Dios termina lo que empieza

Lectura de Hoy:
Génesis 42:1-24
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Versículo clave:
“Aunque José reconoció a sus hermanos, ellos no lo reconocieron a él. Entonces recordó los sueños que había tenido acerca de ellos hacía muchos años atrás.” Génesis 42:8 y 9

Dios termina lo que empieza
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Durante varios días en el estudio de cada día y a través de la lectura de cada mañana hemos estado siguiendo en la Biblia una de las historias que Dios decidió que quedara impresa en su Palabra para contarnos de Él a través de ella. Más de uno creeríamos que esta historia se trata de un hombre ejemplar a quien incluso han llamado uno de los “héroes de la fe” y aunque ciertamente tuvo características admirables en su manera de actuar y de ser más allá de la historia de José el Soñador esta historia se trata de Dios. A diferencia de otras historias de la Biblia la historia de José no gira alrededor de continuas conversaciones entre Dios y él ni tampoco alrededor de grandes milagros o señales lo cual sí sucedió con hombres antes y después de él. Esta historia se trata del amor de Dios por un hombre que tenía un corazón asombrosamente fiel y leal a su Creador y también se trata de cómo nuestro Señor siempre está cuidando de cada detalle que sucede en nuestra vida y ¡al rededor de ella! Para José la vida con sus hermanos que lo odiaban y lo vendieron como esclavo había quedado atrás, él estaba ahora viviendo una vida plena y bendecida sin embargo, Dios no había olvidado a sus hermanos ni a su padre. La obra de restauración que había iniciado en el corazón de José ¡todavía no estaba completa! Y los sueños que había tenido en su juventud todavía no se habían cumplido, el plan de Dios no había terminado cuando José fue puesto como gobernador, Él seguía trabajando en su padre, sus hermanos y su propio corazón.

Sueños cumplidos
Aunque José reconoció a sus hermanos, ellos no lo reconocieron a él. Entonces recordó los sueños que había tenido acerca de ellos hacía muchos años atrás.” El hambre en la tierra se extendió hasta alcanzar a Jacob el padre de José y a sus hermanos así que ellos oyendo que había grano en Egipto fueron a comprar porque la comida se comenzaba a terminar. Nuevamente José se levantó esa mañana pensando que sería un día más y una vez más Dios lo sorprendió con lo que tenía preparado, entre la multitud de personas que solían ir con él cada día para solicitar su permiso de comprar grano en Egipto de pronto vio a 10 hombres hebreos acercarse a Él y “cuando llegaron, se inclinaron delante de él, con el rostro en tierra.” En ese instante José recordó aquellos sueños que sin escoger tenerlos había tenido un par de noches en su infancia y por los cuales el odio de sus hermanos había crecido en de maneras desproporcionadas. No es que José anhelara que todos se arrodillaran delante de él, aquellos sueños eran fragmentos que Dios le había revelado del plan que tenía para su vida y tras muchos años de espera, sufrimiento y adversidades ¡estos sueños se estaban cumpliendo delante de Él! ¡Dios no había olvidado ningún detalle! Así es nuestro Señor conoce lo más profundo de nuestro corazón, los sueños que hemos olvidado ¡Él no lo ha hecho! Lo que nos ha prometido ¡sucederá! Él no miente ni cambia de parecer de manera egoísta y unilateral como lo haríamos nosotros. Una vez más José estaba experimentando de primera mano la fidelidad de su Señor, estaba cosechando nuevos frutos de su fe, viviendo los resultados de no rendirse ni volverse atrás.

Probando los corazones
Yo soy un hombre temeroso de Dios. Si hacen lo que les digo, vivirán. Si de verdad son hombres honrados, escojan a uno de sus hermanos para que se quede en la cárcel.” Ahora que estaban ahí sus hermanos frente a él ¿qué seguía? En los años que llevaba de gobernador José pudo haber tomado carros y hombres de guerra con Él e ido a buscar a sus malvados hermanos para hacerlos pagar lo que le habían hecho pero no lo hizo y de pronto un buen día ya no tenía que ir a buscarlos ¡estaban ahí frente a él puestos de rodillas completamente vulnerables e indefensos! Podía negarse a venderles granos, podía ordenar que los encarcelaran de por vida, venderlos como esclavos, arrojarnos a un pozo de agua o ¡hasta matarlos! Pero a diferencia de ellos, en lugar de escoger el camino del odio y la venganza les aclaró: yo soy un hombre temeroso de Dios. Hacía varios años atrás que José había dejado en manos de Dios sus planes y sus deseos, ser “temeroso” no es vivir muerto de miedo sino respetar y honrar de la manera más alta posible la voluntad de alguien más. ¿Y entonces qué hizo José? José quería saber si el corazón de sus hermanos había cambiado y recreó delante de ellos la misma escena que años atrás había sucedido: los hizo desprenderse de uno de sus hermanos y ver si lo abandonarían y huirían con el grano como hicieron con él o si tendrían el valor pero por sobre todo el amor suficiente para arriesgar sus vidas y volver por su hermano que estaba en la cárcel. ¡Qué difícil tomar una decisión tan serena en medio de tantas emociones encontradas! Solamente un corazón sano y confiado en Dios puede actuar como lo hizo José.

