La Felicidad en hacer lo Correcto

Lectura de Hoy:
Mateo 5:1-12 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto, porque el reino del cielo les pertenece.” Mateo 5:10

La Felicidad en hacer lo Correcto
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

El Salmo 73 contiene una confesión de Asaf, uno de los hombres más cercanos al Rey David, leamos un poco de este salmo: “Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer, porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Pareciera que viven sin problemas; tienen el cuerpo tan sano y fuerte. No tienen dificultades como otras personas; no están llenos de problemas como los demás…“. ¿Alguna vez te ha pasado que pareciera que entre más tomas decisiones sobre hacer lo correcto peores eventos o experiencias suceden en tu vida? Cuando pasamos por esos momentos incluso pareciera que a quienes hacen lo malo ¡les va mejor que a nosotros que procuramos amar y obedecer a Dios en todo! ¿Por qué lo permite Dios?, ¿será que le gusta recompensar a los malos y hacer sufrir a los buenos?, ¿por qué no nos bendice a nosotros y los castiga a ellos?, ¿es que acaso está ocupado haciendo algo más que no se ha dado cuenta que lo necesitamos y ha pasado por alto todo nuestro esfuerzo por agradarlo y vivir de manera correcta? En momentos en que estas preguntas y otras similares vienen a nuestra mente deberíamos hacernos la siguiente pregunta que Dios le hizo a Job en el capítulo 40 del libro que lleva su nombre: “¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?

“¿De qué sirve hacer lo correcto?”
“¿Conservé puro mi corazón en vano? ¿Me mantuve en inocencia sin ninguna razón?” (Salmo 73: 13). Nos encanta recibir recompensas por nuestras buenas acciones, desde una palmadita de aprobación en el hombro hasta un diploma o importante reconocimiento nos llenan de satisfacción el corazón… y de ¡soberbia! Porque siendo honestos, muchos de los reconocimientos que buscamos no los disfrutaríamos tanto si sucedieran en privado o si no fueran lo suficientemente grandes como para que todos lo notaran. Vivir comparándonos con otros y queriendo agradar a los demás nos llevará a vivir llenos de amargura y frustración. El apóstol Pablo en el capítulo 3 de su carta a los Colosenses menciona: “Hagan lo que hagan como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará…”. La motivación en nuestro corazón al vivir de manera íntegra, justa y honrada debería ser para agradar el corazón de nuestro Padre de Amor, nuestro Señor y Salvador, ¡no se trata de nosotros! ¡Estamos equivocados si creemos que al hilar algunos acciones justas estamos obligando a Dios a bendecirnos y contestar nuestras oraciones! Él nos escucha, contesta y ayuda ¡porque nos ama sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer! Su amor se trata de quién es Él y no de quiénes somos nosotros o de qué podemos hacer “por Él”, ¡somos nosotros quienes le necesitamos y no al revés! ¿De qué nos sirve esforzarnos tanto por hacer lo correcto? ¡Nos sirve para agradar al corazón de nuestro Salvador! Para mostrarle gratitud, para corresponder su sacrificio de la cruz, reflejar un poco de la mucha fidelidad que Él nos ha mostrado y para estar en una posición de santidad y pureza de corazón en la que podemos conocerlo más y permanecer en una relación con Él. ¡Esto debería ser más que suficiente! Una vez que le hemos entregado nuestra vida, todo se trata de Él. ¡Felices los que al hacer lo correcto alegran el corazón de su Salvador y le causa una sonrisa al honrarlo con sus decisiones de cada día!

Dios Honra a los que le Honran
La Biblia captura las siguientes palabras del Señor al inicio de la historia del profeta Samuel: “…Porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco…” (1 Samuel 2:30) Dios no es deudor de nadie, cuando nosotros le entregamos nuestra vida Él siempre tiene bendiciones y recompensas para nosotros. Pero ¡no deberíamos entregarnos a Él a cambio de recompensas! La Biblia dice que todo lo que sembramos eso mismo cosecharemos, pero más que sembrar buscando un beneficio, ¡yo quiero sembrar amor en el corazón de mi Dios! Quiero amarlo y honrarlo aún si nunca recibiera honra aquí en la tierra a cambio. Si mi única recompensa fuera estar una eternidad a su lado, esta honra sería la más grande que jamas podría recibir. Es tan común escuchar a cristianos decir: “en la iglesia me prohíben hacer esto y aquello…”, ” me gustaría ir contigo pero no me dejan…”, “tengo que hacerlo porque el pastor dice…”, etc. ¡Qué triste es escuchar estas declaraciones! La motivación detrás de todas nuestras acciones, compromisos, decisiones correctas y sobre todo detrás de asistir a una iglesia y llamarnos cristianos debería de ser ¡el amor y la gratitud para corresponder a nuestro Salvador por lo que hizo en la cruz! Al decidir conscientemente honrar a mi Señor estoy colocándome en el lugar correcto para ser honrado por Él, aunque para ser honesto el sólo pensar que Él me pueda honrar ¡me hace sentir inmerecedor de tal amor y reconocimiento! Soy un hombre pecador que merecía la muerte eterna, ¡Él me ha salvado, me ha puesto nombre y ha perdonado mis pecados más “groseros”! ¡Esta es la mayor honra que alguien podría darnos! Quiero dedicar toda mi vida a corresponderle.

Conclusiones
Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto, porque el reino del cielo les pertenece. Qué increíble declaración hizo Jesús, aquellos que deciden pagar el precio de hacer lo que agrada a Dios sin importar las críticas, las burlas y aún sin recibir bendiciones inmediatas a cambio, ellos serán quienes heredarán el Reino del Cielo. ¡Yo quiero heredar el reino del cielo y vivir con mi padre por la eternidad! ¡Felices los que son perseguidos por causa de su fe pues ellos comparten con Jesucristo el sufrimiento que se requiere para poner el nombre del Padre en alto! ¡Felices los que hacen todo lo que sea necesario por honrar a su Salvador porque su Señor reconocerá lo que han hecho delante de los ángeles y de toda la creación! ¡Felices quienes reciben el Reino de los Cielos como recompensa por su compromiso de vivir en santidad y pagar el precio de seguir a Cristo, pues han recibido la honra y recompensa más alta que algún ser humano podría recibir! El autor de hebreos lo dice de una manera que me encanta y con esta porción de las Escrituras quiero terminar, léela, créela y hazla tu motivación de vida: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad”.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Tómate unos minutos para darle gracias a Dios por su amor y sus bendiciones, por su obra en la cruz, por su Palabra, sus mandamientos y su amor por ti.
2. Comprométete con Dios a hacer lo correcto y lo que le agrada sin importar el precio que tengas que pagar.
3. Pídele a Dios valor, coraje y compromiso para vivir la vida cristiana de manera ejemplar.

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