Nada importa más que tu Relación con Dios

Lectura de Hoy:
Josué 22:10-34 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Miren esta réplica del altar del Señor que construyeron nuestros antepasados. No es para sacrificios ni ofrendas quemadas, es para recordarnos la relación que ambos tenemos con el Señor.” Josué 22:28

Nada importa más que tu Relación con Dios
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

La historia del pueblo de Israel como nación comenzó desde que Abraham hizo un pacto con Dios y Él le prometió que a través de él bendeciría a todas las naciones de la tierra, tres generaciones más adelante unas cuantas familias de los hijos de Jacob se fueron a vivir a Egipto en una etapa de mucha hambre en la tierra y donde José, el bisnieto de Abraham era el gobernador. Por 400 años vivieron los israelitas con los egipcios y se multiplicaron en gran manera sin embargo se olvidaron de Dios, aquella relación personal que había desarrollado Abraham con el Señor por la que incluso fue llamado “amigo de Dios” y que se había transmitido a Isaac, a Jacob y a José fue relegándose hasta que quedó en el olvido. Las consecuencias de olvidarse del Señor y de vivir de acuerdo a su voluntad fueron años y años de esclavitud, maltratos y dolor, ¡porque este es el resultado inevitable que toda la gente que no conoce a Dios terminará experimentando! El diablo se encargará de ahogarlos en sus pecados e incredulidad para que nunca tengan la oportunidad de tener una relación personal con Jesucristo y puedan ser salvados de una eternidad de oscuridad y sufrimiento. Fue hasta que el dolor extremo sacudió a los israelitas que ellos volvieron a clamar por el Señor y como resultado Dios escogió a Moisés para restaurar la relación personal con su pueblo que muchos años atrás se había perdido. Sin embargo no todos los israelitas entendieron que esa falta de relación les había causado esclavitud, sufrimiento y muerte y en historias como las que la Biblia menciona en el capítulo 25 del libro de Números volvieron a entregarse al pecado y a adorar a otros ídolos a cambio de placer egoísta y pervertido. La consecuencia del pecado nuevamente golpeó a la puerta del pueblo de Israel y más de 24mil personas murieron. Al llegar a capítulo 22 del libro de Josué en nuestra lectura de hoy las alarmas de una posible pérdida de relación con Dios volvieron a sonar entre los israelitas, la diferencia es que ¡esta vez no estaban dispuestos a permitir que el pecado los destruyera y alejara del Señor!

¡Enfrenta cuánto antes lo que amenace con separarte de Dios!
Toda la comunidad del Señor exige saber por qué están traicionando al Dios de Israel. ¿Cómo pudieron apartarse del Señor y construirse un altar en rebeldía contra él? ¿Acaso no fue suficiente el pecado que cometimos en Peor? Hasta el día de hoy, no estamos completamente limpios de ese pecado, incluso después de la plaga que azotó a toda la comunidad del Señor. Y ahora ustedes le dan la espalda al Señor. Si hoy ustedes se rebelan contra el Señor, mañana él se enojará con todos nosotros.” El pueblo de Israel escuchó que las dos tribus y media que iban de regreso a sus tierras del otro lado del río Jordán habían construido un altar cuando la ley de Dios marcaba que había un solo altar que debería estar en el tabernáculo del pueblo y en el que se presentarían diversas ofrendas y sacrificios al Señor. ¡No podían permitir esta falta tan grave! Así que sin perder más tiempo y mientras se preparaban para la guerra mandaron a 10 hombres a investigar lo que sucedía. Al llegar estos hombres les preguntaron: ¿acaso no fue suficiente el pecado que cometimos en Peor? ¿A qué pecado hacían referencia? Al que se mencionó en Números 25, los israelitas tuvieron relaciones sexuales con mujeres madianitas y adoraron a sus dioses, como consecuencia una plaga mató a miles de ellos pero incluso años después los israelitas reconocieron que: “hasta el día de hoy, no estamos completamente limpios de ese pecado”. ¡El pecado deja cicatrices y heridas más profundas y duraderas de lo que creemos! El pueblo de Dios había aprendido la lección, vivir sin honrar al Señor y sin tener una relación con Él siempre tenía resultados fatales, ¡no iban a permitir que nadie interrumpiera esta relación con el Señor que ahora tenían y que tanto les había costado entender que necesitaban! ¿Cómo reaccionas ante aquello que amenaza tu relación con Dios?

