Atrévete a pagar el precio de seguir a Jesús

Porque algo que nos cuesta entender a los cristianos es que la vida cristiana no solamente se trata de pedir sino como lo vimos en el estudio de hace un par de días, también se trata de llamar a la puerta y de buscar el corazón de Dios. Dios nos ha dejado su Escrituras para que busquemos en ella lo que le agrada, lo que quiere de nosotros y la sabiduría que necesitamos para las decisiones de cada día y sin embargo, ¡son escasos los minutos del día que invertimos en buscarlo! El poco tiempo que pasamos a su lado es para pedirle algo que necesitamos o para agradecerle algo que ya nos dio pero, ¿cuánto usamos para descubrir algo nuevo de Él y de la vida que quiere que vivamos?

Deja la venganza en manos de Dios

¿No es una falta de venganza la que nos hace guardar rencores, terminar relaciones de amistad o darle la espalda a otras personas? ¿Puede Jesús cohabitar en un corazón lleno de deseos de venganza?, ¿pueden coexistir el rencor, odio y la amargura con el perdón, la misericordia y sobre todo la gracia? El "dulce" sabor de la venganza es un fallido intento de saciar un corazón amargo esclavizado por el dolor y el sufrimiento y que solamente puede ser liberado con amor y perdón. ¡Su respuesta a nuestra maldad no fue la venganza! La cual habría sido la venganza más justa de la historia de la humanidad, cuando merecíamos la muerte eterna por asesinar al hijo de Dios de manera cruel e injustificada ¡el Señor nos pagó con amor, con salvación, con perdón, con restauración y con vida eterna!

Dios está con nosotros aún en nuestros errores

Porque la verdad es que la mejor reacción que podemos tener ante una falta que hemos cometido es admitirla, pedirle perdón a Dios, enfrentar nuestras consecuencias y confiar que el Señor que ve las intenciones y motivos de nuestro corazón nos perdonará y restaurará. Así mismo, lo mejor que podemos hacer como hijos de Dios cuando vemos el error de alguien más ¡no es señalarlo, juzgarlo ni apartarlo de nosotros! Sino escucharlo, aconsejarlo, amarlo y sostenerlo porque eso es lo que necesitaremos nosotros cuando sean nuestros errores los que salgan a a la luz.

Caminando en los planes de Dios

¡Todos quisiéramos saber que estamos siendo usados por Dios y que estamos cumpliendo sus propósitos con nuestra manera de vivir! Pero ¿nos estamos preparando para ser usados por Él?, ¿nos hemos tomado tiempo para analizar cómo está nuestro corazón?, ¿tenemos un plan de entrenamiento y de alimentación espiritual adecuado? Ciertamente Dios nos lleva por experiencias que forman nuestro carácter para ser usados por Él, pero a nosotros nos toca tomar las decisiones correctas para caminar en la dirección en la que Él nos indique y ser parte de sus planes.

Imitadores de Dios

¿Cuánta gente habrá hoy en día que se dice cristiano e incluso asiste a una iglesia y ocupa los lugares más visibles pero en su corazón no se ha decidido a darle el control de su vida a Cristo? Personas que no han aprendido a amar a los demás sino que solamente piensan en ellos mismos y en lo que ellos creen que es bueno o es malo. Si Dios no edifica nuestro corazón todo lo que hablamos o creamos de Él serán mentiras o engaños que nosotros mismos hemos creado.