Dios no se equivoca

Cuando lo que esperamos de Dios no sale como debía de salir, la frustración y la duda se mezclan con nuestro dolor e impotencia provocando amargura y enojo en nuestro corazón. ¡Es más fácil dudar y molestarse, que respirar profundo y decidir confiar en Dios! Si Dios dijo algo, nada sucede al revés, nada está saliendo fuera de su plan, es simplemente que no entendemos sus maneras de trabajar.

Dios planea hasta los pequeños detalles

¿Te ha pasado así alguna vez? De pronto pareciera que se abren las puertas y todo se alinea para que tomes la decisión correcta, lo que en tu corazón tú sabes que es la voluntad de Dios pero cuando todo está a punto de suceder ¡algo o alguien a tu alrededor aparece para atravesarse en tu camino! ¿Por qué Dios lo permite? Pero no sólo lo permite sino de acuerdo al versículo 21 del capítulo 4 de Éxodo, ¡Él hace que suceda! ¿Está jugando Dios con nosotros?

Dios de Oportunidades

Más de una vez en la vida he sentido que Dios me pide hacer algo para lo que no me siento capaz ni preparado, pero he aprendido con los años que cuando Él abre una puerta de oportunidad Él siempre va conmigo, no es que me esté preguntando si creo que pueda hacerlo sino si me gustaría hacer lo que Él me propone.

Nada se compara con conocer a Dios

Tener un encuentro personal con Dios te cambia la vida. Aquellas personas que dicen que creen en Dios y que le conocen pero no tienen ningún evento ni experiencia personal que compartir sobre Él en realidad no le han conocido. ¿Cómo es posible que haya personas que se atrevan a decir que dejaron de ser seguidores de Dios o cristianos porque era aburrido? Se aburrieron de sí mismos y de sus propias ideas porque te aseguro que conocerle es todo menos aburrido.

Desde la Perspectiva de Dios

Su amor no tiene lógica, no tiene sentido que un ser que lo tenía todo haya decidido crearnos para compartir su eternidad con nosotros ¡solamente por amor! Y aunque Dios sí está siempre con nosotros y es nuestro salvador, la vida cristiana no se trata de Él complaciéndonos sino de nosotros siguiéndole y conociéndolo por la eternidad.