Salvados por quien Él es y no por quienes somos

Fue hasta que el amor de Dios a través de su Hijo Jesús apareció en nuestra historia hasta que al fin encontramos la verdadera vida y libertad. Pero pon atención en lo que dice el apóstol Pablo, no te salvó Dios por que hubieras hecho cosas lo suficientemente buenas o justas para merecer la salvación, ¡no hay manera de comprar o merecer el amor y la salvación de Dios! ¿Qué tienes tú que ofrecerle al Dios que creó todas las riquezas, que tiene el poder y control absoluto del universo entero y que es creador de todo lo que tienes y puedas llegar a tener? ¡Él no necesita nada de ti! El que necesita de Él eres tú. Jesucristo vino a la cruz a salvarnos porque quiso amarnos y derramar su Espíritu por pura misericordia y amor. ¡Por eso es perfecto su amor! Porque no lo merecíamos, no lo obtuvimos ni lo provocamos, y si no lo ganamos ¡tampoco lo podemos perder!

Reflejemos a Dios con nuestra manera de vivir

La mejor manera de dar un ejemplo a seguir es con nuestra propia manera de vivir. Lo que cambió la historia de la humanidad no fue lo que la gente decía de Jesús sino fue Jesús mismo viviendo entre nosotros. Sus palabras, sus decisiones, la manera de reflejar a Dios el Padre de maneras tan claras y sorprendentes fueron lo que hicieron de su vida un hito en la historia de la humanidad. Es a través de nuestras palabras, acciones y modo de vivir que podemos hacer el cambio más significativo en quienes nos rodean.

Lo que Dios requiere de un Líder

¡Esta es la esencia de un líder guiado por Dios! Una persona enviada a proclamar fe y no proclamarse a sí mismo para enseñar a los demás a conocer la verdad y mostrarles con su ejemplo cómo vivir haciendo todo para agradar a Dios antes que a nadie. Pablo le da a su discípulo y amito Tito requisitos para el liderazgo que Dios decidió plasmar en su Palabra como requisitos para todo líder que vendría después. Revisemos este listado para corregir aquellas áreas de nuestra vida en las que estamos incompletos o que las realizamos de manera defectuosa provocando que nuestro liderazgo se debilite.

¿Nos estamos Olvidando de Dios?

La rutina, las responsabilidades, el éxito, las ocupaciones y tantas otras cosas suelen ocupar nuestras mentes al grado que si nos descuidamos podemos reemplazar nuestra necesidad de Dios con sentimientos y pensamientos que nos dicen que lo que más necesitamos ahorita es descansar, comer algo, terminar los pendientes o pasar un tiempo con la familia. ¿qué es lo que te ha estado manteniendo sin invertir en tu relación personal con Dios? El pueblo de Israel tuvo que ir de la prosperidad a la esclavitud, de la vida en abundancia a la persecución y dolor para acordarse que necesitaban a Jehová.