Trabajando por la Unidad

Hoy en día hay mucha gente dentro de las comunidades cristianas con el corazón lastimado porque las cosas no sucedieron de la manera que ellos querían o como ellos esperaban, ¡como si se tratara de ellos! Porque no solamente los que buscan dinero, fama o autoridad pueden dividir una iglesia, también lo hacen los que no cuidaron su corazón a las ofensas y heridas del enemigo y terminan esparciendo el cáncer de su amargura.

El Amor hacia los demás

¡Todo se trata de una relación de amor con Dios! Puedes ir muchas veces a la iglesia, ser una persona "buena", leer muchos libros cristianos, aprenderte versículos de memoria y hasta hablar como cristiano pero si no tienes una relación de amor con Dios tu cristianismo es solamente un conjunto de buenas intenciones, reglas y religión. Nadie que no tiene una relación personal con Dios debería llamarse a sí mismo cristiano.

Venciendo con el bien al mal

Alégrate con los que están alegres y llora con los que lloran. Vive en armonía con otros. No seas tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no pienses que lo sabes todo! Dios te ha amado para que ames a los demás, te ha alcanzado para a través de ti alcanzar a quienes te rodean pero ¿cómo lo hará si solamente vives para tus intereses y por tu justicia?

Sosteniéndonos unos a otros

¡Qué bien se siente que alguien llega a ayudarnos cuando más lo necesitamos! No siempre nos es fácil reconocer que necesitamos ayuda pero entre más pronto lo hagamos más rápido tendremos un par de brazos más que nos sostengan y ayuden a resolver el problema que enfrentamos. Dios no espera que enfrentemos en nuestras propias fuerzas todas nuestras batallas. Nos ha hecho parte de un cuerpo para ser amados y ayudados por otros en nuestras debilidades y también para amar y ayudar a otros creyentes en sus luchas personales.

Gastando nuestra vida por amor a Dios

Si aspiramos a vivir una vida que agrade a Dios debemos aprender a ver a través de sus ojos y a sentir según su corazón. Dios no pone su mirada en lo que parecemos ni mucho menos en lo que poseemos, Él mira quiénes somos y qué llevamos en el corazón. Tendemos a juzgar a las personas por su apariencia, sus posesiones o sus atributos físicos, nos dejamos llevar por lo que hay delante de nuestros ojos y solemos prejuzgar en nuestro interior a quienes no entendemos o conocemos. ¡Tenemos que aprender a ver más allá de lo que tenemos en frente!