Asegúrate de Amar a Dios

Lectura de Hoy:
Josué 23:1-11 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Así que asegúrense de amar al Señor su Dios.” Josué 23:11

Asegúrate de Amar a Dios
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Todos de una u otra manera hemos experimentado el amor en nuestra vida, ya sea a través de la relación con nuestros padres, familiares, amigos o incluso con líderes o personas que velaron por nosotros en momentos de necesidad. ¿Alguna vez te ha sucedido que alguien que creías que te amaba te ha dejado de amar? ¡Qué triste y doloroso es vivir esta experiencia! Cuando pasamos por ellas solemos preguntarnos: ¿en qué momento se comenzó a apagar el amor y cómo es que nunca nos dimos cuenta? Pero y ¿qué hay de nosotros?, ¿hemos dejado que alguna relación de amor o amistad se haya enfriado al grado que solamente sea un grato recuerdo en nuestra memoria? Las relaciones de amor pueden enfriarse cuando dejamos de cultivarlas, cuando permitimos que la distancia, una agenda saturada o inclusive el rencor nos impidan invertir nuestro tiempo y energía en conocer a la persona que amamos y en tener experiencias de vida con ellos. ¿Es posible que Dios nos deje de amar? ¡No lo es! Porque la Biblia enseña en el Capítulo 4 de la primera carta del apóstol Juan que ¡Dios es amor! Dejar de amarnos sería ¡dejar de existir! La pregunta que realmente debemos hacernos y en la que debemos meditar es: ¿es posible que dejemos de amar a Dios? Tristemente sí lo es, como cualquier otra relación si dejamos de invertir nuestro tiempo, nuestras fuerzas y todo lo que somos en perseguir y conocer su corazón poco a poco nuestra pasión se irá apagando y un día nos preguntaremos lo mismo que nos preguntaríamos en otra relación de amor enfriada: ¿cómo llegue hasta este punto de mi vida?, ¿cuándo se apagó mi amor por Dios?

Amar es una decisión, ¡de obedecer!
“Por lo tanto, asegúrense de seguir todo lo que Moisés escribió en el libro de instrucción. No se desvíen de esas palabras ni a la derecha ni a la izquierda”. En más de una ocasión he escuchado a personas decir que el amor no es un sentimiento o emoción sino una decisión, la palabra de Dios eleva esta declaración a un nivel más alto de entrega y compromiso: amar es una decisión ¡de obedecer! Jesucristo mismo mencionó en el capítulo 15 del Evangelio de Juan que aquellos que guardan y obedecen sus mandamientos son los que verdaderamente le aman y, en este mismo sentir es que Josué en la lectura del día de hoy se dirigió en sus últimos días de vida al pueblo de Israel para decirles que si en verdad querían asegurarse de amar a Dios lo primero que tenían que hacer era ¡asegurarse de seguir todas las instrucciones que Dios le había dado a Moisés! Estas instrucciones son ahora parte de la Biblia y el mensaje sigue vigente, desviarse de las palabras que están escritas en las Escrituras ¡es el primer paso que uno puede dar para dejar de amar al Señor! La desobediencia a la Palabra del Señor ¡es algo muy serio! Quitar a Dios del primer lugar de nuestro corazón significa que decidimos ponernos a nosotros mismos en ese lugar, quiere decir que pusimos nuestros placeres egoístas y nuestro deseo de pecar al mando de nuestra mente, emociones y corazón, el resultado de esto ¡será una vida de dolor, esclavitud y perdición! Vivir la vida cristiana sin llenarnos de la Palabra de Dios ¡es un riesgo altísimo que no nos podemos permitir!

