Viviendo Ordenadamente

Muchas veces en nuestra vida cristiana tenemos la buena intención en nuestro corazón de agradar a Dios y creemos que mientras estemos bien con Él podemos tener nuestra vida desordenada, incluso puede llegar a pasarnos que dejamos nuestras responsabilidades de estudiar o trabajar y hasta a nuestras familias en un segundo lugar con tal de estar un poco más en la iglesia o haciendo algo con lo que pensamos que estamos agradando a Dios. Pero olvidamos que Él ha hecho todo con un orden que debemos seguir. La vida cristiana no se vive a nuestra manera sino a la suya.

Se necesita mucho valor para ser Cristiano

Creer, amar y esperar cuando todo va bien es muy sencillo, pero creer en Dios, amarlo y esperar en Él cuando las cosas no van como queremos ¡es un reto muy grande! Porque dentro de nosotros sabemos que Dios tiene el poder de terminar con nuestras angustias, Él podría darnos la solución en un instante, podría sanarnos, proveernos o arreglar nuestras fallas en un abrir y cerrar de ojos, pero decide no hacerlo. Y saber que Él decide no hacerlo ¡cuesta mucho en el corazón! Es ahí cuando ser cristiano cuesta y demanda de mucho coraje y valor. Se necesitan más que buenas intenciones y bonitas palabras para permanecer unidos a Dios y confiando en Él cuando las circunstancias a nuestro alrededor no nos dejan verlo en nuestras vidas.

Firmes y Persistentes

¿En qué has decidido creer? Lo he dicho otras veces y lo seguiré diciendo muchas más: si lo que crees no te cambia de nada te sirve creer en ello. ¿Crees lo que otros escogieron por ti o lo que tú por experiencia propia has vivido?, ¿vives de la fe de otros o te has decidido a comprobar tu fe y a verificar si la oración diaria y la lectura de la Biblia con detenimiento pueden cambiarte?, ¿tienes una fe firme y cimentada en la que insistes cada día o estás agarrado de la fe de otros y corres el riesgo de que un día te sueltes y te lleve de encuentro alguna prueba o tentación?