Felices los que viven en la Paz de Dios

Lectura de Hoy:
Mateo 5:1-12 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.” Mateo 5:9

Felices los que viven en la Paz de Dios
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Por toda la Biblia encontramos la palabra “Paz” mencionada, incluso Dios mismo se llama así mismo: “Dios de Paz” y cuando el profeta Isaías anunció la venida de Jesús al mundo lo hizo así: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. La “Paz” es también mencionada como un resultado de recibir al Espíritu Santo (fruto) y como una bendición o herencia que Dios nos da. Dicho en otras palabras, la paz es parte de la personalidad de nuestro Señor, el apóstol Pablo lo mencionó claramente en Efesios capítulo 2: “Porque él es nuestra paz…“. Vivir en paz es una consecuencia natural de establecer una relación personal con nuestro Señor, porque a medida que lo conocemos y entendemos cuánto nos ama y nos cuida, una seguridad interna nace dentro de nosotros que genera como resultado una vida de confianza y paz. Saber que alguien que nos ama profundamente tiene todo el poder y todo bajo control ¡nos da tranquilidad!

Paz en un Mundo de Aflicción
El apóstol Juan en el capítulo 16 del Evangelio que escribió cita las siguientes palabras de Jesús: “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.” Vivimos en un mundo que se esmera por crear más y más aflicción, estrés y presión sobre nuestras vidas. Continuamente nos está tratando de convencer de que no tenemos todo lo que deberíamos tener, que nos hace falta algo o alguien más para ser feliz, que no debemos ser tan estrictos, que la inmoralidad está bien, que no somos tan altos, guapos, ricos, poderosos o inteligentes como deberíamos, nos hace creer que necesitamos de alarmas para estar seguros, de vitaminas para estar sanos, de accesorios tecnológicos para estar “a la moda”, etc. Y aunque ciertamente necesitamos de ciertas cosas para vivir, más que suplir una necesidad ¡continuamente nos quieren crear nuevas necesidades! Algunas bastante absurdas y dañinas. ¿Cómo puede encontrar uno la paz en medio de tanta presión social, inseguridad, corrupción, injusticias, mentiras y escasez? La respuesta la dijo el apóstol Pablo a los Colosenses en el capítulo 3 de su carta a esta iglesia: “Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios”. Jesús a través del apóstol Juan nos dejó en claro que sería inevitable enfrentar la aflicción en esta vida pero también nos dejó en claro que sea lo que fuera que enfrentáramos deberíamos poner nuestra confianza en Él porque Él ya ha vencido al mundo. Estar en una relación personal con Él y sujetarnos fuerte de su mano es y será siempre la mejor manera de enfrentar a quienes quieren que renunciemos a nuestra fe, rebajemos nuestra santidad y seamos como “todos los demás” que no aman a Dios.

Viviendo en la Paz de Dios
La paz les dejo, mi paz les doy; yo no se las doy como el mundo la da. No se turbe su corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27) La falta de paz llega cuando le abrimos la puerta de nuestro corazón y le cedemos terreno en nuestra mente al miedo o alguna inseguridad que nos hace titubear y estar intranquilos continuamente. Pensemos en esto por un instante, ¿qué nos hace temer o angustiarnos?, generalmente el sentirnos desprotegidos, en peligro, solos o frente a una situación sin solución y ¿no nos suena todo esto lo que experimentaría alguien que vive una vida sin Dios? Es decir, si creyéramos firmemente que el Dios del universo, el todopoderoso está siempre con nosotros y de nuestro lado ¿Tendríamos miedo de algo o nos sentiríamos solos, desprotegidos o sin solución? ¡Por supuesto que no! ¡Le haríamos frente a cualquier situación confiados en que Dios tiene el control! ¿Y sabes qué? ¡La verdad es que nuestro Señor siempre está con nosotros y siempre tiene todo bajo control! Y por si fuera poco, ¡nos ama como nadie! Vivir en la paz de Dios es el resultado de creerle, de conocerlo, de atrevernos a caminar de acuerdo a sus principios. ¡Felices los que en medio de las pruebas, la aflicción y la adversidad han encontrado que la fuente de su paz y victoria proviene de su Salvador! ¡Felices los que cuando el mundo les insiste que pongan su mirada en lo que “les hace falta” o en el mal que viene contra ellos levantan sus ojos al Cielo para recibir fuerzas, provisión y seguridad! ¡Felices los que han conocido la paz de Dios y pueden compartirla con los demás! Ellos saben lo que es ser verdaderamente hijos de Dios.

Conclusiones
El apóstol Pablo le mencionó a los cristianos de Roma en el capítulo 12 de su carta que: “Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, estén en paz con todos los hombres.” Si decimos que Dios es nuestro Señor necesitamos comenzar a creerlo, debemos dejar nuestros problemas en sus manos y dejar que sea Él quien juzgue nuestras causas y dirija nuestras decisiones. Nuestros miedos, las injusticias, nuestras preocupaciones, todo aquello que nos roba la tranquilidad, la seguridad, la confianza y ¡hasta el sueño! Todo debemos dejarlo en sus manos. Nuestra responsabilidad como hijos suyos es tener fe en que Él está siempre en control y amándonos con cada decisión que toma respecto a lo que sucede en nuestra vida. Una vez entendido esto debemos contagiar de esta paz a las personas que nos rodean, sostengamos a quienes pasan por aflicción, afirmemos a quienes titubean y animemos a quienes están iniciando su vida de fe. ¡Seamos un canal a través del cual Dios lleva paz a un mundo que cada vez tiene menos motivos para vivir en paz! Atraigamos con una vida de seguridad y estabilidad a quienes viven bajo opresión y falta de paz a los pies de nuestro amado Salvador, aquel que tiene el control sobre todo, que cuida de nosotros y quien no permite que nada ni nadie nos arrebate de su mano. Mientras esté en nuestras manos vivamos en paz con todos los demás, vivamos como hombres de paz hijos salvados por el príncipe de Paz y como hijos del Dios de nuestra Paz.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Si estás pasando por una situación triste o estás sintiendo miedo pídele a Dios que te llene con su paz, recuerda la grandeza y el poder que tiene y que ¡siempre está contigo y nunca en tu contra! Busca porciones de la Biblia que hablen de su amor y su poder para reafirmar tu fe.
2. Si al leer el estudio recordaste eventos en los que has querido intervenir por falta de fe o has hasta discutido con otros por querer controlar la situación, pídele perdón a Dios, entrega esta situación en sus manos, déjalo a él tomar el control y ve y arréglate con las personas a tu alrededor. Deja al Dios de paz dirigir tu vida.

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