Hay un Tiempo para Todo

Lectura de Hoy:
1 Samuel 31 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones.” 1 Samuel 31:6

Hay un Tiempo para Todo
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. (Eclesiastés 3:1) Hay una fecha, un día, un momento planeados por Dios para llevar a cabo en ti todas las promesas que Él te ha dado. Toda la formación que has recibido tendrá su oportunidad de ser puesta en práctica. Somos expertos en analizar y determinar los “tiempos correctos” para todo lo que queremos, ¿lo has notado? No lo hemos impreso ni encuadernado pero todos tenemos un “Manual de los Tiempos” personal que tiene un extenso índice separado por temas: El tiempo correcto para esperar que nos sirvan la comida en un restaurante, el tiempo correcto para esperar en una fila para ser atendidos, el tiempo correcto para casarnos, para tener hijos, para tener un auto, una casa, para sanar, etc. Sin embargo ¡qué diferentes son nuestros tiempos a los tiempos de Dios! Cuánta verdad hay en el libro del profeta Isaías capítulo 55 cuando Dios menciona: “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos-dice el Señor-.” Porque a nuestra manera de ver las cosas más de una vez creemos que Dios ha llegado tarde. Tras varios días de leer sobre la historia de David desde el día que fue ungido rey hasta que llegó al trono, algunos pensaríamos que fue ungido “demasiado pronto” en su vida, otros que tardo “demasiado” tiempo Dios en remover a Saúl para que David fuera rey, ¡cuántos males se hubiera ahorrado el pueblo de Israel si David hubiera sido rey antes! La realidad es que todo sucedió dentro de los tiempos de Dios, los perfectos tiempos de nuestro Señor.

Cada historia es única
Solemos comparar nuestras historias con las de las personas que tenemos cerca, si pedimos algo a Dios y tarda “más de lo que tardó en contestarle” a aquella otra persona inmediatamente reaccionamos con celos, envidia, autoconmiseración y muchas otras maneras equivocadas más. Aunque la Biblia dice que Dios no hace acepción de personas, ¡más de una vez hemos creído que sí las hace! Sobre todo en lo relacionado a los tiempos que Dios “tarda” en concedernos algo que le hemos pedido. Hemos olvidado que tenemos un Dios inmensamente creativo que no hace nada igual. Tan solo las historias del inicio del reinado de Saúl y David fueron ¡diametralmente diferentes! Mientras Saúl fue escogido rey de manera pública y ascendido al trono en cuestión de días, David fue ungido en lo privado y probado y formado ¡por años! antes de llegar a ser rey. ¿Es que Dios amaba más a Saúl?, ¿porqué fue “injusto” Dios con David al no hacer lo mismo que con Saúl?, ¿es que Dios nunca le iba a conceder a David sus sueños? ¿Te has hecho estas mismas preguntas en tu vida diaria? Más de uno de nosotros sí y algunas veces las hemos llegado a hacer con ira y amargura en el corazón, ¡quiénes nos creemos al cuestionar al Señor del Universo sobre sus modos, tiempos y maneras de hacer las cosas!

Un destino diferente
¡Qué triste final tuvo la vida de Saúl! Lleno de miedo en un campo de batalla, huyendo de los filisteos después de que sus hijos habían muerto, desesperado a tal grado que sacó su espada y se dejó caer sobre ella, ¡esta no era la vida que Dios tenía para Saúl ni mucho menos el desenlace que tenía planeado para él y su familia! Pero Saúl había decidido que no quería nada con el Señor y que sus ideas de cómo hacer las cosas eran las mejores. Uno de los hombres que llegaría a ser cercano de David llamado Asaf es mencionado como el hombre usado por Dios para escribir el Salmo 73 el cual en algunas versiones de la Biblia lleva un título que dice: “El destino de los malos”, este Salmo es un reflejo bastante fiel del conflicto que hay en nuestro corazón cuando ponemos nuestra mirada en la vida de aquellos que no temen a Dios y nos frustramos y amargamos cuando vemos que “a ellos les va bien” cuando hacen las cosas mal y a nosotros a pesar de que hemos cuidado nuestro corazón pareciera que todo nos sale mal. ¿Qué no era esta la historia de David? Y bien pudo ser también la de José el Soñador y otros hombres de fe en la Biblia. El versículo clave de este salmo que nos permite saber lo que pasó con Saúl es el 27: “he aquí los que se alejan de ti (de Dios) perecerán.

Conclusiones
¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Te deseo más que cualquier cosa en la tierra. Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu, pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; él es mío para siempre.
¿Has notado qué rápido pasa el tiempo a lado de quien amamos y cuando estamos disfrutando mucho la experiencia? ¡De eso se trata exactamente! De quitar nuestra mirada de “los tiempos” en las vidas de otras personas, de dejar de demandar respuestas “inmediatas” para nuestros deseos muchas veces egoístas y de volver nuestro corazón a disfrutar de nuestro caminar diario con nuestro Salvador. ¡Él nos ama como nadie y tiene cuidado de cada uno de nuestros pasos! Así como la historia de Saúl es un ejemplo de cómo podemos echar a perder los planes de Dios cuando decidimos hacer las cosas en nuestro tiempo y a nuestra manera la historia de David es un ejemplo de que vale la pena esperar a los tiempos y manera del Señor a pesar de que pareciera que tarda en llegar. Dios tiene un tiempo para ti, para los sueños que ha plantado en tu corazón, para las oraciones que has levantado, para cumplir sus propósitos a través de tu vida pero ¡no te rindas!, no bajes la guardia, resiste la tentación de “ayudarle” a Dios haciendo las cosas a tu manera y en tus tiempos, ¡niégate a caminar en dirección contraria a la voluntad del Señor únicamente porque no entiendes lo que Él está haciendo! Escucha a tu espíritu cuando se pregunta: ¿A quién tenemos en el Cielo sino a nuestro Salvador? Él es nuestra esperanza, la fuerza de nuestro corazón, nuestro consolador, nuestro proveedor. Así como Asaf lo entendió en el último versículo del Salmo 73 haz tuya esta declaración: “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele al Señor que te enseñe a amarlo más de modo que los tiempos de espera se conviertan en tiempos a su lado, tiempos donde lo más importante no sea qué recibiremos de Él sino cuánto podemos saber más de su corazón.
2. Dale gracias a Dios porque siempre está en control aunque no lo puedas ver, dale gracias porque siempre escucha tus oraciones y porque conoce cada anhelo de tu corazón. Pídele fuerzas y paciencia para aprender a esperar en Él.
3. Dale gracias Dios porque tiene una fecha, un día, un momento para cumplir sus propósitos en ti. Dale una leída al Salmo 73.

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