Una relación personal con Dios te cambia la vida

Si decimos que tenemos fe pero nuestra vida no ha cambiado, ¿dónde está nuestra fe?, si decimos que creemos en Dios pero no hacemos nada por conocerlo ni vivir de acuerdo a su voluntad, ¿de qué nos sirve creer en Dios? si decimos que nos hemos encontrado con el Señor y que somos cristianos pero no tenemos una relación personal con Él ¿no estamos engañándonos a nosotros mismos? Alguien que considera su fe algo trivial, aburrido o tradicional ¡claramente no ha tenido un encuentro real con el amor del Señor!

El Poder de Dios en nuestras debilidades

Nos es fácil olvidarnos de la gracia de Dios cuando todo nos va bien, solemos poner nuestra mirada en nuestro esfuerzo y "buen" carácter y olvidamos que todo lo que somos y tenemos es gracias a nuestro Salvador. De modo que las debilidades están ahí para ubicarnos cuando olvidamos darle a Dios un lugar en nuestra vida así como para recordarnos siempre que somos imperfectos y que necesitamos la intervención de Dios.

Somos el Resultado de lo que hemos Sembrado

Somos el resultado de las decisiones que tomamos durante todos los días que hemos vivido hasta hoy, el camino que decidimos seguir, las personas que escogimos amar, aquellos de quienes nos alejamos, la carrera profesional que estudiamos, el trabajo que tenemos, la iglesia a la que asistimos, etc. Somos la suma de todas estas decisiones.

La Tristeza que Dios permite

Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló... La Biblia no hablaría de consuelo si Dios no supiera de antemano que atravesaríamos por temporadas de tristeza. La tristeza es parte de las diferentes emociones que pueden afectar nuestro estado de ánimo, fuimos diseñados para sentir tristeza porque fuimos hechos a imagen de Dios y Él mismo ha experimentado tristeza cuando aquellos a quien ama lo hemos rechazado o cuando aquellos que le amamos hemos pasado por situaciones que nos han lastimad y Él se ha dolido con nosotros.

Este es el Tiempo para que seas Salvo

La razón por la cual después de conocer a Dios somos capaces de lograr cambios en nuestras vidas que durante muchos tratamos de lograr y no pudimos no es debido a nuestras buenas acciones o decisiones, sino que ahora Él nos ha dado su Espíritu Santo el cual enseña y dirige a nuestro espíritu. Cuando conocemos a Dios e invertimos en Él nos damos cuenta que crece en nosotros una nueva capacidad de ordenar nuestra vida y vivir de manera pura y en paz, pero antes de creer que es por nuestro esfuerzo debemos levantar nuestra mirada al Cielo y agradecer a Dios que su gracia no ha sido en vano en nuestras vidas sino que ha traído resultados de cambio y santidad.