Dios no se rinde con nosotros

Lectura de Hoy:
1 Samuel 29 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
¿No es éste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles?.” 1 Samuel 29:5

Dios no se rinde con nosotros
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

“Por ese tiempo, los filisteos reunieron sus ejércitos para ir a la guerra contra Israel. El rey Aquis le dijo a David: —Se espera que tú y tus hombres salgan conmigo a la batalla. —¡Muy bien! —acordó David—. Ahora comprobarás tú mismo lo que podemos hacer.” Esta sección que acabamos de leer son los primeros dos versículos del capítulo 28 del primer libro de Samuel, en el estudio anterior no nos detuvimos a leerlos porque están conectados directamente con el capítulo 29 que es del que trata la lectura y el estudio de hoy. Un año con cuatro meses fue el tiempo que David vivió entre los filisteos de acuerdo al capítulo 27, pero fueron muchos años más los que vivió siendo perseguido por Saúl en los desiertos, las cuevas, los valles y todo lugar. Durante esos años más de una vez le preguntó a Jonatán, a Saúl mismo y muy probablemente a él mismo y a Dios en oración: ¿qué había hecho mal?, ¿por qué era perseguido? Pero a diferencia de otras preguntas, esa específicamente no recibía la respuesta que buscaba pues cuando tenía oportunidad la volvía a hacer. Cansado de persecución y acoso se fue a vivir entre los filisteos donde recibió lo que no había recibido de su rey: aprobación, afirmación, apoyo, confianza e incluso fue invitado a ser guardia personal del rey Aquis, ¡David hubiera sido guardia personal de Saúl sin dudarlo un instante! Y entonces un día los filisteos comenzaron a reunir sus ejércitos para ir a la guerra contra Israel, ¡contra Saúl! y David aceptó ir con Aquis.

Caminando en la dirección equivocada
“Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis”. La Biblia no habla lo que estaba sucediendo en el corazón de David ni los pensamientos que le estaban dando vuelta por su mente, pero ¡algo debía estar sucediendo! Tal vez David pensaba que los filisteos iban a derrotar y conquistar a Israel y entonces a través de los filisteos llegaría a ser rey de Israel para luego lograr la independencia, tal vez tenía pensado irse a media guerra del campo de batalla, no lo sabemos. Pero lo que sí sabemos y veremos en los siguientes capítulos es que ¡en esa guerra iba a morir Saúl! ¿Qué hubiera pasado si David hubiera ido a esa guerra?, aún cuando no hubiera matado a ningún israelita la gente hubiera dicho: David estaba entre nuestros enemigos cuando Saúl y muchos más murieron. ¡Sus oportunidades de ser rey se hubieran desvanecido totalmente! Pues aún si hubiera llegado al trono, los rumores, críticas y desconfianza hubieran golpeado su reinado y dividido el corazón del pueblo.

Dios sabe exactamente dónde encontrarnos
“Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos?… ¿No es éste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles?…Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo”. A lo largo del estudio de la vida de David la Biblia nos ha permitido ver que Dios siempre tuvo el control de cada detalle que sucedía alrededor de David, detrás de esta decisión de los filisteos ¡solamente podía estar Dios deteniendo a David! El Señor se interpuso en el camino de su hijo, su amado, su escogido para darle una nueva oportunidad, para impedir que tomara una decisión con consecuencias mucho más grandes de las que se imaginaba. El corazón de David estaba cansado y desgastado, cuando el rey Aquis le dijo que no podría ir a la guerra con él lo primero que dijo David era esta misma preguntaba que había cargado en todo este proceso de formación: “¿qué he hecho para merecer esto?, ¿qué hice mal?”. David no tuvo más opción que levantarse de mañana y retirarse de la guerra.

Conclusiones
La Biblia dice en la segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo en el capítulo 2: “Si morimos con él, viviremos con él. Si soportamos privaciones y sufrimientos, reinaremos con él. Si lo negamos él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel“. En los momentos de mayor dolor y cansancio David había puesto el nombre del Señor en alto, cuando fue tentado en dos ocasiones a hacer justicia por su propia mano matando a Saúl le dio lugar a la justicia de Dios, cuando tuvo que arriesgar su vida contra Goliat por haber retado a Jehová y su nación lo hizo sin dudarlo. David estuvo dispuesto a morir por su fe, por el amor a su Señor; estuvo dispuesto a soportarlo todo y cuando ya no pudo más Dios lo cargó en sus hombros, lo sostuvo, lo ayudó a retomar la dirección correcta. Jesús dijo en el capítulo 10 de Mateo que todo aquel que le confesara delante de los hombres, él también lo confesaría delante del Padre en los cielos, ¡y así estaba sucediendo! David había confesado a su Señor pública y privadamente por años, ahora por la amistad y el fuerte lazo de amor que tenía con su Salvador estaba recibiendo su confesión del Padre, la afirmación que tanto anhelaba, la aprobación del Señor mismo. En su momento de mayor debilidad Dios estuvo allí. Dios está con nosotros cuando matamos gigantes y somos aclamados y reconocidos, pero también está allí cuando caemos sin fuerzas en nuestra debilidad, ¡Él no se ha ido ni se irá! Él siempre será fiel a su amor por nosotros, ¡nunca se rinde! Jesús fue a buscar a Pedro cuando este le negó, fue a buscar a David cuando iba a pelear contra Israel, si Él sigue siendo el mismo de siempre necesitas saber que Él te está yendo a buscar a ti cuando te has equivocado y sientes que no puedes más. Nada en esta vida es mayor que invertir en nuestra relación personal con nuestro Salvador que tanto nos ama, con aquel que no se va de nosotros aunque conozca las oscuridades más profundas y los secretos más guardados del corazón, aquel que por su gracia y misericordia nos perdona, nos levanta, se interpone en nuestro camino y nos lleva de regreso a casa.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Dale gracias a Dios por cuidar tus espaldas, por amarte en tus errores, por siempre ser fiel aunque nosotros no siempre le somos fieles. Dale gracias por su gracia que no nos paga el castigo que merecemos sino que en cambio nos da perdón y restauración.
2. Pídele a Dios que te ayude a volver al camino correcto, que te refuerce la visión, que reafirme tu corazón para tomar nuevas fuerzas y seguirle cada día.

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