tiene que convencerte de odiar a Jesús tanto como lo odia él, sabe que lo único que necesita es convencerte de que le des el primer lugar de tu corazón a algo o alguien más, ¡lo que sea funciona! Con tal de que no sea tu fe y que tu relación con el Señor se frene. Dios ha prometido expulsar de nuestra vida a nuestros enemigos que nos causan dolor, tentación y que nos apartan de Él pero si hemos hecho de nuestros enemigos nuestra fuente de placer, seguridad y aceptación, ¡ya no son entonces nuestros enemigos! Y Dios no los expulsará.

¡No caigas en la trampa!
“En cambio, ellos serán como una red y una trampa para ustedes, como un látigo en la espalda y como zarzas con espinas en los ojos, y ustedes desaparecerán de la buena tierra que el Señor su Dios les ha dado”. Es interesante las palabras que utiliza Josué para describir a los enemigos de Israel y lo que ellos ocasionarían en sus vidas si hacían pacto con ellos en lugar de permanecer en su pacto con el Señor: una red, una trampa, un látigo y espinas en los ojos. ¿No es esto lo que hace el pecado el día de hoy en nuestras vidas? Nos seduce y atrae, nos envuelve en una red de placer, codicia y egoísmo y cuando menos nos damos cuenta ¡hemos caído en la trampa! Y ahora somos esclavizados por nuestros malos hábitos, nuestro rencor y nuestra avaricia como un amo tirano que tiene un látigo en la mano con el que nos atemoriza y controla a tal grado que dejamos de ser capaces de ver el amor, la gracia y el perdón de Dios como una realidad, como espinas en nuestros ojos se hacen las mentiras y la condenación del diablo para que la vergüenza y la culpa sea tan densa y pesada que volver al Señor nunca sea una opción para nosotros. ¿Y cuál es el fin que persigue el enemigo de nuestra fe conforme a lo que menciona Josué? ¡Que desaparezcamos de la buena tierra que Dios nos ha dado! Que perdamos nuestra relación con Él, que dejemos de experimentar su paz, su fidelidad y su gracia, ¡quiere destruir la familia, el trabajo y toda bendición que el Señor nos haya dado! Y no solamente lo que ya nos dio sino además impedirnos alcanzar las promesas que aún faltan por cumplirse y frenarnos de llevar a cabo el propósito para el cual fuimos creados y salvados por nuestro Señor. ¡No caigas en la trampa!

Conclusiones
“Si rompen el pacto del Señor su Dios al adorar y al servir a otros dioses, su enojo arderá contra ustedes y pronto desaparecerán de la buena tierra que él les ha dado”. En la vida cristiana y de fe solamente hay dos opciones: hacer un pacto con Dios o no hacerlo. No hacerlo implica que aceptamos quedarnos “como estamos” y ¿cómo estamos? Separados de Dios y bajo el reino de las tinieblas que dirige el diablo en este mundo. Puedes tratar de ignorar al enemigo o negar su existencia ¡pero eso no cambia la realidad! ¡No dejes que sea demasiado tarde cuando te des cuenta que sí existía un Dios de amor que quería salvarte y un enemigo de tu alma que quería destruirte eternamente! Cuando platicaba con varias de estas personas que mencionaba al inicio del estudio veía que lo que Josué mencionaba sucedía una y otra vez: “En lo profundo del corazón, ustedes saben que cada promesa del Señor su Dios se ha cumplido. ¡Ni una sola ha fallado!” En lo profundo de ellos ¡sabían que Dios era real y que nunca les había fallado! Pero querían “algo más”, su corazón estaba ansioso de adorar a otras personas y placeres o incluso a sí mismos. Unos cuantos más fueron sacudidos por pruebas y adversidades en las que le abrieron la puerta a la autocompasión y la duda. A falta de cimientos firmes en la Palabra de Dios y de experiencias reales con Él les pareció “imposible” seguir creyéndole al Señor por una situación que no podían entender y en cambio regresaron a un estilo de vida que ¡ya les había demostrado una y otra vez que tenía el poder de destruirlos y esclavizarlos! Llegaron a los pies del Señor desechos y necesitados de un Salvador y cuando no estuvieron de acuerdo con una de sus decisiones ¡prefirieron su vida anterior que toda la gracia y misericordia que ahora experimentaban! No caigas en la trampa del enemigo, separado de Dios no hay vida, un poco de pecado ¡es suficiente para perder toda tu santidad! No rompas el pacto con tu Señor ni permitas que tu corazón se vaya tras algo o alguien más. Como lo veíamos en el estudio de ayer toma decisiones para asegurarte de amar a Dios. Ante la tentación de este mundo ¡nuestra única opción es la obediencia!, ante las dudas e incertidumbre ¡aferrémonos de Dios con toda la fe que tengamos! Y si nos hace falta fe ¡pidámosle más! No seas de “los que querían seguir a Jesús”, conviértete en los que siguen, obedecen y se mantienen firmes en seguirlo pase lo que pase.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. ¿Hay algún pecado o situación en tu vida que te tenga enredado en su red o incluso ya en una trampa que no te deja escapar? ¡Pide ayuda! Acércate a un pastor o un amigo que ame a Dios y confiésale tu pecado, es mejor un poco de vergüenza ahora y llegar a la libertad que una vida de esclavitud lejos del Señor.
2. Pídele al Señor fe para seguirlo, pídele el coraje y la determinación para buscarlo y leer su Biblia para cada día, una vez que la pidas ¡ahora toma la decisión! Abre la Biblia, agenda tiempos con Él y comprométete a cumplirlos pase lo que pase.

1 Comment

  1. Wilber

    April 15, 2016

    De que o de quien te aferras cuando estás cayendo, es sencillo decirlo, pero cuando la caída es profunda y tarda mucho tiempo, pareciera ser que lo primero que aparece son las tentaciones, las soluciones sencillas e inmediatas. Creo que, solo el amor a Dios puede salvar en estos momentos tan dificiles.

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