Resistiendo la Tentacion

Dicho de otro modo, el diablo sabe qué de lo que no agrada a Dios es lo que más quisiéramos hacer y nos estimula con personas, conversaciones, eventos, imágenes y de toda manera que se le ocurra para que decidamos pecar dándonos placer a nosotros mismos. Siendo honestos, algo que no nos gusta hacer difícilmente seríamos tentados a hacerlo. Y entonces, ¿por qué sí nos vencen algunas tentaciones? Porque nuestro deseo de pecar es más grande que nuestro deseo de agradar a Dios. Y aunque queremos con todas nuestras fuerzas que instantánea y milagrosamente nos nazcan las ganas de ya no pecar lo que realmente nos hace falta es profundizar en nuestra relación personal con Dios para en la medida que lo conozcamos y amemos más, queramos cada vez menos hacer lo que no le agrada.

Dios esta a nuestro lado en las crisis

Hay una verdad mayor a cualquier crisis que nosotros podemos enfrentar y que brilla más fuerte que nuestros días más obscuros: Dios siempre tiene el control de lo que pasa en tu vida. Esta verdad va de la mano con una igual de cierta y firme: Dios te ama profundamente.

Dios vendra por los suyos

Si hubiéramos vivido en los tiempos previos a Jesús y alguien nos hubiera dicho que iba a venir el hijo de Dios a morir en una cruz por nosotros y luego resucitar para regresar al Cielo, abogar por nosotros y prepararnos una morada celestial, y que además el evento sería de gran impacto al grado que incluso los tiempos de la historia se medirían como antes y después de Cristo, ¿lo hubiéramos creído? ¡Mucha gente no! Y tacharía de locos, fanáticos, ignorantes y cosas similares a quienes aseguraran que sucedería. Y sin embargo, ¡sucedió! La Biblia dice que Dios está preparando todo para volver a hacer un evento de igual magnitud en la historia de la humanidad

Experimentando a Dios de manera personal

Porque hemos olvidado que cada uno de nosotros hemos sido llamados a ser testigos presenciales de Dios, en lugar de esto, nos encanta escuchar las historias de otros, al hacerlo nos emocionamos y tratamos de imitarlos, tratamos de orar como ellos oran, de hablar como ellos y hasta pensamos: ¿qué haría tal persona en mi lugar...? Pero muy pronto nos damos cuenta que ser como otros no nos funciona. Dios quiere que seas como Él te diseñó y no como diseñó a otros, Dios anhela que tengas tus propias experiencias personales con Él y no que vivas de las de los demás.

Una Fe Inquebrantable

¿Cómo puedo confiar en que Dios está trabajando aún cuando yo no puedo ver nada y tener la tranquilidad de que aquello que espero de Él sucederá? Si no tienes una relación personal con Él y le conoces ¿cómo esperas confiar en Él y hacer crecer tu fe? La fe no crece con la cantidad de horas que oras ni el número de veces que asistes a la iglesia, la fe en Dios crece cuando somos expuestos a su Palabra y más allá de historias rutinarias buscamos su corazón para entrar en una relación personal con Él.