Dios vendra por los suyos

Si hubiéramos vivido en los tiempos previos a Jesús y alguien nos hubiera dicho que iba a venir el hijo de Dios a morir en una cruz por nosotros y luego resucitar para regresar al Cielo, abogar por nosotros y prepararnos una morada celestial, y que además el evento sería de gran impacto al grado que incluso los tiempos de la historia se medirían como antes y después de Cristo, ¿lo hubiéramos creído? ¡Mucha gente no! Y tacharía de locos, fanáticos, ignorantes y cosas similares a quienes aseguraran que sucedería. Y sin embargo, ¡sucedió! La Biblia dice que Dios está preparando todo para volver a hacer un evento de igual magnitud en la historia de la humanidad

Falsos maestros de la Fe

La Biblia dice que habrá personas que tenían la buena intención de seguir la verdad y amar a Dios que serán atraídos por las mentiras de estos falsos maestros a tal grado que dejarán a un lado la verdad para irse detrás de ellos. Esto debe ser una llamada de atención para nosotros, debemos analizarnos y pensar si estamos siguiendo a Dios o a los hombres. Porque si seguimos a nuestro Señor, él nos puede librar de la tentación cuando vengan personas a querer convencer a nuestro corazón de desviarse de la verdad.

Experimentando a Dios de manera personal

Porque hemos olvidado que cada uno de nosotros hemos sido llamados a ser testigos presenciales de Dios, en lugar de esto, nos encanta escuchar las historias de otros, al hacerlo nos emocionamos y tratamos de imitarlos, tratamos de orar como ellos oran, de hablar como ellos y hasta pensamos: ¿qué haría tal persona en mi lugar...? Pero muy pronto nos damos cuenta que ser como otros no nos funciona. Dios quiere que seas como Él te diseñó y no como diseñó a otros, Dios anhela que tengas tus propias experiencias personales con Él y no que vivas de las de los demás.

Hagamos crecer nuestra Fe

La vida cristiana comienza con una decisión de Fe, inicia con un anhelo y una necesidad en nuestro corazón que nos llevó a buscar un salvador. Entonces, alguien nos habló de Jesús y le dimos el control de nuestra vida a cambio de que nos diera una nueva naturaleza, cedimos nuestra manera de vivir llena de suciedad para recibir su pureza y santidad. Sin fe es imposible agradar a Dios, sin fe nunca aceptaremos su sacrificio, su amor, su perdón ni creeremos que podemos entrar en una relación personal con Él.