Todo se trata de una Relación personal con Dios

Lectura de Hoy:
2 Samuel 1:17-27 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas!.” 2 Samuel 1:25

Todo se trata de una Relación personal con Dios
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Nada es más triste que ver el final de la vida de un hombre o una mujer que alguna vez tuvieron fe pero murieron completamente separados de quien alguna vez confesaron como su Señor y Salvador. Si el corazón de David en la lectura de hoy estaba triste y dolido al llorar la muerte de Saúl y Jonatán, ¿qué estaría sintiendo el corazón de Dios quien tenía planes para sus vidas y quien los amaba mucho más de lo que David llegó a amarlos? Probablemente el corazón de David no era el único en el que había duelo. En diferentes lugares de la Biblia cuando moría o derrotaban a un enemigo de Israel el pueblo se alegraba y le agradecía a Dios por la victoria que les había dado, un buen ejemplo fue cuando el mar se cerró llevándose a todo el ejército de los egipcios  trayendo libertad a Moisés y los hebreos que huían de ellos. Sin embargo esta vez no había fiesta ni celebración. ¿Qué sucede en el corazón de una persona que amó a Dios para que termine tan alejado del Señor?, ¿cómo podemos asegurar que nuestro amor por el Señor no se enfriará ni nuestro corazón se endurecerá como el de muchos otros creyentes que vivieron antes que nosotros y aseguraron lo mismo? ¿Seremos de aquellos que permanecieron firmes hasta el final o de aquellos que alguien hizo duelo y lloró porque nos separamos de nuestra fe?

La vida cristiana sin Cristo
¡Cómo han caído los héroes poderosos en batalla! La vida cristiana no está diseñada para vivirse sin Cristo, ¿suena bastante lógico y obvio no es así? Pero en la práctica no lo es tan obvio. La gente se acostumbra tanto a sus rutinas que hacen de su fe una rutina más. Asisten a la iglesia por compromiso y costumbre, la mayoría llega tarde y luego está distraída dándole su atención a otros, poniéndole calificación a la música o el mensaje que están escuchando y planeando a dónde irán a comer, cenar o divertirse cuando termine todo. Salen de la iglesia saludando a otros con palabras religiosas que no usan nunca más que el domingo (bendiciones hermano, etc.) y una vez fuera de las puertas de la iglesia olvidan su fe hasta el próximo fin de semana, en ocasiones algún evento inesperado que cause miedo, preocupación o dolor los hará dedicar unos minutos a la oración o a llamar al pastor para pedirle consejo. Con el paso de los años un buen día los escuchas decir: “esto no es para mí, ser cristiano es aburrido, Dios no me muestra lo que debo hacer” y tras autojustificarse se alejan de la iglesia. ¡Sucede mucho más de lo que creemos! Si entonáramos una canción de duelo como la que cantó David cada vez que este ciclo se cumpliera en la vida de un cristiano, ¿qué tan seguido la escucharíamos? Por increíble que parezca, ¡hay mucha gente hoy en día viviendo su vida cristiana sin Jesucristo!

Sin relación no hay fe
“Dice, pues el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. (Isaías 29: 13) La muerte de Saúl significó el fin de una historia que había empezado de manera ejemplar y llena de Dios, si lees los primeros capítulos del primer libro de Samuel te encontrarás a un joven Saúl humilde, con una buena relación con su padre, obediente, temeroso de Dios, lleno del Espíritu Santo y decidido a destruir a los enemigos de Israel. ¿No es parecido a como la mayoría iniciamos nuestra vida cristiana? Llenos de ilusiones y buenos deseos, dispuestos a hacer lo que fuera por agradar a Dios, ¿por qué entonces le sucede a muchos cristianos como le sucedió a Saúl? Saúl tenía todo lo que un cristiano “debería” tener: fe, personalidad, testimonio, humildad, ímpetu, buenas intenciones, etc. Era un creyente y hombre ejemplar al que únicamente le faltaba una cosa: una relación personal con el Señor, aquella única cosa que sí tenía David y que fue la gran diferencia entre estos dos hombres “de fe”. El profeta Isaías lo mencionó: hay personas que su fe se ha reducido a palabras que pronuncian sus labios de memoria, ¡no hay amor, admiración ni respeto en su corazón por el Señor porque ni le conocen ni pasan tiempo con Él! Su fe no es más que mandamientos y reglas que otros hombres les han enseñado, les fue más fácil seguir y obedecer a quienes ven físicamente que a Aquel que los creó.

