Transformados en nuevas personas

Si realmente queremos se transformados en nuevas personas y queremos que nuestra forma de vivir cambie para agradar a Dios y vivir en libertad tenemos que empezar por dejar de imitar las conductas y costumbres de aquellos que no aman a Dios. Incluso en más de una ocasión tendrás que terminar relaciones con personas que te dañan y arrastran a vivir de maneras que no agradan a Dios. Aunque el cambio interior en nuestro espíritu lo hace Dios solamente, las decisiones del día a día en nuestra nueva vida las tomamos nosotros siendo guiados y ayudados por Él.

¡No más condenación!

¡No hay condenación para los que han lavado sus pecados y vergüenza bajo la sangre que Jesús derramó en la cruz! Aquellos qué más invierten en conocer a Dios y su Palabra más descubren su corazón lleno de amor, perdón y restauración y ¡viven con mayor libertad y seguridad! Pero aquellos que no se detienen en conocerlo irremediablemente terminan escuchando la voz del pecado y la condenación que los mantiene derrotados y derribados.

Mucho más que Oidores: Hacedores

Solemos excusarnos tras nuestras buenas intenciones pero la verdad es que una intención no es más que un acto que nunca se llevó a cabo. La vida cristiana se construye con decisiones de fe tomadas cada día sin importar el precio que tengamos que pagar. Es nuestra obediencia la que nos hace justos delante de nuestro Dios, conocer la Ley no tiene valor sino la obedecemos, saber que existe Dios no sirve de nada si no decidimos leer su Palabra y pasar tiempo con Él para conocerle.

Solamente en Jesús encontrarás tu Libertad

Queremos tener todo el control, nuestra naturaleza nos empuja a ver por nosotros mismos solamente por lo que considerar la opción de entregarle el control de nuestra vida a Dios ¡es una ofensa contra nuestro egoísmo! Lo que no saben las personas que no se han decidido por entregarse a Jesucristo es que cuando lo hacen literalmente su espíritu dentro de ellos es renovado

Que el miedo no apague tu Fe

¿Qué estás contagiando con tu vida?, ¿se te nota tu fe?, ¿te está deteniendo el miedo de hablarles a otros de Jesús?, ¿sabías que los que sí saben de tu fe y te ven actuar están siendo enseñados por tu ejemplo más que por tus palabras? Jesús fue a morir públicamente a la cruz para que todo el mundo supiera el sacrificio de amor que hizo por ti y por mi, ¡lo menos que podemos hacer es corresponderle confesando su nombre y poniéndolo muy en alto donde todos lo puedan ver y conocer!