¡Atrévete a creerle a Dios!

Lectura de Hoy:
Josué 14 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Mientras explorábamos, encontramos allí a los descendientes de Anac, que vivían en grandes ciudades amuralladas. Pero si el Señor está conmigo, yo los expulsaré de la tierra, tal como el Señor dijo.” Josué 14:12

¡Atrévete a creerle a Dios!
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Cuando todo en la vida nos va bien es muy fácil declarar y sentir que Dios está con nosotros, vemos sus bendiciones y su provisión y reaccionamos agradecidos con Él y alegres durante el día. Sin embargo hay etapas de la vida donde pareciera que Dios está volteando hacia otro lado y no se da cuenta de que estamos pasando por pruebas o dificultades porque ¡no podemos ver por ningún lado sus bendiciones, provisión o su salvación! La vida nos llevará una y otra vez a estar frente a situaciones que serán más fuerte que nosotros, por caminos muy angostos y con un futuro no muy alentador. ¿Cómo reaccionamos en esas situaciones? Muchos años atrás de la porción de la historia del pueblo de Israel en la que nos encontramos en la lectura del día de hoy la Biblia menciona en el libro de Números capítulo 13 que los israelitas llegaron a estar frente a la Tierra que Dios les había prometido, en ese entonces el líder era Moisés y mandó a un grupo de doce espías a reconocer la tierra. Estos doce hombres entraron a esa tierra justamente por las zonas montañosas donde estaban ciudades grandes y amuralladas donde vivían los descendientes de Anac, ¿quiénes eran estos hombres? ¡Eran gigantes! Es decir, además de tener que descubrir la manera de cómo derribar las murallas de esas ciudades cuando al fin se abrieran las puertas ¡saldría un ejército de hombres gigantes a pelear contra los israelitas! Alguno podría pensar, ¡mejor ni les hagas ruido! ¡no vayan a salir! ¡que se queden detrás de esas murallas! Solamente dos de esos doce hombres declararon lo siguiente: “Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará“. Uno de ellos era Josué el líder actual de Israel en nuestra lectura de hoy y el otro Caleb.

La decisión de Caleb
Regresé y di un informe objetivo de lo que vi, pero los hermanos que me acompañaron asustaron tanto al pueblo que nadie quería entrar en la Tierra Prometida. Por mi parte, seguí al Señor mi Dios con todo mi corazón.” En el capítulo 14 del libro de Josué encontramos a este otro hombre que recién comentamos en la sección anterior llamado Caleb, uno de los dos espías que cuando estuvieron frente a gigantes que evidentemente eran más fuertes que ellos decidieron poner su mirada en la grandeza de Dios y no en la de sus enemigos. Precisamente la porción donde vivían estos gigantes era de las tierras que hacían falta por conquistar en la Tierra prometida y Caleb estaba ese día allí frente a Josué para pedirle ¡que le entregara esa tierra a él para ir a conquistarla! Cuando Caleb está exponiendo su caso hace memoria para recordar que 85 años atrás una generación entera de hombres que había visto el poder se dejaron controlar por el miedo y volvieron atrás en su caminar de fe, como consecuencia murieron todos en el desierto justo frente a las promesas que Dios ya tenía listas para ellos. ¿Por qué es que Caleb seguía vivo entonces? ¡Porque Él si le creyó a Dios! Su declaración fue clara y contundente: por mi parte yo seguí al Señor mi Dios con todo mi corazón. Porque no solamente le creyó que podía ayudarles a vencer a los gigantes, cuando el plan de conquista se vino abajo y fueron enviados todos otra vez cuarenta años al desierto también allí Caleb le creyó a Dios que Él cumpliría su palabra y algún día estaría de regreso en la Tierra Prometida para conquistarla y ciertamente Dios cumplió. ¿Qué vas a decidir cuando estés frente a esos gigantes y ante esas situaciones que es evidente que son más fuertes que tú?, ¿en dónde pondrás tu mirada? ¿en tus carencias, tu debilidad o lo injusto que parece el panorama? ¿O levantarás tus ojos más arriba hasta el Cielo y escogerás como Caleb seguir a Dios con todo tu corazón sin importar lo que tengas enfrente o lo que pueda venir?