Conclusiones
¡Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos! Este clamor de Dios captado en el libro de Proverbios sigue vigente el día de hoy, el Señor no está buscando nuestros sacrificios, no se trata de aprender un conjunto de reglas y mandamientos que al poner en práctica instantáneamente nos ponen en relación con el Señor, ¡esto fue lo que hizo Saúl! Saúl vivió su vida cristiana a su manera, hizo cosas buenas ¡que Dios no le pidió!, puso los sacrificios por encima de la obediencia, sus “buenas ideas” por encima de la voluntad de Dios. ¡Detengámonos ya! La vida cristiana únicamente puede ser vivida de una sola manera: a la manera de Dios. Ser cristiano no se trata de aprender nuevas canciones, cargar una Biblia, ir a reuniones, dejar de decir malas palabras, aprender palabras “domingueras” y hacer continuos sacrificios de tiempo y esfuerzo por la iglesia y el Señor. ¡De ese no se trata la vida cristiana! Ser cristiano se trata de una sola cosa: conocer el corazón de Dios y punto. ¡No hay más! Toda nuestra manera de pensar, hablar y actuar en nuestro caminar de fe debería ser una consecuencia natural de una relación de amor con nuestro Señor y no una costumbre o planeación. ¿Te imaginas entrar a una relación de noviazgo o matrimonio donde la otra persona lo único que hiciera todo el tiempo fuera seguir una lista de lo que un buen novio o esposo debe hacer? Imagínatelo en verdad, se vestiría como alguien que te amara, te trataría como si te amara, hablaría de ti a otros como si estuviera enamorado de ti, te daría los regalos indicados y pasaría tiempo contigo pero ¡no estaría interesado en tener una relación personal contigo! En pocas palabra: no te amaría pero nadie lo notaría. Abramos los ojos a este autoengaño que cada vez más ahoga la fe de los cristianos. Necesitamos invertir nuestras fuerzas, nuestro ser, nuestro tiempo y todo nuestro corazón en conocer a nuestro Señor, necesitamos leer la Biblia no para buscar nuevas reglas o rituales sino buscando conocer el corazón del Señor, como quien lee las cartas de su enamorada una y otra vez para ver si logra descubrir algo nuevo en ella. Hemos empezado al revés, buscando qué hacer sin entender el por qué, siguiendo a alguien sin conocerlo primero, diciendo que amamos a alguien sin pasar tiempo con Él y sirviendo a un señor desconocido. Empecemos nuevamente, David solamente tenía una cosa cuando fue ungido por Samuel para ser rey: un corazón que después de tanto tiempo de buscar al Señor y pasar tiempo con Él ya era conforme (había tomado la misma forma) al corazón de Dios.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Analiza tu vida cristiana de cada día, ¿estás siguiendo solamente reglas, rituales y costumbres o tu fe está construida en una relación personal con el Señor? Pídele perdón a Dios por no invertir tiempo en conocerle más, por no darle el lugar que debe tener en tu vida cristiana: el centro.
2. Pídele al Señor que se convierta en el Señor de tu corazón, deja tus sueños, planes y buenas ideas en sus manos y pídele que abra tus ojos para conocerle de manera personal.
3. Pídele al Señor que abra tus ojos espirituales para entender la Biblia y encontrarte con su corazón impreso en ella.

2 Comments

  1. Grace Siller

    December 4, 2015

    Es muy confrontante éste estudio y a la vez invita a retomar ese primer amor por Aquél que dio su vida por mi sólo por amor.
    Reciban bendiciones

  2. Cristina

    June 9, 2014

    Gracias por lo que nos enseña cada día todo es de edificación y aprendizaje Dios bendiga Su tiempo, a Su familia, Su vida y le pido a Dios que pueda seguir regalandonos estos estudios preciosos que nos hacen reflexionar y evitar caer en la rutina Dios lo bendiga a Ud y Su familia SIEMPRE

¿Que te parecio el estudio? Dejanos tus comentarios