Todos necesitamos ayuda de los demás

¡La vida cristiana no fue diseñada para vivirla solos! Fracasaremos en nuestra lucha contra el pecado, nuestro conocimiento total de Dios y en entender el propósito para el que fuimos creados si vivimos alejados de una comunidad cristiana. Por supuesto que nuestra experiencia con Dios es personal pero sus propósitos para nuestra vida son basados en un cuerpo y no en un miembro. Necesitas ayuda de otros para hacer lo correcto y para edificar varias áreas de tu vida que no podrás levantar ni enderezar tú solo.

Cuidando a los que tienen una fe débil

Seamos honestos, solamente Dios conoce las intenciones del corazón, Él y sólo Él sabe nuestros motivos, nuestros deseos y los por qué detrás de nuestras acciones, ¡no fuimos llamados para señalar las faltas de otros! Nuestra labor es guiar a los nuevos creyentes a conocer más a Dios a través de la Biblia para que el Espíritu Santo sea quien transforme sus vidas en las maneras y en los tiempos que Él decida que son mejor.

El Amor hacia los demás

¡Todo se trata de una relación de amor con Dios! Puedes ir muchas veces a la iglesia, ser una persona "buena", leer muchos libros cristianos, aprenderte versículos de memoria y hasta hablar como cristiano pero si no tienes una relación de amor con Dios tu cristianismo es solamente un conjunto de buenas intenciones, reglas y religión. Nadie que no tiene una relación personal con Dios debería llamarse a sí mismo cristiano.

Venciendo con el bien al mal

Alégrate con los que están alegres y llora con los que lloran. Vive en armonía con otros. No seas tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no pienses que lo sabes todo! Dios te ha amado para que ames a los demás, te ha alcanzado para a través de ti alcanzar a quienes te rodean pero ¿cómo lo hará si solamente vives para tus intereses y por tu justicia?

Elegidos por Dios

¿Por qué Dios decidió cruzarse en nuestro camino y atraernos hacia Él y no en el de otras personas? No lo sabemos y tal vez nunca lo sepamos. Nadie sabe cuántas oportunidades han tenido otras personas de conocerle y lo han rechazado, pero lo que sí sabemos es cuántas veces Dios ha tocado a la puerta de nuestro corazón para corregir áreas en nuestra vida, cortar con el pecado o entregarle nuestro corazón y qué hemos hecho al respecto. No hicimos nada para merecer a nuestro salvador, fue solamente por su misericordia que hoy le conocemos y podemos llamarle Padre.