Orando como Jesús

Cuando he tenido que ir con mi papá a hablarle de algo o pedirle ayuda ¡basta con que vaya a su casa o le marque por teléfono! Fue precisamente este nivel de amor, confianza y relación el que Jesucristo utilizó durante el Sermón del Monte cuando dio su enseñanza sobre la oración, un poco parafraseado mencionó lo siguiente: "cuando oren, diríjanse a Dios como lo haría un hijo con su padre, pues Él es su padre que está en el Cielo". Una oración debería ser entonces tan gratificante, sencilla, natural y transparente como lo es una conversación de un hijo que ama a su padre y se siente completamente amado por él.

Orando como lo enseña la Biblia

El primer paso para orar de acuerdo a lo que Jesús nos enseña es decidir de manera personal y voluntaria separar un tiempo para estar a solas con Él, es algo que nadie puede hacer por nosotros, nadie puede experimentar nuestra oración con el Señor por nosotros, la oración es una vivencia personal y única en la que cada uno de nosotros debemos decidir participar a solas con nuestro Dios. De modo que si oras más en público que en privado, ¡estás siendo incoherente y estás fuera de orden! Ve a tu cuarto, cierra la puerta detrás de ti y preséntate ante tu Señor, ábrele tu corazón, cuéntale todo lo que sientes, piensas, planeas y temes, sé tú mismo, hazle preguntas, exponle tus quejas, dudas, confusiones e inseguridades. Una oración no es algo que se deba hacer a la ligera, por costumbre, tradición u obligación sino que debe ser un acto consciente en el que sabemos en todo momento que estamos conversando con Dios.

Día 20: 15 Razones para tener tu Devocional

¿Por qué es tan importante comenzar a orar todos los días? Porque las acciones de mañana afectarán el resto de tu vida. “Siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás carácter; siembra carácter y cosecharás destino”. Si el tiempo de oración de mañana es repetido el siguiente día, y el siguiente, eventualmente la oración será un hábito. Serás como Jesús que, como era su costumbre continuamente se alejaba a lugares solitarios y oraba.

Día 19: Oraciones No Agendadas

Pero, mi experiencia me ha enseñado que no puedo agendar cuando Él me va a hablar. Le pido dirección muy seguido pero muy rara vez Él me dice “palabras” específicas cuando estoy sentado en mi cuarto o caminando en la cochera. Él habla en momentos espontáneos en muchas maneras diferentes.

Día 18: Una Hora con Dios

Tomar una hora o más para orar de este modo cambiará el deber religioso en un estilo de vida. Encontrarás que nunca habrá dos oraciones iguales. Es como una conversación con alguien muy cercano a ti, nunca es algo prefabricado. Hay una dinámica de dar y recibir, hablar y responder… y escuchar.