¡No te Rindas en tu Fe!

Vendrán momentos en tu vida en que lo más fácil aparentemente será negar tu fe pero, ¿a dónde irías sin Dios? Hay temporadas en la vida cristiana donde lo único que tenemos para seguir adelante es fe; deja que tu fe se convierta en confianza, cada paso que das en conocer y agradar a Dios en medio de las tribulaciones es como si tomaras un altavoz y lo elevaras al cielo a todo volumen diciéndole a Dios: ¡No importa lo que venga yo confío en ti! El corazón de Dios se siente honrado cuando sus hijos confían en Él.

Libres para estar delante de Dios

Día con día el ser humano se ha esforzado por simplificarse la vida y acelerar las tareas que tenemos que hacer para alcanzar a hacer más cosas más rápido. El hombre sigue inventando carros más veloces, computadoras más potentes, edificios más altos, máquinas que hagan las tareas pesadas, etc. Pero, aunque en muchas áreas procuramos hacerlo todo más simple y accesible, en lo que respecta a la fe en Dios pareciera que nos gusta complicarnos. Cuando al fin aceptamos que necesitamos un salvador y permitimos que Dios entre a habitar en nuestro corazón para dirigir nuestra vida, en lugar de hacer lo que Él nos pide nos gusta hacer las cosas a nuestra manera.

¿Una Religión o una Relación?

Creemos que para acercarnos a Dios tenemos que cumplir con normas de conducta o tener los sentimientos correctos, pensamos que si cumplimos con una lista de creencias o actividades somos buenos cristianos y estamos cerca de Dios, pero ¡esto no es lo que dice la Biblia! Jesucristo vino a derribar las reglas e ideas humanas de nuestro corazón para que nos acercáramos a tener ¡una relación personal con Dios! La vida cristiana no se trata de cumplir con normas o ideas humanas, no es una religión, ¡es una relación!

El Nuevo Pacto de Dios

Un pacto es un acuerdo ligado al carácter, es decir, un pacto es un compromiso de que no dejaremos de cumplir lo que dijimos porque es parte de nuestra personalidad el ser leales, fieles y cumplir nuestra palabra. Dios hizo un pacto de amor con nosotros al enviar a su hijo a morir por nosotros. Un pacto ligado a su personalidad de amor, perdón, misericordia y gracia. Dios ha hecho un pacto inquebrantable que tiene consecuencias eternas para quienes decidimos entrar en pacto con Él.

Jesús nuestro Representante

Ninguna persona ha sido jamás lo suficientemente santo y perfecto para entrar en la presencia de Dios sin temor a ser acusado de pecado. Únicamente Jesús en forma de hombre fue capaz de marcar una diferencia a nuestro favor. Él vino a salvarnos de nuestra condición de deudores y nos hizo hijos con libre entrada delante de la presencia de Dios nuestro Padre. Como dice Hebreos: Nos convenía un sacerdote así: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos; que no necesita cada día ofrecer sacrificios primero por sus pecados y luego por los del pueblo; porque se ofreció a sí mismo una vez y para siempre, para salvarnos.