Todos necesitamos ayuda de los demás

¡La vida cristiana no fue diseñada para vivirla solos! Fracasaremos en nuestra lucha contra el pecado, nuestro conocimiento total de Dios y en entender el propósito para el que fuimos creados si vivimos alejados de una comunidad cristiana. Por supuesto que nuestra experiencia con Dios es personal pero sus propósitos para nuestra vida son basados en un cuerpo y no en un miembro. Necesitas ayuda de otros para hacer lo correcto y para edificar varias áreas de tu vida que no podrás levantar ni enderezar tú solo.

Cuando no entendemos lo que Dios hace

Hay una inmensidad de diferencia entre nuestra sabiduría y la sabiduría de Dios, lo mucho que conozcamos de la vida es insignificante contra lo que conoce quien siempre ha existido por la eternidad, tan solo humanamente hablando lo mucho que el hombre conoce de este mundo es prácticamente nada contra lo que conoce quien recorre cada rincón del universo en un instante. Sus ideas y sus planes siempre son mejores que los míos, sus tiempos para responder mis peticiones son perfectos, aquellas cosas que me ha negado ¡me hubiera hecho mucho daño recibirlas! y aquellas que me ha dado ¡me han bendecido más de lo que pude algún día imaginar! Sus maneras, sus tiempos, sus pensamientos y caminos son perfectos.

Una Esperanza Eterna

¡Qué difícil ha de ser vivir sin tener esperanza para más allá de la vida humana! Si esta vida es lo único que tenemos y vivimos experiencias que nos lastiman y esclavizan ¡no hay esperanza para el día de hoy ni menos el de mañana! Pero si creemos que existe un Dios que cuida de nosotros cada día y que nos espera una eternidad "sin tarea ni exámenes" a su lado, podemos vivir con esperanza eterna en el corazón, como lo dijo el apóstol Pablo en la carta a los Romanos: "Lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él (Dios) nos revelará más adelante."

Sosteniéndonos unos a otros

¡Qué bien se siente que alguien llega a ayudarnos cuando más lo necesitamos! No siempre nos es fácil reconocer que necesitamos ayuda pero entre más pronto lo hagamos más rápido tendremos un par de brazos más que nos sostengan y ayuden a resolver el problema que enfrentamos. Dios no espera que enfrentemos en nuestras propias fuerzas todas nuestras batallas. Nos ha hecho parte de un cuerpo para ser amados y ayudados por otros en nuestras debilidades y también para amar y ayudar a otros creyentes en sus luchas personales.

El propósito de las Pruebas

Las pruebas tienen el propósito de sacar a la luz lo que hay dentro de nuestro corazón, ¿es que acaso Dios no lo sabe? ¡Claro que lo sabe! Pero quienes no siempre lo sabemos somos nosotros, una prueba te enseña qué tan comprometido estás con el Señor, cuánto de tu corazón necesita ser purificado o transformado, la presión saca las impurezas más ocultas de nuestro corazón y las expone para que podamos lidiar con ellas y erradicarlas de nuestra vida por completo para que no nos sigan dañando más.