¿Cómo sabes cuánto vales?

Nos esforzamos tanto en quedar bien delante de las personas, hay quienes pasan horas escogiendo su ropa o arreglándose antes de salir de su casa, otros invierten cantidades importantes de dinero en su forma de vestir y en los accesorios que llevan pero a la hora que les preguntas qué tanto invierten en conocer y agradar a Dios te dicen que no tienen tiempo o que eso no es para ellos. Mientras no hayamos entendido quiénes somos en Dios y cuánto valemos en Él, buscaremos con desesperación y perseverancia la aprobación humana para sentir que valemos.

Cambiando nuestra manera de Pensar

Una de las principales áreas en las que la Biblia causará cambios radicales será en tu manera de pensar. Estamos llenos de razonamientos y argumentos bien definidos, durante años hemos formado ciertas ideas y rechazado otras, tenemos conceptos claros de cierto tipo de personas, pensamientos y acciones, pero cuando nos topamos con la Palabra de Dios descubrimos que nuestros conceptos no son los mismos que los de nuestro Creador por lo que necesitamos hacer ajustes. Algunos de estos ajustes ni siquiera tendrás tiempo de planearlos, al ir conociendo a Dios la misma vida que crecerá dentro de ti generará cambios automáticos que te llenarán de vida y plenitud.

El Tribunal de Cristo

¿Te imaginas qué pasaría si al morir resulta que Dios sí es real y de pronto abres los ojos ante el tribunal de Cristo donde serás juzgado de acuerdo a tus acciones y tu fe? Porque si hemos vivido pensando que esto no sucederá o que el tribunal será un mero trámite y resulta que estábamos equivocados lo lamentaremos toda la eternidad. Hoy todavía hay tiempo de tomar decisiones que cambien todo lo que sucederá el día que como dice la Palabra de Dios estaremos ante su tribunal para ser juzgados y recibir como veredicto final el pasar una eternidad con él o una eternidad en las tinieblas con lamento y dolor.

Dios cumple lo que Promete

Todos en algún momento de máxima presión o debilidad somos propensos a fallarle a otros por ver por nuestros propios intereses. Alguien completamente confiable necesitaría ser una persona que nunca bajo ninguna circunstancia cambiara su personalidad, retractara sus palabras o condicionara su lealtad. El único que ha sido siempre el mismo, que hoy sigue siendo el mismo de ayer y seguirá siendo igual toda la eternidad que estemos a su lado es nuestro Padre Eterno, nuestro Dios y, si sabemos que nunca ha cambiado ni cambiará, también sabemos que siempre habla con la verdad por lo cual todo lo que nos promete lo cumplirá.

Dios de toda Consolación

Fue el amor de nuestro padre de misericordia y consolación el que permitió que su hijo tomara nuestro lugar para que una nueva puerta de esperanza se abriera en nuestra vida. Entrar en una relación personal con Dios es entrar en un ambiente de amor, perdón, consolación, esperanza, es como si te hubieran cambiado los lentes con los que veías la vida y de pronto empezaras a disfrutar una vida nueva donde nunca más te sentirás solo ni abandonado porque ahí contigo por la eternidad estará tu Padre amoroso sosteniendo tu vida, lo notes o no, lo sientas o no, Él siempre estará allí.