Dios es más grande que nuestros enemigos

Lectura de Hoy:
1 Samuel 17:1-11 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“¡Hoy desafío a los ejércitos de Israel! ¡Envíenme a un hombre que me enfrente!».” 1 Samuel 17:10

Dios es más grande que nuestros enemigos
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Me gustan mucho las películas que retoman o recrean batallas antiguas entre dos ejércitos. Generalmente muestran dos ejércitos, uno de cada lado de un gran valle, los dos escuadrones están formados y dándose ánimos para enfrentarse unos a otros sabiendo que lo que se juegan es su vida y que muchos de ellos nunca se volverán a ver. Me gustan estas películas porque me recuerdan las múltiples batallas que tuvo el pueblo de Israel contra sus enemigos y me ayudan a entender mejor los pasajes como el de la lectura de hoy. De un lado sobre un monte estaban los filisteos y del otro lado del valle de Ela acampaban los israelitas en un monte opuesto, seguramente tenían o estaban haciendo los planes de guerra, las estrategias, analizando las debilidades del enemigo y las fortalezas propias cuando de pronto de entre los filisteos sale caminando un hombre ¡de tres metros! con una armadura impresionante, acompañado de su escudero y retando a algún israelita a una pelea de uno contra uno. ¡Cuántas veces el enemigo no se ha presentado así contra nosotros! En forma de una enfermedad, un problema más allá de nuestras posibilidades, escasez o alguna atadura o adicción, se planta frente a nosotros para intimidarnos y retarnos a muerte.

Paralizados por el miedo
Luego Goliat… salió de entre las filas de los filisteos para enfrentarse a las fuerzas de Israel. ¡Medía casi tres metros de altura! Llevaba un casco de bronce y su cota de malla pesaba cincuenta y siete kilos. Tenía puestos protectores de bronce en las piernas y llevaba una jabalina de bronce sobre el hombro.El asta de su lanza era tan pesada y gruesa como un rodillo de telar, con una punta de hierro que pesaba casi siete kilos. Más que una invitación a pelear ¡parecía una invitación a salir corriendo! Ni Saúl ni nadie en el ejército de Israel se imaginó este escenario, de haberlo sabido seguramente hubieran preparado a algún hombre para que peleara pero hazte la siguiente pregunta: ¿estaban obligados los israelitas a pelear de acuerdo a las “reglas” de sus enemigos? ¡Por supuesto que no! Saúl pudo simplemente haber dado la orden de que el ejército atacara y seguramente a la hora de llegar contra Goliat entre 3 ó 4 israelitas lo hubieran vencido. ¿Qué sucedió entonces? Que el enemigo logró lo que quería: intimidar a una nación entera, paralizar a los hebreos, llenarlos de miedo, derrotarlos antes de que lucharan y quitarles toda la esperanza. Este sigue siendo el día de hoy el plan que el diablo tiene para ti y tus deseos de vivir la vida cristiana: intimidarte para paralizarte.

Cuestión de Perspectiva
“Entonces Goliat se detuvo y gritó mofándose de los israelitas: «¿Por qué salen todos ustedes a pelear? Yo soy el campeón filisteo, pero ustedes no son más que siervos de Saúl. ¡Elijan a un hombre para que venga aquí a pelear conmigo!”.
El miedo no es más que una mentira sembrada en nuestra mente que crecerá y crecerá mientras no encuentre fe que la detenga.  Imagina la escena, si estuviéramos en ese valle parados frente a Goliat, ¡seguramente se vería inmenso e invencible! ahora imagina que lo pudieras ver desde la perspectiva del Creador del Universo, Goliat no era más que ¡una pequeña partícula del universo llena de soberbia y arrogancia! ¿Te has puesto a pensar que Dios no tiene problemas? Adjetivos como: imposible, demasiado grande, preocupante, invencible simplemente ¡no existen para Él! Enfrentar nuestras batallas sin Dios en más de una ocasión nos paralizarán, e incluso nos harán salir huyendo antes de que seamos destruidos por completo. El problema central para Israel no era Goliat sino la falta de fe, confianza y conocimiento que tenían de quién estaba de su lado. No tenían una relación personal con Dios.

Conclusiones
Hace unos años platicaba con un joven que me aseguraba que la fe era para los débiles. La verdad es que esta vida a todos nos llevará tarde o temprano a darnos cuenta que ¡somos sumamente débiles! La declaración de este joven no era ninguna novedad, Jesucristo mismo dijo en el Evangelio de Juan que separados de Él ¡nada podemos hacer! Cuando dejamos de invertir en nuestra fe y descuidamos nuestra relación con Dios nuestra esperanza comienza a flaquear y nuestros enemigos empiezan a verse cada vez más grandes. Lo que antes era un problema de nuestro carácter que teníamos que resolver ahora es un hábito que nos tiene cautivos y dominados, lo que en etapas en que nuestra fe era más fuerte eran simples pensamientos que rechazábamos ahora son mentiras que han echado raíz en nuestra alma y nos han inundado con miedo e inseguridad al grado de paralizarnos. ¡No lo pienses más! ¡No le des más vueltas! Nuestra única esperanza es tomar los restos de nuestra fe, ponerlos juntos y con toda nuestras fuerzas y determinación volvernos a agarrar fuerte de nuestro Salvador para no volvernos a separar ¡jamás! No hay vida fuera de Dios, no hay seguridad ni paz permanente sin Él si sabemos que nada es imposible para Él ¿por qué seguimos caminando en dirección contraria? Agarra valor, ignora tus miedos, levanta tu clamor al Cielo, tu Salvador no se ha ido y está buscando tu corazón.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Tómate unos minutos para hacer una pequeña lista de los atributos de Dios, si hoy apareciera frente a ti y tuvieras que describírselo a alguien que no lo conoce ni le puede ver ¿qué le dirías de Él?
2. Dale gracias a Dios por todos sus atributos pero aún más por el amor tan grande que tiene por ti, por estar de tu lado, por pelear tus batallas, por ser tu Salvador y adoptarte como su hijo.
3. Pídele a Dios valor y coraje para enfrentar tus temores, arrepiéntete de aquello que te ha detenido en tu vida cristiana y tu caminar con fe, decide hoy volver a invertir en tu relación personal con Él.

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