¿Eres alguien a quien Dios puede usar?

¿Eres alguien en quien el Señor puede depositar su confianza?, ¿si Él te diera un mensaje para alguien más lo entregarías tal cual lo recibiste sin agregarle algo de tu parte?, ¿si te confiaran el crecimiento de la fe de algunos cuantos hombres o mujeres serías pieza clave en su madurez cristiana? Dios quiere usarnos a ti y a mí para que seamos parte de sus planes y propósitos eternos pero antes debemos dejarlo moldear nuestro corazón y formar nuestro carácter para convertirnos en alguien que Él pueda usar y en quien pueda confiar.

Dios quiere que seas parte de sus Planes

El Señor no deja nada al azar ni a la suerte, nada con Él es casualidad. Estás en la familia que Él quiso, naciste en el país, la cultura y la ciudad que Él planeó, estás en el momento de la historia que Él te imaginó y si puedes tener un poco de fe puedes llegar a ser parte de sus propósitos para este momento de la historia, en el lugar donde estás y con las capacidades y personalidad que tienes. Por más increíble que suene ¡el Creador del Universo quiere usar tu vida para que su voluntad se cumpla! ¿Te gustaría ser parte de sus planes?

Trabajando con Entusiasmo

Más de una vez nos tocará trabajar para algún jefe injusto o recibir un trato que consideramos que no merecemos y ¿qué haremos al respecto? Aunque pareciera que la opción más sencilla es renunciar y buscar otro trabajo lo cierto es que ¡no podemos pasarnos la vida evadiendo las injusticias de la vida porque a la vuelta de la esquina siempre habrá otra esperándonos! ¿Y entonces?, ¿debemos de vivir frustrados y resignados ante la maldad que gobierna este mundo? ¡De ninguna manera! Pero debemos de vivir confiados en que por encima de nuestra oficina, nuestros jefes y cualquier situación laboral ¡está nuestro amado Señor! Él tiene el control de todo lo que sucede y siempre tiene la última Palabra.

Dios nos quiere unidos

El diablo ha logrado que en la escala de prioridades de los creyentes y las iglesias la unidad no esté en los primeros lugares y en cambio sí aparecen doctrinas no sustentadas 100% en la Biblia, ideas humanas, prejuicios y mucho juicio, crítica y condenación. ¡Cómo serán atraídos a Jesús quienes no le conocen si la iglesia vive peleándose, comparándose y criticándose a sí misma y a las demás! Jesucristo fue claro al decirnos en el capítulo 13 del Evangelio de Juan que: el amor que tengan (los cristianos) unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos. Este versículo también significa lo siguiente: si no somos capaces de amarnos los unos a otros esta es la prueba ante el mundo de que no somos discípulos de Jesús.

Siguiendo la Paz con los demás

Dios nos hizo a todos diferentes, en muchas maneras somos semejantes pero la suma de experiencias, vivencias, y decisiones de cada uno nos hacen únicos en ciertos rasgos de nuestra personalidad. Lo que para unos es importante para otros es trivial, lo que para otros es causa de enojo, tristeza o desilusión unos cuantos más apenas si perciben que sucedió; tantas diferencias suelen convertirse en impedimentos para que las relaciones interpersonales se desarrollen de maneras sanas y saludables. Sin embargo, después de amar a Dios con todo lo que somos, el siguiente y grande mandamiento que Jesús enseñó en su Palabra es que amemos a los demás como a nosotros mismos, que antepongamos los intereses de otros sobre los nuestros y que hagamos con otros como nos gustaría que hicieran con nosotros.