Deja que la Luz de Dios brille en ti

Antes de conocer a Jesús nadie nos decía lo malo que hacíamos, pues como la mayoría practicaban lo mismo que nosotros no tenían mucha autoridad moral para juzgarnos o señalarnos. Lo más que alguien nos decía es que "moderáramos" nuestros errores, ¡cómo si fuera tan fácil como decirlo! Éramos esclavos de nuestros hábitos y adicciones viviendo sin esperanza y con un corazón vacío, siempre sedientos de amor y aceptación. Pero cuando su luz vino a alumbrar nuestro corazón, nos dimos cuenta que teníamos mucho por cambiar. Sin embargo, su luz no vino solamente para señalar, sino también para sanar, lavar y perdonar.

El amor de Dios nos restaura

¡Así es el amor de nuestro Dios! Cuando confesamos nuestros pecados e incredulidad y aceptamos su perdón ¡hay fiesta en el Cielo y bendiciones aquí en la Tierra! ¡No vale la pena ocultar nuestros pecados y vivir llenos de culpa y miseria! Dios tiene un plan para reconstruir en ti todo lo que tienes miedo que se venga abajo cuando dejes al descubierto tus faltas. Por supuesto habrá consecuencias y tendremos que llenarnos de valor para enfrentarlas pero detrás de estas viene el amor y el perdón que tanto anhelamos y mejor aún: esa carga pesada de culpa ¡se irá para siempre!

Vence el mal con el bien

¡Detén el mal que crece dentro de ti! ¡Deja en libertad a la persona que llevas cautiva en tu corazón! Cultivar el resentimiento, el rencor y la venganza solamente te llevarán a tener un corazón amargado, frió e incapaz de amar y ser amado ¡esta no es la vida que Dios quiere para ti! ¿Qué pasaría si Dios nos tratara cuando pecamos "así como" nosotros tratamos a quienes pecan contra nosotros? Demos lugar al amor de Dios.

Dios no se rinde con nosotros

Dios está con nosotros cuando matamos gigantes y somos aclamados y reconocidos, pero también está allí cuando caemos sin fuerzas en nuestra debilidad, ¡Él no se ha ido ni se irá! Él siempre será fiel a su amor por nosotros, ¡nunca se rinde!

¿Creer que existe Dios es suficiente?

De alguna manera Saúl creía que con solo creer en Dios era suficiente, no era necesario tener una relación con Él, uno podía vivir su vida satisfaciendo todos sus deseos de pecar e ignorando al Señor y "no pasaba nada". Creía que tenía suficiente luz cuando en realidad estaba inmerso en la oscuridad.