Las personas que Dios usa

La Palabra de Dios nos enseña que es Él quien escoge a los líderes de acuerdo a sus criterios, conocimiento y sabiduría, ¡no nos toca a nosotros escogerlos! De hecho no se nos da el derecho siquiera de ser nosotros mismos ministros por decisión propia, solamente puede serlo alguien cuando el Señor el día, el momento y de la manera que Él quiere escoge a quien Él quiere para hacer lo que Él ya preparó de antemano. Honrar a tus autoridades es ¡honrar y estar de acuerdo con las decisiones del Señor! Y obedecer el llamado de Dios a servirle es aceptar el enorme privilegio de ser escogido por Él para ser usado para cumplir su voluntad.

Ya es tiempo de volver a los caminos del Señor

Porque ¿no es verdad que es cuando bajamos nuestra mirada del Cielo y la ponemos en nuestras circunstancias que nuestro corazón se empieza a enfriar al llenarse de duda, envidia, comparación y orgullo?, ¿no fue un evento no comprendido en tu vida, un mal trato de alguien más o un deseo de satisfacer tus ojos o tu cuerpo lo que te alejó de Dios la última vez que estuviste varios días sin orar, sin leer la Biblia y sin buscarlo? ¡Regresa tu mirada al Cielo! Dale al Señor el reconocimiento que merece, dobla tu rodilla una vez más ante Jesucristo y déjalo tomar el control de tu vida una vez más.

¿Eres alguien a quien Dios puede usar?

¿Eres alguien en quien el Señor puede depositar su confianza?, ¿si Él te diera un mensaje para alguien más lo entregarías tal cual lo recibiste sin agregarle algo de tu parte?, ¿si te confiaran el crecimiento de la fe de algunos cuantos hombres o mujeres serías pieza clave en su madurez cristiana? Dios quiere usarnos a ti y a mí para que seamos parte de sus planes y propósitos eternos pero antes debemos dejarlo moldear nuestro corazón y formar nuestro carácter para convertirnos en alguien que Él pueda usar y en quien pueda confiar.

Dios quiere habitar en ti

Fuimos alcanzados por el amor de Dios para pertenecer a su familia y es precisamente en su familia que formamos todos sus hijos donde Él quiere habitar. Las iglesias deberían de ser una extensión de la presencia del Señor, un lugar donde hombres y mujeres se unen para formar un vaso donde Dios pueda derramar su gloria para llevarla a todo lugar al que nos envíe. ¿Te das cuenta el gran privilegio que tenemos? ¡Somos el lugar de habitación del Señor del Universo! Y es la suma de su Presencia derramada en cada uno de nosotros la que conforma la iglesia a través de la cual Él quiere llevar sus planes a cabo aquí en la tierra, en nuestro país, nuestra ciudad, la sociedad donde vivimos y el hogar donde habitamos.

La Salvación no es un premio, es un Regalo.

La salvación de Dios no es un premio que se nos dio por ser muy buenos, piadosos o rectos, no es algo que nos ganamos por suerte o por ningún tipo de merecimiento, ¡es un regalo que Dios nos dio como anticipo de todo lo que tiene para nosotros! Jesucristo vino a dar su vida para limpiarnos, justificarnos y hacernos aptos de cohabitar con la santidad de nuestro Señor por siempre. Y entonces si la salvación no es algo que te ganaste por méritos, ¿qué te hace pensar que la puedes perder si no vives haciendo continuos, costosos y sufridos sacrificios para agradar a Dios? Él no quiere sacrificios, mandas o golpes físicos, ¡Él quiere tu corazón y tener una relación personal contigo!