Que todos sepan quién es tu Dios

Lectura de Hoy:
1 Samuel 17:31-51 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.” 1 Samuel 17:46

Que todos sepan quién es tu Dios
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia“. ¡Qué impresionante es leer los versículos del 31 al 51 del capítulo 17 del primer libro de Samuel! Al ver frente a frente a ese gigante recubierto en acero y perfectamente armado contra ese chico sin armas ni armadura, ¿quién habría considerado posible en alguna manera que David fuera a vencer a Goliat? Pero más aún, ¿quién en su sano juicio hubiera hecho lo que hizo David de salir a enfrentar a ese hombre por su propia cuenta o en su propio nombre? ¡Nadie lo haría! Ni los hombres más diestros y experimentados del pueblo de Israel ni el mismo Saúl que de acuerdo a los primeros capítulos del primer libro de Samuel era más alto que todos sus hombres, ni siquiera él mismo se atrevió. Y cuando creemos que nada podría sorprendernos más en esta historia, ¿en qué instante de “locura” se atrevió Saúl a enviar a David a esa pelea? ¿que no era enviar a un joven a que fuera prácticamente descuartizado en una muerte segura? Pero en medio de tantas preguntas, miedo, confusión y sorpresa, el corazón de David estaba firme, seguro y confiado, ¡no titubeó ni un instante! Ni ante el ejército, ni ante el rey, ni ante Goliat. ¡Qué fe y determinación tan impresionante la de este pequeño pastor!

Nuestro motor interno
David no había construido su fe y confianza en Dios sobre historias dominicales, pláticas de amigos, fe de sus líderes o costumbres religiosas. ¡Ninguna de estas opciones le hubiera dado el valor tan grande de arriesgar su vida! David conocía a Dios por experiencia propia. “He estado cuidando las ovejas y las cabras de mi padre. Cuando un león o un oso vienen para robar un cordero del rebaño, yo lo persigo con un palo y rescato el cordero de su boca. Si el animal me ataca, lo tomo de la quijada y lo golpeo hasta matarlo. Lo he hecho con leones y con osos, y lo haré también con este filisteo pagano, ¡porque ha desafiado a los ejércitos del Dios viviente! ¡El mismo Señor que me rescató de las garras del león y del oso me rescatará de este filisteo!“. Si alguien le hubiera dicho a David que el matar osos y leones era el entrenamiento para un día vencer a un gigante en una batalla épica y encaminarse hacia ser el rey de la nación, ¡probablemente no lo hubiera creído! Ni él ni nadie más que escuchara esta historia. Sin embargo así fue. Más que matar un oso o un león, más que cuidar unas ovejas lo que estaba sucediendo en esas praderas donde este joven pastor pasaba gran parte de su tiempo a solas era que una relación profunda de amor estaba formándose entre él y su creador. David estaba conociendo a Jehová, estaba entendiendo su amor, experimentando su poder y confirmando su fidelidad. Fue su relación personal con “Jehová de los ejércitos” la fuente de la fe que fungió como motor interno para que el día y la hora indicada David cumpliera con la voluntad de Dios.

No se trataba de David
David lo tenía claro, lo que estaba sucediendo en ese momento no era un pleito entre hombres o una provocación de un filisteo contra unos israelitas. ¡Era un hombre incrédulo y sin derecho de presentarse ante el Creador quien estaba retando a los escuadrones del Dios viviente! ¿Quién se creía este hombre? ¡Goliat iba a perder sin duda alguna! Solamente faltaba un hombre dispuesto a ponerse de pie con fe y pelear para levantar en alto el nombre de Jehová su Señor. “Hoy el Señor te conquistará, y yo te mataré y te cortaré la cabeza… ¡y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel! Todos los que están aquí reunidos sabrán que el Señor rescata a su pueblo, pero no con espada ni con lanza. ¡Esta es la batalla del Señor, y los entregará a ustedes en nuestras manos!” Tu vida no se trata de tu éxito o realización personal, ¡se trata de conocer a Dios para que cumplas con sus planes en los cuales quiere incluirte! Todo tiene que ver con descubrir su corazón y enamorarte de Él, porque podrás llegar a ser un hombre o una mujer respetable y exitoso pero cuando vengan la prueba, la angustia y los problemas serán como un gigante que te paralizará y estará esperando en tu debilidad para ¡hacerte correr! ¿De qué sirve la vida si no tienes una relación personal con el Creador que te diseñó para hacer parte de sus planes eternos? ¡De nada! No se trata de ti, ¡se trata de que te encuentres con Él!

Conclusiones
La batalla por la que tantos días todos habían temblado resultó ser un trámite de unos cuantos minutos. Goliat avanzó hacia David quien tomó una piedra y se la lanzó incrustándola directamente en la frente del gigante y haciéndolo caer a tierra boca abajo. ¡Una sola piedra, en un solo intento, en unos cuántos segundos! ¿Cuántos de tus miedos y problemas no se habrían ido ya si te hubieras decidido a creerle a Dios, seguirlo y levantar su nombre en alto a través de tu modo de vivir? ¡No puedes guardar tu fe en un cajón y esperar a que alguien más pelee tus batallas! No puedes llenarte de miedo y juntarte con otros “creyentes” para lamentarse juntos de la ausencia del poder de Dios, ¡cuánta derrota, tristeza y falta de fe juntas! Necesitas agarrarte de valor y de una buena vez decidirte a buscar a tu Señor con todo tu corazón, ¡sin una relación personal con Él nunca llegarás a conocerle y mucho menos a ser usado por Él! ¿Qué te hace falta para comenzar a orar y leer la Biblia buscándolo? ¡Decídete de una buena vez! Todos a tu alrededor están temblando ante este mundo lleno de odio, dolor y falta de fe, hay un gigante de incredulidad que los mantiene paralizados y atemorizados ¡sé el David de tu generación y que todos conozcan sepan que el Señor sigue rescatando a los que tienen fe en Él!

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele a Dios que te ayude a aumentar tu fe, pídele que te recuerde mediante su Espíritu Santo de buscarte, que te despierte en las noches, que llame tu atención durante el día y cuando lo haga ¡aparta unos minutos para orar y leer su Palabra!
2. Pídele a Dios que te dé la fe y confianza en Él para enfrentar a tus enemigos y vencerlos de una vez por todas.

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