Ponte recordatorios  de que tienes una relación personal con Dios
Por eso decidimos construir el altar, no para presentar ofrendas quemadas o sacrificios, sino como un monumento conmemorativo. Les recordará a nuestros descendientes y a los de ustedes que nosotros también tenemos el derecho de adorar al Señor… nuestros descendientes podrán responder: “Miren esta réplica del altar del Señor que construyeron nuestros antepasados… es para recordarnos la relación que ambos tenemos con el Señor“. Sin embargo, las dos tribus y media de Israel que habían hecho este altar, ¡no se habían olvidado de la importancia que tenía una relación personal con el Señor! Habían levantado este altar como un monumento conmemorativo, este altar les recordaría a ellos y sus descendientes que pertenecían a la nación del Señor Todopoderoso, que estaban en una relación personal con Jehová de los ejércitos y que ¡nada era más importante que mantener y hacer crecer esta relación! Los israelitas tuvieron que pasar por mucho dolor para entender que necesitaban acercarse a Dios pero al acercarse a Él les costó todavía muchos años y experiencias difíciles el entender que no se trataba solamente de creer en el Señor y de maravillarse por sus milagros y su poder, ¡era necesario entrar en una relación con el Señor para conocer su corazón, entender su voluntad y ponerla por obra! Los demonios y espíritus malignos detrás de los ídolos que adoraban las naciones alrededor de Israel estaban continuamente buscando una puerta abierta, un corazón incrédulo, tibio o lejos del Señor para entrar y causar muerte y destrucción. ¡El diablo sigue merodeando tu vida el día de hoy buscando como alejarte del Señor y destruir tu fe en Él!

Conclusiones
El apóstol Pedro en el capítulo 5 de su primera carta registrada en el Nuevo Testamento es usado por Dios para hacernos la siguiente advertencia: “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe.” Los israelitas lo dijeron de la siguiente manera: “Lejos esté de nosotros rebelarnos contra el Señor o apartarnos de él“. ¡Al fin habían entendido lo que Jesús declaró en el capítulo 15 del Evangelio de Juan: “Separados de mí, nada pueden hacer”. Separados de Dios, ¡no hay vida! No es suficiente creer en Dios, seguirlo de lejos o o rodearte de personas de fe en alguna reunión dominical, el poder del pecado que te controla solamente puede contrarrestarse con la libertad que hay en conocer al Señor y tener una relación de amor, confianza y amistad con Él. Jesús mencionó en el capítulo 8 del Evangelio de Juan que solamente al ser sus discípulos y conocer la verdad de sus enseñanzas y de su Palabra encontraríamos una verdadera libertad. ¡Nada es más importante en tu vida que tu relación personal con Dios! No hay cristianismo, fe, milagros, salvación ni eternidad sin conocer a Jesucristo, tu prioridad número uno debe ser pasar tiempo con tu Salvador, cualquier otra cita puede ser cambiada, postergada o reagendada ¡pero no tu tiempo personal con tu Señor! La Biblia no puede ser “un libro más” en tu librero ni la oración un ritual más antes de comer, de presentar un examen o de tomar una decisión importante en tu trabajo, necesitas hacer del Señor el centro alrededor del cual gire todo lo demás en tu vida. El pueblo de Israel sufrió consecuencias durísimas, tristes y desoladoras por no entregarse por completo a Él, un cristiano que titubea o se compromete a medias es el blanco perfecto para el diablo, es donde puede descargar toda su ira y su odio pues sabe que no tiene los cimientos suficientes para resistir la tentación ni para volverse a levantar. Haz tuya la advertencia del apóstol Pedro: ¡Mantente alerta! Mantente firme contra toda tentación, sé fuerte en tu fe, pelea como hicieron los israelitas contra todo lo que amenace tu relación personal con el Señor, ¡no pierdas tiempo, no titubees, no des lugar al pecado ni a la tibieza espiritual! Entrégate por completo y con determinación a tu Salvador, no hay vida lejos de Él.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele al Espíritu Santo que te ideas de cómo ponerte recordatorios de que estás en una relación personal con el Señor, ponlos frente a aquello que te quita tiempo y ganas de pasar tiempo con Dios, escríbelos por todos lados a manera de invitación a orar y leer la Biblia.
2. Pídele perdón a Dios por aquellas cosas que has permitido en tu vida y que te mantienen lejos de Él o que han enfriado tu fe y tu relación personal con Él. ¡Toma decisiones sin perder un minuto más! Agenda un tiempo con el Señor, haz de tu devocional diario tu prioridad número uno.

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