Jesucristo Nunca Cambia

Si Dios cambiara cada cierto tiempo de manera planeada o espontánea ¡sería difícil estar seguros de su Palabra o confiar en Él! Pero Dios, no es como nosotros, Él nunca cambia, es el mismo de ayer y de hace mil años, su carácter y personalidad no están sujetos a estados de ánimo ni a cambios de clima, ¡Dios nunca entra en crisis ni pierde el control de lo que sucede en cada rincón del universo! Cuando sentimos que Dios ha cambiado lo más seguro es que quienes hemos cambiado o perdido el enfoque hemos sido nosotros. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

Levantándonos de las Caídas

Dios quiere remover de nosotros malos hábitos, malos pensamientos y hasta malas compañías y para hacerlo, muchas veces permite pruebas o tormentas en nuestras vidas, pues muchas veces hasta que pasamos por ellas nos acordamos de buscarle y clamar por su compañía con todo el corazón. El dolor es un indicador de que algo anda mal y debe atenderse, la tristeza es otro indicador de que algo no ha salido bien y de que nuestro corazón requiere que le dediquemos tiempo. Dios permite tanto el dolor como la tristeza para que nos acerquemos a Él, para que detectemos en lo que debemos cambiar y atendamos a nuestro corazón y nuestra relación con Él. Levantarnos es responsabilidad nuestra, Dios estará ahí para perdonarnos pero acercarnos a pedir y recibir el perdón es algo que debe comenzar en nuestro corazón.

Levanta tu Mirada al Cielo

La disciplina no es más que Dios llamándonos a volver al camino de la fe, Él es el autor y el consumador de nuestra fe, Él es quien nos da promesas para luego cumplirlas. Seguir a Dios será el cambio más grande que experimentemos y por lo mismo nos creará ¡grandes crisis en relación con el mundo que nos rodea! Muchos criticarán nuestra santidad y nuestro amor por Dios porque no entienden lo que hacemos, muchas veces pasaremos por pruebas que no comprenderemos o no veremos las respuestas a ciertas oraciones. Detrás de estos eventos siempre estará Dios enseñándonos, corrigiéndonos o disciplinándonos. Mantén el enfoque correcto, mantén tu mirada en el Señor.

Sosteniéndonos de la Fe

La segunda parte del capítulo 11 de la carta a los Hebreos nos menciona una lista de hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a sufrir y enfrentar lo que fuera literalmente por amor a Dios, muchos de ellos prácticamente abrazaron la fe para sostenerse en medio de pruebas, dolor y tribulaciones. Hombres y mujeres que conquistaron reinos, alcanzaron promesas, enfrentaron leones, apagaron fuegos, sacaron fuerzas de debilidad para hacerse fuertes en la batalla y pelar por su fe. Algunos recibieron fuerzas para vencer y otros recibieron fuerzas para soportar lo que venía, mientras la fe impulsó a otros a actuar, sostuvo a otros para permanecer firmes. Detrás de sus fuerzas y su perseverancia estuvo siempre el amor que le tenían a Dios. ¿Cómo está tu fe el día de hoy?

La Fe es para los Valientes

La fe es un ancla del alma que hemos arrojado a las profundidades del amor y conocimiento de Dios. Donde hay fe no hay dudas ni inseguridad, puede haber preguntas sobre lo que no entendemos pero en el fondo de nuestro ser siempre sabemos que Dios está en control y que Él siempre sabe lo que hace. Donde hay fe no hay espacio para especulaciones sobre "otras verdades", no hay miedo sobre si hemos escogido una manera correcta de vivir, no hay dolor, sufrimiento ni angustia que nos haga negar la existencia de Dios.