Amar tiene que ver con a dónde dejo que se vaya mi corazón
“Asegúrense de no tener nada que ver con los otros pueblos… ni siquiera mencionen los nombres de sus dioses y mucho menos juren por ellos, ni los sirvan, ni los adoren. Por el contrario, aférrense bien al Señor su Dios”. Es muy interesante las palabras que escogió Josué respecto a qué es lo que no debían de hacer los israelitas con respecto a los dioses que adoraban las naciones idólatras y perversas a las que tenían que conquistar y eliminar de la tierra que Dios les había dado. ¿Qué es lo que Dios a través de esta porción en la Biblia dejó implícito? ¡Lo que sí quería que los israelitas hicieran con respecto a su relación con Él, esta porción también podría ser leída de la siguiente manera: “Asegúrense de tener todo que ver con la gente que ama a Dios, menciona el nombre del Señor tu Dios, habla con la verdad, sirve al Señor y adóralo”. ¡Estas son las formas con las que nuestro Señor nos revela que podemos aferrarnos bien a Él! ¡Rodéate de personas que lo aman, haz tus relaciones de amor, negocios y amistad con ellos; ten siempre presente el nombre del Señor en todo lo que hagas y que tus palabras y compromisos estén respaldados por una vida recta y confiable, sirve al Señor con todo tu ser y no dejes de adorarlo! Amar a Dios tiene que ver con qué o quién dejarás que atraiga y habite tu corazón, las alternativas son solamente dos: las personas de este mundo y el placer del pecado que idolatran o el Señor tu Dios. ¿A quién te estás aferrando hoy?, ¿a alguna persona?, ¿a algún pecado o placer egoísta?, ¿a un rencor?, o por el contrario: ¿estás resistiendo todo pecado y tentación porque no quieres soltarte de tu relación personal con Jesucristo?

Conclusiones
“Pues el Señor ha expulsado a naciones grandes y poderosas a favor de ustedes, y hasta ahora nadie ha podido derrotarlos. Cada uno de ustedes hará huir a mil hombres del enemigo, porque el Señor su Dios pelea por ustedes tal como lo prometió”. Entrar y mantenernos en una relación personal de amor con el Señor es escoger vivir también una vida de victoria sobre todos los pecados y todos los enemigos de Dios, ¡no hay hábito, adicción, rencor ni amargura que pueda resistirse al poder restaurador del perdón, la gracia y la misericordia de nuestro Salvador! Pero todo se reduce a lo que nos planteábamos al inicio de este estudio: con mis decisiones del día con día y la manera en que invierto mi tiempo, energías y todo mi ser ¿estoy haciendo que la llama de mi relación con el Señor se mantenga viva y ardiendo o que se vaya enfriando más y más cada día? Josué se lo dijo a los israelitas muy claramente:“asegúrense de amar al Señor su Dios.”¡Es nuestra responsabilidad y nuestro trabajo el asegurarnos que verdaderamente estamos amando al Señor nuestro Dios! Dicho de otra manera si no hacemos nada para mantener nuestro amor por Él ¡es posible que dejemos de amarlo y terminemos lejos de Él! No era cualquier consejo el que escogió Josué dar en sus últimas palabras, ¡era EL CONSEJO de consejos! El resumen de toda la experiencia que un hombre tan ejemplar como Josué tuvo era claro: ¡nada es más importante que amar a Dios y mantenerme atento y ocupado en amarlo más! Haz tuya esta instrucción, ¡asegúrate de leer la Palabra de Dios!, ¡asegúrate de obedecerle!, ¡asegúrate de no tener nada que ver con el pecado ni con quienes le han dado su espalda al Señor! Y con cada decisión de tu día con día ¡asegúrate de mantenerte amando a Dios por encima de todo!

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si hoy Josué te estuviera dando el consejo que le dio a los israelitas ¿de qué cosas te diría que te aseguraras de no tener nada que ver? Pídele al Espíritu Santo que te revele todo aquello que te aleje del Señor o ponga en riesgo tu relación de amor con Él.
2. ¿Quién es el primer lugar en tu corazón?, ¿a qué está más aferrado? Entrégale todos tus sueños, planes, expectativas y anhelos al Señor en oración y comprométete a llenarte de su Palabra y seguirlo con todas tus fuerzas y tu ser.

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