Dios nos quiere unidos

El diablo ha logrado que en la escala de prioridades de los creyentes y las iglesias la unidad no esté en los primeros lugares y en cambio sí aparecen doctrinas no sustentadas 100% en la Biblia, ideas humanas, prejuicios y mucho juicio, crítica y condenación. ¡Cómo serán atraídos a Jesús quienes no le conocen si la iglesia vive peleándose, comparándose y criticándose a sí misma y a las demás! Jesucristo fue claro al decirnos en el capítulo 13 del Evangelio de Juan que: el amor que tengan (los cristianos) unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos. Este versículo también significa lo siguiente: si no somos capaces de amarnos los unos a otros esta es la prueba ante el mundo de que no somos discípulos de Jesús.

Dios nos escogió para Amarnos

Así de grande es el amor del Creador del Universo que decidió aparecer en medio de nuestra esclavitud para comprar nuestra libertad pagando con el precio más alto: la sangre de su Hijo; ¡pero no se detuvo allí! A pesar de que sabía que el motivo por el cual estábamos esclavos de nuestros pecados era por nuestras malas decisiones y nuestros errores ¡escogió perdonarnos y darnos una nueva oportunidad! Nuestro Dios, tan rico en sabiduría y poder decidió venir a nuestro encuentro para desbordar su bondad, su perdón y su amor solamente ¡porque así lo quiso!

Siguiendo la Paz con los demás

Dios nos hizo a todos diferentes, en muchas maneras somos semejantes pero la suma de experiencias, vivencias, y decisiones de cada uno nos hacen únicos en ciertos rasgos de nuestra personalidad. Lo que para unos es importante para otros es trivial, lo que para otros es causa de enojo, tristeza o desilusión unos cuantos más apenas si perciben que sucedió; tantas diferencias suelen convertirse en impedimentos para que las relaciones interpersonales se desarrollen de maneras sanas y saludables. Sin embargo, después de amar a Dios con todo lo que somos, el siguiente y grande mandamiento que Jesús enseñó en su Palabra es que amemos a los demás como a nosotros mismos, que antepongamos los intereses de otros sobre los nuestros y que hagamos con otros como nos gustaría que hicieran con nosotros.

Dios Conoce a los que son Suyos

Dios nos amó a todos por igual al darnos la misma oportunidad a cada ser humano de permitirle ser el Señor de nuestra vida, envió a su Hijo Jesús a morir en la cruz derramando toda su sangre por cada uno de nosotros, no hizo acepción de personas, no murió por algunos cuantos ni restringió la entrada a su Presencia a ciertas personas que fueran “más buenas” o “más piadosas”, a todos nos amó por igual. Sin embargo, no todos los le dimos la oportunidad de dirigir nuestra vida, hubo quienes aceptamos su salvación y señorío y quienes lo rechazaron apartándose de Él. Dios sabe perfectamente quienes son suyos y quienes viven sin esperanza ni salvación.

Jesús tiene una Vida Nueva para ti

Jesús no vino al mundo a buscar a los santos para tener algunas reuniones sociales con ellos, pasar un buen tiempo y luego volver al Cielo, tampoco vino a tocar de puerta en puerta ofreciendo la salvación a ver si alguien la quería, mucho menos vino a tomar el papel de mártir para atraer a algunos cuantos, Él vino a morir en la cruz con un sólo plan en mente: Salvarnos. ¿Quiénes necesitan ser salvados? Los que saben que están en una situación de peligro de la cual no pueden salir con sus propias fuerzas, los que reconocen que si no claman por ayuda o buscan desesperadamente una salida de escape morirán en la situación en la que están, los que ya no tienen esperanza, los que están solos y perdidos. ¿Cuándo fue la última vez que levantaste un clamor al Cielo para pedir una intervención en tu vida, tu familia o tu nación? Quienes tienen la certeza de que son escuchados y de que existe un Salvador que puede rescatarlos no se cansan de clamar ni pierden la esperanza. Jesucristo vino al mundo para ser tu esperanza.