Dios estableció a las autoridades

¡La autoridad es una idea de Dios! Nuestro Señor mejor que nadie conoce el corazón humano y sabe que el hombre es pecador por naturaleza, ¡cualquier persona que no tenga a Dios es dirigido por motivos y deseos egoístas! Tal vez a algunos se les note más que a otros pero la realidad es que separados de Dios no hay un solo justo, uno solo que haga lo bueno, sin Él cualquiera de nosotros que fuéramos colocados como autoridad terminaríamos siendo corrompidos o seducidos por el poder de una u otra manera. Dios estableció a toda autoridad y solamente Él es quien la debe remover, si nos rebelamos a este principio inevitablemente vendrán consecuencias sobre nuestra vida.

Sosteniéndonos unos a otros

¡Qué bien se siente que alguien llega a ayudarnos cuando más lo necesitamos! No siempre nos es fácil reconocer que necesitamos ayuda pero entre más pronto lo hagamos más rápido tendremos un par de brazos más que nos sostengan y ayuden a resolver el problema que enfrentamos. Dios no espera que enfrentemos en nuestras propias fuerzas todas nuestras batallas. Nos ha hecho parte de un cuerpo para ser amados y ayudados por otros en nuestras debilidades y también para amar y ayudar a otros creyentes en sus luchas personales.

La Madurez en la vida Cristiana

Somos tentados continuamente a vivir de maneras egoístas que desagradan a Dios por lo que nuestra obediencia marcará la diferencia en nuestra vida cristiana y en el ejemplo que daremos a quienes nos rodean. Si decimos que somos hijos y siervos de Dios ¡tenemos que comportarnos como tal! El pecado me llevará tan lejos como yo esté dispuesto a desobedecer a Dios el problema es que el pecado siempre nos saldrá más caro de lo que estábamos dispuestos a pagar y nos dejará más lejos de Dios de lo que queríamos estar

Las personas que Dios usa

La Palabra de Dios nos enseña que es Él quien escoge a los líderes de acuerdo a sus criterios, conocimiento y sabiduría, ¡no nos toca a nosotros escogerlos! De hecho no se nos da el derecho siquiera de ser nosotros mismos ministros por decisión propia, solamente puede serlo alguien cuando el Señor el día, el momento y de la manera que Él quiere escoge a quien Él quiere para hacer lo que Él ya preparó de antemano. Honrar a tus autoridades es ¡honrar y estar de acuerdo con las decisiones del Señor! Y obedecer el llamado de Dios a servirle es aceptar el enorme privilegio de ser escogido por Él para ser usado para cumplir su voluntad.

Volvamos nuestro corazón a la Biblia

¿Cómo aspiramos a vivir en santidad y a vencer el pecado que nos controla si no pasamos tiempo leyendo la Palabra de Dios y meditando en ella? ¡En sus páginas está impresa la verdad que puede hacernos libres de todo lazo del pecado y de todo peso de vergüenza de nuestro pasado! Hay sanidad, amor, comprensión, esperanza, paz, aliento y enseñanza en cada porción de las Escrituras. ¡Estamos destinados a vivir una vida de debilidad, derrota y desobediencia si no pasamos tiempo leyendo y estudiando la Biblia! ¿Cómo sabré el pecado que practico si no leo en la Palabra de Dios que lo que hago es pecado?, ¿cómo entenderé lo que Dios puede hacer en mi vida si no leo en las Escrituras lo que Él ya hecho y quiere seguir haciendo en sus hijos?, ¿cómo crecerá mi fe que de acuerdo a Romanos 10:17 crece al oír la palabra de Dios si no la escucho ni la leo cada vez que requiero fe para tomar decisiones o resistir alguna tentación?