¡Cuida tu corazón!

Las dificultades, adversidades y problemas son usadas por Dios para probarnos pero también aprovechadas por el diablo para amargar y destruir nuestro corazón. Si hay algo que debemos cuidar por encima de todo en las etapas difíciles de nuestra fe y nuestro caminar cristiano es precisamente nuestro corazón, los sentimientos que dejamos que se queden ahí, las mentiras que no sacamos de nuestra mente, las malas compañías y la falta de oración y lectura de la Biblia pueden enfriar y endurecer nuestro corazón.

Enfrentemos la maldad de nuestro corazón

El diablo se encargará de usar la maldad en el corazón de los que no temen a Dios para ir contra ti, tratará de convencerte de que te rindas en tu pelea contra lo que desagrada a Dios, querrá que dejes de poner a Dios por tu fortaleza y te ofrecerá alternativas para que pongas tu confianza en las riquezas, el poder, el trabajo u otras personas. ¡Nuestra única esperanza es decidirnos a tener una relación personal con Dios!

Cuando nuestros sueños de desvanecen

Cuando conocemos a alguien que nos atrae y con quien quisiéramos iniciar una relación de amor nos damos a la tarea de darle toda nuestra atención y tiempo para conocerla, ¡hagamos lo mismo con Dios! Entre más de Dios conozcas más de su manera de actuar comenzarás a entender, podrás identificar cuáles de tus sueños coinciden con los suyos y cuáles no, qué de tu manera de vivir te está alejando de Él y qué te está acercando a Él pero sobre todo descubrirás que tras Su voluntad que no siempre entiendes solamente hay un amor puro y perfecto hacia ti y que sea cual sea el final de esta situación, Él estará ahí contigo.

Cuando las cosas no salen como esperábamos

He decidido amar a Dios cuanto todo sale bien y cuando todo sale mal porque he entendido que en ambas situaciones siempre todo salió como Él quiso. El que no entienda algo no significa que Él tampoco lo entienda, ¡para Él todo está muy claro! Más de una ocasión me he detenido en alguna de mis peticiones para pensar si estoy dispuesto a aceptar un no como respuesta, y entonces tengo que recordarme que debo pedir que Su voluntad prevalezca sobre la mía y recordarme que cual sea que sea el resultado Él tiene el control, Él me ama, Él cuida de mí, aún si todo saliera "mal" Él sabrá cómo resolverlo todo y me lo hará saber.

Dios probará nuestro corazón

Qué difícil es cuando tras una temporada en que todas las cosas nos salen bien un día de pronto los vientos empiezan a soplar "en nuestra" dirección y pareciera que todo se pone "en nuestra" contra. Y pongo comillas en las palabras "nuestra" porque solemos pensar que todo se trata de nosotros. Si algo sale bien es porque lo hemos ganado o merecido, seguramente porque hemos estado orando y buscando a Dios, pero tan pronto algo sale mal comenzamos a pensar que algo malo hemos hecho, que seguramente es que no hemos buscado a Dios suficiente o que hay algún pecado o error oculto en nuestro corazón.