Quien no conoce a Dios, no conoce el Amor

Amar a Dios no es una idea que se le ocurrió a un ser humano un buen día, no se trata de que un día decidimos amarlo. El amor comenzó en Él. Siendo Él el amor se acercó a los hombres para salvarnos del reino de las tinieblas, generó circunstancias, curiosidad y eventos en tu vida para llamar tu atención y atraerte a Él, esa es la razón por la que lees este estudio este día, porque Dios te atrajo de una u otra manera para decirte que te ama y que quiere que conozcas su amor. Nosotros le amamos a él porque él nos amó primero.

Dios es la verdad absoluta

Hoy en día escuchamos a muchas personas hablar de la espiritualidad, tal vez no utilicen esta palabra exactamente pero hablan de muchas creencias, ideas y metodologías para estar en paz con uno mismo, para tener experiencias en el cuerpo y hasta fuera del cuerpo, cada quien enseña una manera de cómo acercarse a un dios o ser superior y todos aseguran tener la verdad. Incluso dentro de iglesias que se llaman a sí mismas cristianas aseguran que solamente su iglesia salva. ¡Cuántas ideas tan diferentes y cuánta confusión generan en las personas! Sin embargo, la Biblia habla de dos opciones, dos caminos o dos espíritus que pueden dirigir nuestra vida: la verdad o el error. Es decir, hay un sólo mensaje verdadero que enseña el único camino a la única vida eterna; todo lo que se diga adicionalmente a esto son teorías humanas que tratan de comprender a un Dios al que se niegan a querer conocer en una experiencia personal, prefieren imaginar y suponer algo de Dios o un ser supremo que hacer una sencilla oración para pedirle al único Dios verdadero que entre a vivir en su corazón y sea su salvador personal.

Amando a Dios de Verdad

¿Cuál es el día más feliz que has tenido en la vida? Tal vez pienses en más de uno, podría ser el día que te casaste, tal vez cuando te graduaste, cuando encontraste el amor de tu vida o cuando te dieron tu primer auto. Hay personas a quien les sería más fácil y más rápido contestar, por ejemplo, el día más feliz de un preso sería cuando fue liberado, el día más feliz para un enfermo terminal podría ser cuando milagrosamente fue sanado, el día más feliz para unos padres podría ser cuando nacieron sus hijos, claro cada historia es diferente pero la tendencia sería que esas serían sus respuestas. Pregúntate ahora, ¿cuál ha sido el día más feliz que has tenido en tu experiencia con Dios?

Confíale tu vida a Dios

Todo lo que sucede en nuestra vida no depende de nada ni de nadie sino solamente de la misericordia de nuestro Señor. Otros podrán tener otras intenciones para nosotros, el enemigo creerá que ganó algunas batallas en nuestra vida y en la fila para ser usados por el Señor a nuestra manera de ver habrá otros "más capaces y más cristianos" antes que nosotros pero al final ¡no depende de nada ni de nadie más lo que pase en nuestras vidas sino solamente de la inmensa e infinita misericordia de nuestro Salvador! Él nos irá a sacar de cualquier línea de espera, consolará nuestras tristezas, vendará nuestras heridas, ¡volverá a darnos vida! No nos dejará tirados junto al camino, cada oración que hemos dicho ¡Él la conoce y la recuerda! Nuestras palabras no se han perdido en el aire ni nuestras causas han sido olvidadas, ¡Él está trazando y cumpliendo un plan perfecto en nuestra vida y nos sorprenderá una vez más!

El amor de Dios nos restaura

¡Así es el amor de nuestro Dios! Cuando confesamos nuestros pecados e incredulidad y aceptamos su perdón ¡hay fiesta en el Cielo y bendiciones aquí en la Tierra! ¡No vale la pena ocultar nuestros pecados y vivir llenos de culpa y miseria! Dios tiene un plan para reconstruir en ti todo lo que tienes miedo que se venga abajo cuando dejes al descubierto tus faltas. Por supuesto habrá consecuencias y tendremos que llenarnos de valor para enfrentarlas pero detrás de estas viene el amor y el perdón que tanto anhelamos y mejor aún: esa carga pesada de culpa ¡se irá para siempre!