Hagamos crecer nuestra Fe

La vida cristiana comienza con una decisión de Fe, inicia con un anhelo y una necesidad en nuestro corazón que nos llevó a buscar un salvador. Entonces, alguien nos habló de Jesús y le dimos el control de nuestra vida a cambio de que nos diera una nueva naturaleza, cedimos nuestra manera de vivir llena de suciedad para recibir su pureza y santidad. Sin fe es imposible agradar a Dios, sin fe nunca aceptaremos su sacrificio, su amor, su perdón ni creeremos que podemos entrar en una relación personal con Él.

Comportándonos como hijos de Dios

Para la gente que no ha conocido a Dios es difícil de creer y aceptar que uno pueda cambiar, no conciben la idea de que la bondad pueda crecer en el corazón a tal grado que el deseo por hacer lo malo e incorrecto vaya disminuyendo hasta casi desaparecer del corazón. Pero lo que la Biblia nos enseña es que Dios espera que seamos santos y perfectos en nuestro modo de vivir, quiere que seamos irreprensibles, ejemplares e intachables para con nuestra conducta derribar la incredulidad del corazón de los que nos rodean y atraerlos al conocimiento de su amor. Si Dios espera esto de nosotros es porque con Él como nuestra fortaleza ¡todo es posible!

Trabajando por la Unidad

Hoy en día hay mucha gente dentro de las comunidades cristianas con el corazón lastimado porque las cosas no sucedieron de la manera que ellos querían o como ellos esperaban, ¡como si se tratara de ellos! Porque no solamente los que buscan dinero, fama o autoridad pueden dividir una iglesia, también lo hacen los que no cuidaron su corazón a las ofensas y heridas del enemigo y terminan esparciendo el cáncer de su amargura.

El Corazón de un Hombre de Dios

El corazón de Pablo fue el resultado de un compromiso inamovible de conocer y amar a su Señor sin importar lo que le sucediera, fue el resultado de muchos años al lado del Señor y no de una emoción momentánea o una oración instantánea. ¡Busca a Dios con todo tu corazón! Solamente mediante una relación personal con Él tendrás el corazón debe tener todo Hombre de Dios.

Todos necesitamos ayuda de los demás

¡La vida cristiana no fue diseñada para vivirla solos! Fracasaremos en nuestra lucha contra el pecado, nuestro conocimiento total de Dios y en entender el propósito para el que fuimos creados si vivimos alejados de una comunidad cristiana. Por supuesto que nuestra experiencia con Dios es personal pero sus propósitos para nuestra vida son basados en un cuerpo y no en un miembro. Necesitas ayuda de otros para hacer lo correcto y para edificar varias áreas de tu vida que no podrás levantar ni enderezar tú solo.