¿Esperas de Dios lo mejor o lo peor?

Es inevitable el dolor y no puedo ni siquiera imaginar lo que se sentirá experimentar la pérdida de un hijo, en ninguna manera había sido sencillo para Jacob su experiencia sin embargo parecía que había olvidado que tenía otros 11 hijos que necesitaban de él y que el amor de Dios estaba de su lado y listo para rescatarlo. Algo se había roto en el corazón de Jacob aquel día que su hijo José desapareció, y cuando más necesitaba la sanidad, restauración y compañía de su Señor le cerró la puerta y se encerró a lamentarse y a cuidar de su dolor para mantenerlo vivo y palpitante por años.

¡Cuida tu corazon en medio de las pruebas!

Más de una vez lo que Dios quiere para nosotros no coincidirá con lo que nosotros queremos para nosotros. Difícilmente escogeríamos voluntariamente pasar por pruebas y angustias y sin embargo, la Biblia está llena de porciones donde se da por hecho que pasaremos por estas etapas pero también se da por hecho que Dios estará con nosotros. Dios no se va a ningún lado en nuestros días más difíciles, al contrario ¡nos invita a que nos abracemos más fuerte de Él para que sintamos su amor y cuidado! Pero, ¿lo hacemos?, ¿cómo respondemos nosotros a su invitación de correr hacia él en nuestras crisis y en nuestro dolor?

Hay un Tiempo para Todo

Solemos comparar nuestras historias con las de las personas que tenemos cerca, si pedimos algo a Dios y tarda "más de lo que tardó en contestarle" a aquella otra persona inmediatamente reaccionamos con celos, envidia, autoconmiseración y muchas otras maneras equivocadas más. Aunque la Biblia dice que Dios no hace acepción de personas, ¡más de una vez hemos creído que sí las hace! Sobre todo en lo relacionado a los tiempos que Dios "tarda" en concedernos algo que le hemos pedido. Hemos olvidado que tenemos un Dios inmensamente creativo que no hace nada igual.

¡Haz una declaración de Fe!

No todas las declaraciones son tan sencillas de hacer y menos de manera pública, ¿qué tienes que decir de Dios y su amor cuando experimentas soledad, dolor o desilusión?, ¿qué tienes que declarar de tu fe cuando no recibes lo que esperabas? Aunque no siempre es una audiencia quien nos escucha hacemos nuestras declaraciones una y otra vez en nuestra mente causando muchas veces que queden impresas y arraigadas en nuestro corazón. Un cambio de vida inicia con una declaración de fe.

¡Cuida tu corazón!

Las dificultades, adversidades y problemas son usadas por Dios para probarnos pero también aprovechadas por el diablo para amargar y destruir nuestro corazón. Si hay algo que debemos cuidar por encima de todo en las etapas difíciles de nuestra fe y nuestro caminar cristiano es precisamente nuestro corazón, los sentimientos que dejamos que se queden ahí, las mentiras que no sacamos de nuestra mente, las malas compañías y la falta de oración y lectura de la Biblia pueden enfriar y endurecer nuestro corazón.