Orando, Confiando y dando Gracias

Muchos de nosotros tenemos peticiones aún sin responder y a veces lo que pasa a nuestro alrededor nos desanima fácilmente; queremos algo y la mayoría de las veces ¡lo queremos ya! ¿Estás pasando por pruebas o dolor? ¿Tienes mucho tiempo esperando por una respuesta del Señor? ¿Qué estás permitiendo que suceda dentro de tu corazón? ¿Te has entregado a la depresión, la amargura y la falta de fe o estás listo para ir a derramar tu corazón ante tu Creador?

Escritor Invitado: Cristianos Maduros Según Jesús

No es el aprendizaje, ni los años en la fe, ni las conductas correctas o las decisiones perfectas las que demuestran la madurez en la vida de las personas. De acuerdo a Jesús, será nuestra actitud y el estado de niñez que tengamos hacia Él lo que realmente demostrará nuestra madurez y lo que realmente importa en nuestra relación con Él.

Eres el Resultado de tus Propias Decisiones

Muchas veces nosotros como jóvenes no le damos la verdadera importancia a las cosas de Dios, pensamos que todo lo que dice es para cuando estemos adultos o cuando realmente necesitemos algo muy urgente o que no podamos resolver por nosotros mismos. En esta edad (de juventud) lo que queremos es diversión, tener muchos amigos, salir de vacaciones, tener carro y dinero, que la gente te reconozca entre otras cosas; pero lo que realmente necesitamos y deberíamos de tener como prioridad por sobre todo esto es a Dios.

Una Vida de Obediencia

¿A cuántos de nosotros no nos ha pasado algo similar? Tal vez servimos en algún ministerio en la iglesia o simplemente le compartimos a nuestros amigos acerca de Dios pero a la hora de obedecer algo que se nos pide y no nos gusta mucho fallamos en este principio básico de la vida cristiana: la obediencia ¿cómo podemos predicar entonces algo que no estamos viviendo? Necesitamos aprender a obedecer y a respaldar con nuestro modo de vida nuestras palabras, ¿obedecer a quién?

Que tu Vida sea un Reflejo de tu Fe

Alguna vez te has preguntado ¿por qué si hice la oración de salvación o acepté a Cristo en mi corazón sigo pecando igual? Tres cuartas partes de los jóvenes y adolescentes se llaman así mismos “cristianos” aunque sus vidas digan lo contrario. Siendo sinceros debemos aceptar que nos hemos acostumbrado a vivir un cristianismo en el cual somos expertos en acomodar la Palabra de Dios a nuestra conveniencia, de modo que más que ser cristianos que seguimos a Dios queremos que Su Palabra se acomode a nuestro estilo de vida.