Felices los de Limpio Corazón

Lectura de Hoy:
Mateo 5:1-12 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Mateo 5:8


Felices los de Limpio Corazón

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Recuerdo cuando era niño haber leído una historia de dos niños que jugaban sobre un tejado y de pronto se desplomó y cayeron al piso, como era una historia para niños no sufrieron ningún daño solamente sucedió que a uno se le ensució la cara y al otro no, el autor mencionaba que el niño con la cara limpia pensó al ver al de la cara sucia: “¡nos ensuciamos la cara! debo ir a lavármela”, mientras que el niño con la cara sucia pensó: “a pesar de la caída seguimos muy limpios” y no se lavó la cara. Cuando se trata de la apariencia física es sencillo notar si estamos limpios o sucios, basta un espejo para detectarlo, sin embargo cuando se trata de limpieza del corazón o de la mente, ¡es muy fácil esconderlo! Quienes suelen detectarlo son personas muy cercanas a nosotros, por lo que muchas veces en nuestros momentos de mayor “suciedad” solemos buscar a personas que no lo notarán porque o están en la misma condición que nosotros o para ellos no parece algo “sucio” sino cotidiano. ¿Hace cuánto que no te ves en el espejo de alguien recto e íntegro para ver qué hay en tu corazón? ¿Hace cuánto no permites que tu alma y tu mente se reflejen ante la luz de la Palabra del Señor?

El corazón del hombre
De acuerdo a la Biblia nuestro corazón determina el rumbo de nuestra vida, (Proverbios 4:23), también menciona que somos el reflejo de lo que hay en nuestro corazón (Proverbios 23:7). ¿Qué hay dentro de nuestro corazón? Mateo 15:19 cita a Jesucristo diciendo: “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”. Veamos con detenimiento el listado que acabamos de leer, ¿qué hay detrás de estas acciones mencionadas? Hay deseos, intenciones, pensamientos, sentimientos y anhelos. Todo esto es lo que llevamos en el corazón, a esto hace referencia la lectura del día de hoy, quienes tengan deseos, intenciones, pensamientos, sentimientos y anhelos conforme a los de Dios, serán quienes lo verán. Y lo verán primeramente obrando en su propia vida para después verlo a través de ellos llevando Su amor a los demás. ¿Pero entonces quienes no ven a Dios a quién ven? Ven el reflejo de su propio pecado en sus familias, en su trabajo, en la manera en que administran su negocio, en la manera en que lidian con sus temores, sus hábitos y sus adicciones. ¡Yo quiero ver reflejado el amor de Dios, su perdón, su gracia y misericordia en las decisiones que tomo cada día! ¿Qué se está reflejando en tu vida?

El corazón de Dios
El corazón de nuestro Señor está impreso en cada porción de la Palabra de Dios, está allí esperando a ser descubierto por ti y por mí y por todos los que ven más allá de su religión y sus “obligaciones cristianas” para meditar y analizar cada tilde, cada acento y cada palabra que está en las Escrituras. ¡Son realmente felices y están en la mejor etapa de su vida aquellos a quienes el Espíritu Santo les ha quitado la venda de sus ojos y les ha revelado los secretos del corazón del Señor impresos en la Biblia! Felices los que al ver el corazón de amor, misericordia y gracia de su Salvador escogen tener un corazón similar, escogen la santidad, rechazan el pecado y se convierten en un reflejo de la integridad del Señor. ¡Ellos verán a Dios! ¡Lo verán en sus decisiones, en el día a día, en sus familias, en sus oraciones incluso en medio de sus errores y malas decisiones allí verán el corazón de su Salvador protegiéndolos y restaurándolos! El rey David, aquel de quien Dios declaró que tenía un corazón conforme al suyo nos revela la siguiente verdad en el Salmo 24: “¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Solo los de manos limpias y corazón puro“. ¡Escoger rechazar el pecado es escoger ver a Dios! ¡Decidir limpiar nuestra mente, corazón e intenciones es decidir tener un corazón que pueda percibir la presencia y voluntad de nuestro Señor! ¡Felices los que cuidan su corazón de resentimientos, confusión, idolatría y vanidad! Porque ellos han hecho de su corazón un lugar donde el Espíritu del Señor pueda habitar.

Conclusiones
Proverbios capítulo 23 versículo 26 captura el siguiente clamor del corazón de Dios: “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.” La única manera de tener un corazón limpio es teniendo un corazón conforme al corazón de nuestro Dios pero ¿cómo podemos hacer esto? Como lo hizo David, pasando tiempo con nuestro Señor. Tenemos la gran ventaja que el corazón de nuestro Padre está impreso a todo lo largo y ancho de su Palabra cada porción de ella nos deja ver cómo ve Él la vida, qué le gusta, qué le molesta, qué puede hacer y qué no puede hacer. ¡Tenemos su corazón al alcance de una lectura bíblica! ¡Ve tras el corazón de tu Salvador! ¡Conquístalo, enamóralo, búscalo, agrádalo! Dios está anhelando tu corazón, tu mirada, quiere que todas tus intenciones, tus sueños, tus anhelos, tus pensamientos y sentimientos sean sobre Él, porque Él quiere invertir toda la eternidad contigo. ¡No hagas esperar a Jesucristo! Decídete a darle el primer lugar de tu corazón, que ninguna relación personal sea más importante que tu relación con Él, ábrele tu corazón y pídele que te revele el suyo. Jesús fue claro en el Sermón del Monte: solo los de limpio corazón verán a Dios, nuestra respuesta inmediata ante esta declaración debería de ser: ¿qué tiene sucio el día de hoy mi corazón y qué puedo hacer para limpiarlo lo antes posible? Medita en estas preguntas y pídele al Espíritu Santo que te guíe a aquellas áreas de tu vida que requieren limpieza profunda y que te están impidiendo de ver al Señor.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Invierte unos minutos de tu oración de hoy haciendo declaraciones de amor por tu Señor y Salvador, declara en voz audible por qué lo amas, qué admiras de Él, por qué disfrutas estar a su lado, que amas más de Él, abre tu corazón.
2. Pídele a Dios que te muestre su corazón mientras lees la Biblia, pídele que haga tu corazón conforme al suyo a medida que lo conoces al leer su Palabra.
3. Pídele también que te revele todo lo que está ensuciando tu corazón y está causando que no lo veas y se enfríe tu amor por Él.

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