Felices los que Aceptan la Justicia de Dios

Lectura de Hoy:
Mateo 5:1-12 (Da un clic en el pasaje para leerlo)

Versículo clave:
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” Mateo 5:5

Felices los que Aceptan la Justicia de Dios
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

¡Qué difícil es lidiar con aquello que consideramos injusto! De mi padre heredé un celo por hacer y defender lo recto y lo justo, no solamente ante la mirada de los hombres sino también cuando nadie me ve sabiendo que en todas las situaciones Dios siempre me está viendo. Sin embargo en más de una ocasión he notado que mi justicia no siempre coincide con la justicia de Dios, muchas veces Él ha perdonado personas que a mí me cuesta perdonar, incluso Él me ha perdonado pecados ¡que yo he batallado en perdonarme a mí mismo! Muchas veces la vida no ha salido como que yo quisiera, por más que me esfuerce en planear y prever situaciones de pronto sucede algo inesperado y todo lo que me había esforzado por lograr lo que yo deseaba ya no tiene ningún valor. Jesucristo enseñó en el Sermón del Monte que una característica más de las personas más felices y dichosas que existen en la tierra es la mansedumbre, es decir, la capacidad de confiar en Dios más que en nuestras propias fuerzas a la hora de enfrentar las injusticias de la vida.

Dios es Dios y Yo no lo soy
El cantante Steven Curtis Chapman menciona en una de sus canciones la siguiente frase: “Dios es Dios y yo no lo soy, yo sólo puedo ver una pequeña parte de la imagen que Él está pintando”, lo dice haciendo referencia a que si nosotros estuviéramos sentados a los pies de un gran pintor que trabaja en su obra maestra desde nuestro ángulo solamente alcanzaríamos a ver un poco de la imagen que está pintando sin comprender del todo lo que está haciendo, pues solamente el pintor puesto de pie frente al lienzo y con la brocha en su mano sabe exactamente todo lo que está sucediendo y cómo terminará. El autor del Salmo 37 habla de aquellos momentos en que al compararnos con otros sentimos que lo que nos sucede es injusto: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz”. Nada se escapa de la mirada de Dios, nada se sale de su mano ni de su plan, no hay manera que algo o alguien te mueva del propósito que Dios ha trazado para ti, si Él es verdaderamente tu Señor necesitas comenzar a confiarle las injusticias de tu vida.

Dios es justo siempre
La justicia humana a menudo se ve afectada por los intereses personales de la persona a quien se le ha encargado que imparta justicia. Por más imparcial que procure ser, toda persona bajo cierta presión o ante una tentación específica puede corromper su juicio e inclinarlo a favor de sus deseos personales. Dios, sin embargo, es justo siempre. Todo lo que hace Él es lo mejor, en el momento oportuno y con las personas correctas que Él escoge. ¡Dios no puede ser tentado, corrompido ni movido a “quedar bien” con ciertas personas! Cuando comienzas a vivir la vida cristiana con fe, tomando decisiones firmes de buscarlo en oración y conocerlo a través de la lectura de Su Palabra, automáticamente te colocas en el lugar y momento correctos para que la justicia de Dios comience a operar en ti. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando estás viviendo en orden tu vida cristiana puedes confiar que todo lo que te sucede es lo que Dios está permitiendo en tu vida con un propósito eterno que culminará en una bendición igualmente eterna. ¡Nada se sale de su control! Por supuesto que al no ver la vida como Él la ve batallamos muchas veces en entender lo que hace o lo que permite que nos suceda, ¡muchas cosas no las comprenderemos en su totalidad hasta que estemos con Él en el Cielo! Pero nuestro papel no es entender la mente de nuestro Creador, de hecho es prácticamente imposible de lograr; sino que nuestro papel es CONFIAR en que Él nos ama, Él cuida de nosotros y Él está dirigiendo el curso de nuestra vida conforme a su suprema sabiduría lo ha planeado.

Conclusiones
Dios a través del libro de Hebreos en el capítulo 6 nos recuerda lo siguiente. “Pues Dios no es injusto. No olvidará con cuánto esfuerzo han trabajado para él y cómo han demostrado su amor por él sirviendo a otros creyentes como todavía lo hacen.” ¡Felices, dichosos y bendecidos los que han comprendido que su Creador dirige con justicia cada acontecimiento de su vida! Pues quienes así lo hacen se colocan en la posición ideal para recibir sin trabas ni lamentos todo lo que Dios quiere darles aquí en la tierra. Cada situación injusta es una invitación del Cielo a cederle el trono de nuestro corazón a nuestro Señor para que Él se encargue por nosotros de lo que no podemos solucionar. Porque, ¿qué otras alternativas tenemos cuando enfrentamos las injusticias de la vida? ¿Frustración, enojo, queja, envidia? Hay quienes incluso le reclaman a Dios por bendecir a otros o por no “darse cuenta” de todo lo bueno que han hecho y Él ha “pasado por alto”, pero quien hace esto ¡solamente demuestra que le hace falta conocer más del corazón del Señor! Dios no es deudor de nadie, no está ciego, distraído ni practica o permite la injusticia. Lo que sí hace y con detenimiento es ver nuestro corazón y las intenciones  detrás de cada una de nuestras acciones y entonces, el paga a cada uno conforme a su justicia perfecta y conforme a nuestros motivos reales. ¡Es más fácil de lo que creemos disfrazar nuestro egoísmo de una falsa sensación de “injusticia”! Es por eso que al toparnos con lo que consideramos que no es justo debemos deteneros a analizar los motivos de nuestro corazón, lo que verdaderamente nos molesta y si estamos dejando a Dios o no tener el control de la situación de modo que aceptemos todo lo que Él permite en nuestras vidas. Piénsalo un poco, ¿aquello que consideras injusto también es injusto ante los ojos de Dios o solamente ante los tuyos? ¿Por qué lo permitirá el Señor? y si Él lo permitió, ¿puedes aceptarlo y confiar en que Él sabe lo que hace? Entrégale el control de tu vida a tu Señor, todo lo que dejas en sus manos estará siempre seguro. Detrás de sus acciones siempre estará su amor y su proceso de formación. ¡Felices los que reaccionan con mansedumbre ante las injusticias de la vida! Porque ellos tendrán la calma, suavidad y serenidad de recibir todo lo que el Señor tiene para ellos sin que la amargura, duda o envidia se los impida.

Ideas para tu Oración de Hoy
1. Examina tu corazón, ¿hay eventos de tu vida que no entendiste por qué sucedieron?, ¿cómo los resolviste? Estos eventos son fuentes de resentimiento y amargura contra Dios. Hoy es un buen día para que en tu oración decidas dejar en manos de Dios lo que no puedes entender, pídele perdón por la crítica y amargura que has albergado, incluso decide perdonarlo por lo que lo culpas en secreto en tu corazón.
2. Lee Juan 13:7 y dale gracias a Dios porque Él sabe todo lo que hace en tu vida y confía en que llegado el momento oportuno, Él te mostrará lo que quiere hacer en ti como resultado de las pruebas por las que te está llevando.

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