Trabajando por la Unidad

Hoy en día hay mucha gente dentro de las comunidades cristianas con el corazón lastimado porque las cosas no sucedieron de la manera que ellos querían o como ellos esperaban, ¡como si se tratara de ellos! Porque no solamente los que buscan dinero, fama o autoridad pueden dividir una iglesia, también lo hacen los que no cuidaron su corazón a las ofensas y heridas del enemigo y terminan esparciendo el cáncer de su amargura.

El Corazón de un Hombre de Dios

El corazón de Pablo fue el resultado de un compromiso inamovible de conocer y amar a su Señor sin importar lo que le sucediera, fue el resultado de muchos años al lado del Señor y no de una emoción momentánea o una oración instantánea. ¡Busca a Dios con todo tu corazón! Solamente mediante una relación personal con Él tendrás el corazón debe tener todo Hombre de Dios.

Todos necesitamos ayuda de los demás

¡La vida cristiana no fue diseñada para vivirla solos! Fracasaremos en nuestra lucha contra el pecado, nuestro conocimiento total de Dios y en entender el propósito para el que fuimos creados si vivimos alejados de una comunidad cristiana. Por supuesto que nuestra experiencia con Dios es personal pero sus propósitos para nuestra vida son basados en un cuerpo y no en un miembro. Necesitas ayuda de otros para hacer lo correcto y para edificar varias áreas de tu vida que no podrás levantar ni enderezar tú solo.

No seas tropiezo para otros

Si escogemos hacer algo que afecte la fe de otros ¡nuestro corazón está equivocado y no tiene amor! Si intencionalmente usamos palabras, modos de vestir, discutimos, juzgamos, criticamos o hacemos pecar a otros de cualquier manera ¡nosotros mismos estamos pecando!

Cuidando a los que tienen una fe débil

Seamos honestos, solamente Dios conoce las intenciones del corazón, Él y sólo Él sabe nuestros motivos, nuestros deseos y los por qué detrás de nuestras acciones, ¡no fuimos llamados para señalar las faltas de otros! Nuestra labor es guiar a los nuevos creyentes a conocer más a Dios a través de la Biblia para que el Espíritu Santo sea quien transforme sus vidas en las maneras y en los tiempos que Él decida que son mejor.