¡Vamos por esos gigantes!
Así que dame la zona montañosa que el Señor me prometió. Tú recordarás que, mientras explorábamos, encontramos allí a los descendientes de Anac, que vivían en grandes ciudades amuralladas. Pero si el Señor está conmigo, yo los expulsaré de la tierra, tal como el Señor dijo.” ¡Caleb no le tenía miedo a nadie! Y tampoco toda la delegación que venía con él de la tribu de Judá. ¡Estaban listos para ir a las zonas más difíciles, contra la ciudades más protegidas y a pelear contra los hombres más fuertes! ¿De dónde habían obtenido tanto valor y coraje? De su relación persona con el Señor. Caleb lo tenía muy claro: si el Señor está conmigo yo expulsaré a esos gigantes de la tierra y conquistaré esos territorios, y como Dios ya le había prometido darle esas tierras ¡sabía que efectivamente el Señor sí estaría con él! Así que ahora toda la atención y la expectativa no estaba en si estos hombres serían tan altos y fuertes como decían sino en ¡qué maneras espectaculares y fueras de toda lógica usaría el Señor para derrotarlos frente a sus ojos! Esto sí que es emocionante, ir a una batalla que uno debería perder sabiendo que tiene un respaldo sobrenatural que hará cosas inimaginables que terminarán en una victoria inigualable. ¡Así es el caminar con fe en la vida cristiana! Ante la grandeza de nuestro Señor y Salvador ¡no existen gigantes ni imposibles! Por supuesto que no es fácil caminar con tanta seguridad y determinación los días que estamos agobiados por las dificultades, pero si no podemos correr en esos días tampoco debemos detenernos en nuestra fe, demos pasos más cortos pero no dejemos de avanzar, no dejemos de creerle a Dios ¡Él no nos dejará solos! Él está allí a nuestro lado caminando con nosotros ¡siempre! Aunque los problemas nos nublen la vista y nos hagan difícil el escucharle debemos recordar que no vivimos por lo que vemos y oímos sino por la fe que llevamos en el corazón. esa misma fe que Dios se ha encargado de formar en nosotros en medio de las crisis del pasado nos sacará adelante de las crisis del día de hoy y de mañana.

Conclusiones
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Estas palabras escritas en el capítulo 12 del libro de Hebreos me han ayudado a cambiar la perspectiva de mi situación en más de una ocasión. Es muy fácil que ante los problemas del día a día y las crisis que nos hacen tambalear quitemos nuestra mirada del Señor para tratar de mantenernos de pie en nuestras propias fuerzas y recursos. Pero el autor de Hebreos nos invita a mantener puestos los ojos en Jesús, porque Él quien fue el autor e iniciador de nuestra fe será también quien lleve esta fe a un puerto seguro hasta que la veamos consumada y hecha una realidad en nuestra vida. Es de la mano de nuestro Señor que veremos que todo lo que inició como una promesa terminará como una bendición palpable frente a nuestros ojos, ¡no podemos perderlo de vista ni soltarnos de su mano para ir a hacer las cosas a nuestras maneras! Estos versículos nos enseñan que aún el mismo Jesucristo sufriendo en la cruz tenía su mirada puesta en la alegría que experimentaría cuando nos salvara a todos sus hijos de una eternidad sin Dios, ¡Jesús tenía puesta su mirada en el poder de su Padre, sabía que resucitaría y sabría que una era de salvación y amor eterno estaba por comenzar! ¡Cuánto más nosotros no debemos poner nuestra mirada en Él cuando estamos pasando por crisis y creerle sin importar lo que nos sugiera lo que tenemos a nuestro alrededor! ¡Levanta tu mirada! No veas más hacia el piso desesperanzado o hacia los lados buscando soluciones con sabiduría humana, haz tuya la oración del Salmo 121: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano  derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.” ¡Atrévete a creerle a Dios!

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Dedica unos minutos solamente para pensar en la grandeza de Dios, en su poder, su amor, en las maneras en las que en el pasado te ha sostenido y rescatado de diferentes situaciones. Ahora dedica otros minutos ¡para darle gracias por su amor, su poder y su fidelidad!
2. Haz una comparación rápida de tus problemas actuales contra el poder de Dios. Dios ha prometido estar contigo en toda situación, te toca a ti creerle y caminar con fe, tomarte de su mano y no rendirte ¡no dejes de buscarlo! Al final tu relación personal con Él será lo que te mantendrá firme ante cualquiera adversidad.

4 Comments

  1. Miguel angel

    March 28, 2018

    Extraordinario, estudio que viene del corazón de Dios. Sigan siendo llenos del Espíritu Santo

  2. Clara Lucero Ibarra

    November 30, 2017

    Excelente manera de decirnos que seamos esforzados y valientes ante las pruebas. Gracias!

  3. laura

    April 1, 2016

    Sus palabras alentadoras y yo también lo aliento a que siga compartiendo su amor hacia Dios y hacia aquellos que lo buscan.
    Muchas gracias

  4. natalia kuc

    September 24, 2014

    gracias porque cada día nos ayuda, nos exhorta nos d la oportunidad de enterder la palabra de ponerla por obra en nuestrs vidas es necesario desrraigar de nuestro corazón todo lo que estorba lo que no edifica cerrar toda puerta al enemigo, y seguir avanzar porque Dios nos ama y El dio todo todo a me toca dar todo todo, gracias les bendigo

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