Dios no quiere apariencias, quiere tu Corazón

Dios se encargó de que todo cuadrara de manera perfecta, David no estaba solamente a la hora correcta sino en el lugar donde pudo escuchar claramente las amenazas que Goliat hacía cada día al pueblo de Israel. Cuando leo la respuesta del corazón de David, ¡es impresionante! Completamente diferente a la de todo el ejército, ¡este era un hombre que conocía el corazón de Dios! Debió haber sido un deleite para Jehová percibir la indignación tras cada letra de la siguiente declaración: “¿quién es este filisteo incircunciso para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?”

Dios es más grande que nuestros enemigos

Adjetivos como: imposible, demasiado grande, preocupante, invencible simplemente ¡no existen para Él! Enfrentar nuestras batallas sin Dios en más de una ocasión nos paralizarán, e incluso nos harán salir huyendo antes de que seamos destruidos por completo. El problema central para Israel no era Goliat sino la falta de fe, confianza y conocimiento que tenían de quién estaba de su lado. No tenían una relación personal con Dios.

Dios estableció a las autoridades

¡La autoridad es una idea de Dios! Nuestro Señor mejor que nadie conoce el corazón humano y sabe que el hombre es pecador por naturaleza, ¡cualquier persona que no tenga a Dios es dirigido por motivos y deseos egoístas! Tal vez a algunos se les note más que a otros pero la realidad es que separados de Dios no hay un solo justo, uno solo que haga lo bueno, sin Él cualquiera de nosotros que fuéramos colocados como autoridad terminaríamos siendo corrompidos o seducidos por el poder de una u otra manera. Dios estableció a toda autoridad y solamente Él es quien la debe remover, si nos rebelamos a este principio inevitablemente vendrán consecuencias sobre nuestra vida.

Sosteniéndonos unos a otros

¡Qué bien se siente que alguien llega a ayudarnos cuando más lo necesitamos! No siempre nos es fácil reconocer que necesitamos ayuda pero entre más pronto lo hagamos más rápido tendremos un par de brazos más que nos sostengan y ayuden a resolver el problema que enfrentamos. Dios no espera que enfrentemos en nuestras propias fuerzas todas nuestras batallas. Nos ha hecho parte de un cuerpo para ser amados y ayudados por otros en nuestras debilidades y también para amar y ayudar a otros creyentes en sus luchas personales.

La Madurez en la vida Cristiana

Somos tentados continuamente a vivir de maneras egoístas que desagradan a Dios por lo que nuestra obediencia marcará la diferencia en nuestra vida cristiana y en el ejemplo que daremos a quienes nos rodean. Si decimos que somos hijos y siervos de Dios ¡tenemos que comportarnos como tal! El pecado me llevará tan lejos como yo esté dispuesto a desobedecer a Dios el problema es que el pecado siempre nos saldrá más caro de lo que estábamos dispuestos a pagar y nos dejará más lejos de Dios de lo que queríamos estar