Los Sueños que Dios nos da

Porque la verdad es que muchas veces somos así, recibimos una palabra de Dios o un sueño suyo y ¡gastamos días, meses y hasta años de nuestra vida abrazados de este evento y contándoselo a todos pero dejamos a un lado nuestra relación personal con Él! Los sueños en tu corazón son una invitación de tu Salvador ¡a entrar en una relación personal con Él! Mucho más grande que los sueños es el autor de estos sueños, aquel que puede hacerlos realidad en maneras que muchas veces son más sorprendentes que el sueño mismo.

Atrévete a Confiar en el Señor

No hay mayor paz y estabilidad que la que un corazón que confía en el Señor puede tener, un corazón que no conoce "de oídas" a su Señor ni dice que confía solamente de labios hacia afuera, sino que tiene la seguridad de que Dios tiene control de todo porque este corazón ¡no tiene otra opción más que vivir seguro!

Todo se trata de una Relación personal con Dios

¿Te imaginas entrar a una relación de noviazgo o matrimonio donde la otra persona lo único que hiciera todo el tiempo fuera seguir una lista de lo que un buen novio o esposo debe hacer? Imagínatelo en verdad, se vestiría como alguien que te amara, te trataría como si te amara, hablaría de ti a otros como si estuviera enamorado de ti, te daría los regalos indicados y pasaría tiempo contigo pero ¡no estaría interesado en tener una relación personal contigo! En pocas palabra: no te amaría pero nadie lo notaría.

Manteniendo un corazón sano

Las heridas en el corazón son inevitables, pero la amargura, rencor y odio que guardamos como consecuencia de esas heridas son totalmente nuestra responsabilidad, si siguen allí es porque ¡no hemos ido a dejar nuestras situaciones en manos del Señor! Hemos querido ser los jueces de lo que nos sucedió para poder condenar y castigar con dureza a quienes nos hirieron, ¿es que hemos olvidado cómo fue que Jesucristo lidió con nuestras faltas y ofensas?, ¿cuánta dureza y castigo usó contra nosotros? ¡Su respuesta fue amarnos y entregarse por nosotros en una cruz!

Dios no se rinde con nosotros

Dios está con nosotros cuando matamos gigantes y somos aclamados y reconocidos, pero también está allí cuando caemos sin fuerzas en nuestra debilidad, ¡Él no se ha ido ni se irá! Él siempre será fiel a su amor por nosotros, ¡nunca se rinde!