Conclusiones
«Es obvio que estamos pagando por lo que le hicimos hace tiempo a José. Vimos su angustia cuando rogaba por su vida, pero no quisimos escucharlo. Por eso ahora tenemos este problema».” Los hermanos de José no sabían que él entendía todo lo que hablaban en su lenguaje entre ellos, al escucharlos era claro que llevaban años cargando con la culpa por lo que habían hecho, reconocían haber ignorado su angustia y sabían que merecían castigo por tal acción. ¡Cargar tantos años estos sentimientos debió ser agotador emocional y espiritualmente hablando! Al escucharlos el corazón de José se quebró y apartado de ellos comenzó a llorar. Me asombra y emociona al ver que Dios nunca pasa nada por alto, no olvida nuestras oraciones, no archiva nuestro dolor ni ignora los anhelos de nuestro corazón. El corazón de José estaba recibiendo olas y olas de sanidad que lo refrescaban y restauraban. Las historias que por años no tuvieron respuesta y había tratado de olvidar e ignorar ¡comenzaban a aclararse delante de Él! Esos sueños eran la voluntad de Dios, lo que sus hermanos habían hecho no era más que Dios permitiendo los eventos que serían necesarios para que José fuera formado y llegara a cumplir con la voluntad de Dios. Alguno podría pensar que el plan de Dios era solamente que José fuera gobernador de Egipto para que le diera comida a los israelitas y así no murieran de hambre pero si esta fuera el único plan, ¿no pudo Dios escoger otra manera más sencilla de llevarlo a cabo sin tener que permitir tanto dolor y sufrimiento en José? Si realmente todo se trataba de que los hebreos no murieran de hambre entonces ¡ese plan ya estaba terminado! No era necesario que llegaran los hermanos de José ni comenzara este proceso de sanidad completa en él. ¡Dios tiene planes mucho más grandes, profundos y sorprendentes de lo que creemos! La historia de José era precisamente eso ¡la historia personal de la experiencia de un hombre con su Señor! ¿Qué es lo quiero señalar con esto? No fuiste creado solamente para cumplir con un cierto plan o interés personal del Señor, ¡fuiste creado para tener una relación personal con Él y ser usado para sus propósitos y planes eternos! Dios se toma muy en serio el pacto que hizo contigo cuando le entregas te tu corazón para que fuera tu Señor y Salvador, él no dejará nada inconcluso, cada herida la sanará en ti, cada sueño que te ha dado te permitirá verlo hecho realidad en tu vida, cada promesa la cumplirá y cuando seas llamado a estar a su lado podrás concluir y decir entre tus últimas palabras aquí en la tierra que ciertamente Dios fue fiel, cumplió todo lo que te dijo, la vida de fe que viviste valió la pena vivirla, reconocerás que tu plenitud, tu alegría y el propósito para el que fuiste creado solamente los pudiste encontrar en Él y entonces tras tu último aliento partirás para disfrutar de su amor cara a cara por la eternidad.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Dale gracias a Dios porque siempre cuida de ti, porque no olvida sus promesas, tus sueños ni lo más profundo de tu corazón.
2. Dale gracias también por escogerte para ser parte de sus planes y propósitos eternos.
3. Pídele a Dios que aumente tu fe y tu determinación para seguirlo sin rendirte ni volverte atrás.

2 Comments

  1. Grace Siller

    January 26, 2016

    Éste estudio me llevo a darme cuenta lo corta que resulta mi vista y mi entendimiento, gracias a Dios que es Soberano y nada escapa de su cuidado

  2. Julia

    January 26, 2016

    Aún cuando creó en dios mi señor y he dejado mi vida en sus manos.
    Es cierto, que no he logrado ver más allá de los planes divinos que el tiene para mi.
    ! Gracias por la interpretación ¡. Cierto es que ha sido un bálsamo para mi, el leer este pasaje.

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