La Felicidad en la Compasión

Lectura de Hoy:
Mateo 5:1-12 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Felices los compasivos porque serán tratados con compasión.” Mateo 5:7 NVI


La Felicidad en la Compasión

(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Durante los últimos estudios hemos estado repasando el primer mensaje público de Jesús conocido como: “El Sermón del Monte”. Al inicio de este mensaje Jesucristo hizo una serie de declaraciones donde establecía que la dicha y felicidad estaban en quienes entendían y practicaban ciertos principios espirituales en su vida cristiana diaria. Su quinta declaración fue hacia aquellos que eran compasivos. ¿Qué es la compasión? El diccionario (www.rae.es) la define como: conmiseración, lástima o enternecer el corazón ante el mal y la desgracia que le sucede a otras personas. Hoy en día muchos de nosotros hemos reducido la compasión a un mero pensamiento de lástima por alguien más, incluso podemos levantar un poco la voz para decir: “mira a aquellos que les pasó tal situación, qué lástima, qué difícil”, y hasta ahí llegamos, dedicamos un par de segundos a resaltar la miseria de otros y seguimos con nuestra vida. ¿Es ese el tipo de compasión de la que hablaba Jesús en su primer mensaje? Para contestar esta pregunta considera la siguiente: ¿es esta compasión la misma que Dios mostró cuando envió a su único hijo Jesús a la cruz a morir por nuestros pecados y errores?

¿Quién tendrá compasión de ti?
El profeta Jeremías menciona en el capítulo 15 versículo 5: Porque ¿quién tendrá compasión de ti…? ¿Quién se entristecerá por tu causa, o quién vendrá a preguntar por tu paz?”. ¿Alguna vez has cometido un error tan grande que no querías ni salir de tu casa para que nadie te viera por la vergüenza que sentías? Hay errores que nos hacen pedir perdón una y otra vez pero pareciera que la culpa no se sale de nuestro ser, es como si estuviéramos tallando una mancha de alguna prenda de vestir y la mancha simplemente no se desvaneciera. He notado que en esos momentos una buena fuente de paz y sanidad es cuando algún amigo o consejero que ha pasado por algo similar viene y me dice: “yo estuve ahí, sé lo que pasaste y así fue como lo resolví…”, porque es hasta que alguien viene a ayudarnos a cargar con nuestra tristeza y vergüenza que sentimos que es posible sobrellevar la situación y salir adelante. Me recuerda a Jesús unos días después de haber resucitado cuando fue a buscar a Pedro quien sentía vergüenza por haberle negado antes de morir y se había separado de todos los demás regresando a su barca a pescar, a ser quien era antes de haber conocido a Jesús. Jesucristo fue hasta el lugar de la vergüenza de Pedro, lo visitó, lo restauró y en ese momento le dejó saber que el llamado que le había hecho de seguirlo y ser parte de sus propósitos eternos ¡no había cambiado ni había sido alterado!, fue a confirmarle que sin importar la vergüenza y miseria de su corazón ni los errores que había cometido Él lo amaba y estaba con él, en ese lugar donde varios años antes Jesús le digo a Pedro: “sígueme”, se lo volvió a pedir. Este es el tipo de compasión que Jesús tiene por nosotros y la que espera que también nosotros mostremos hacia los demás sea que se equivoquen contra sí mismos, otros o contra nosotros.

La Compasión nace del Amor
Lo que Dios está buscando es tu corazón, ¡él ya sabe que cometes errores!, sabe bien tus debilidades, lo que te hace tropezar y pecar, sabe quién eres pero también sabe lo que apasiona tu corazón, conoce lo mejor de ti y mejor aún sabe quién llegarás a ser si permaneces cerca de Él. La compasión de Dios lo hizo ir a buscar a Moisés, un asesino fugitivo olvidado en el desierto; esta misma compasión fue la que rescató a José el Soñador de la cárcel, la que perdonó al Rey David después de asesinar a uno de sus mejores hombres y adulterar con su esposa, la que escogió a Mateo el cobrador de impuestos menospreciado para los judíos como discípulo, la que le dijo a Zaqueo que bajara del árbol, la que detuvo a Saulo en camino a matar más cristianos para llamarlo a sembrar iglesias. ¡La compasión de Dios no tiene límites ni lógica alguna! Porque detrás de la compasión de nuestro Señor está su amor, un amor igualmente ilógico e ilimitado, un amor puro que ve lo mejor de nosotros, que nos restaura y nos levanta de maneras que la vergüenza más profunda cede y se transforma en gratitud. Nuestro Salvador sabe ir hasta nuestro momento de mayor dolor para ofrecernos su hombro, perdón y restauración. Él no está buscando a quien acusar o juzgar, ¡sino a quien amar y con quién entrar en una relación personal para transformar su miseria y dolor en vida abundante! Nuestras malas decisiones inevitablemente tendrán consecuencias, pero si escogemos aceptar la compasión de Jesús, Él nos acompañará a través de todas ellas.

Conclusiones
“Felices los compasivos porque serán tratados con compasión. ¡Felices, bendecidos y alegres aquellos que encontraron compasión en su miseria en una relación personal con Jesucristo porque ellos están listos para tener compasión de otros y llevarlos a los pies de su Salvador! Jesús nos invita a través de su mensaje no solo a tener el mismo tipo de compasión que anhelamos recibir de Él y de otros sino también el tipo de compasión que Dios nos ha mostrado y sigue mostrando cada día. La compasión no es un mero sentimiento de lástima hacia otros, es un deseo dentro de nosotros de tomar el lugar de otros que sufren para sostenerlos en sus debilidades, abrazarlos en sus vergüenzas, perdonarles sus errores y amarlos en sus tristezas. La compasión que debemos tener es la misma que Jesucristo mostró en la cruz, quien dejó las riquezas y el poder para tomar nuestro lugar. Tomar el lugar de aquellos que le necesitan, no solamente personas con pobreza física sino también con pobreza espiritual, porque tal vez nuestra muestra de compasión sea la única oportunidad que ellos llegarán a tener de experimentar el amor de Dios y será también esta misma muestra de amor inmerecido lo que terminará de convencerlos de entregarse por completo al Señor. Nuestro Salvador tu compasión de nosotros en la cruz, la tuvo también al enviar a alguien a buscarnos para que le conociéramos y la sigue teniendo cada día al llamarnos con amor a mantenernos firmes en una relación con Él. ¡Seamos una extensión de esta compasión hacia el mundo! ¡Felices quienes son instrumentos de compasión en manos del Salvador de la humanidad! En el día de sus errores y malas decisiones serán cobijados, levantados y restaurados por la compasión de su Señor.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Pídele a Dios que te ayude a comprender la compasión que tiene contigo para que puedas ser compasivo con otros.
2. Analiza las personas y relaciones a tu alrededor, ¿hay personas que necesitan compasión manifestada en ayuda, perdón, restauración, recursos, amor? Sé un canal a través del cual Dios les haga llegar su compasión.

1 Comment

  1. Sofia manrique

    January 25, 2018

    Hola buen día quiero darle la gloria y para honra a papa Dios por tu vida y por la bendición de tus estudios los cuales quiero seguir día a día…pero no han subido más desde 13 enero.

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