El Yugo desigual: Relaciones Interpersonales

Dios establece claramente en la lectura de hoy que aquellas personas que le conocen y viven para agradarle no pueden entrar en una relación que implique compartir una carga y un rumbo de vida con alguien que no sea creyente. ¿Está haciendo Dios acepción de personas? ¡En ninguna manera! Dios quisiera que todos le conocieran, lo que en realidad está haciendo es cuidar el corazón de las dos personas, pues sabe que una yunta dispareja pueda causar graves consecuencias en las vidas de quienes la llevan.

Relacionándonos con los demás

Tener nuestras relaciones interpersonales en orden es fundamental para que estas se desarrollen de manera sana y correcta. ¡Cuántos problemas no existen hoy en día dentro de las familias, los matrimonios y aún las organizaciones debido a faltas de respeto, problemas de autoridad o falta de orden e importancia! La persona o personas que decidas en tu corazón que tengan la prioridad número uno determinará la influencia más grande que habrá sobre tus decisiones, acciones, tus pensamientos e incluso tu concepto de ti mismo, será también esta persona a quien generalmente acudas a pedir consejo en tiempos buenos y no tan buenos. ¿Quién ocupa el primer lugar de tu corazón?

La Familia como Dios la diseñó

La sociedad se ha encargado de "redifinir" la familia para que se ajuste a nuestra incapacidad de ser fieles, nuestra inconstancia en el compromiso y nuestra falta de autocontrol en nuestro cuerpo y placeres sexuales, cuando en realidad ¡debería ser al revés! En lugar de escoger redoblar esfuerzos por mantenernos puros, sobrios y fieles y proteger la familia de todo ataque que la quisiera dividir decidimos ver por nosotros mismos en lugar de por nuestros hijos, nuestros cónyuges y las siguientes generaciones. ¡Aún estamos a tiempo de corregir el rumbo! Para que al menos nosotros y nuestra familia regrese al diseño original de Dios, aquel donde Él es el Rey, sus mandamientos nos rigen y la pureza, fidelidad y lealtad fluyen de un miembro a otro.

Desarrollando relaciones sanas

Para que una relación de amor o amistad funcione primeramente tienen que estar de acuerdo las dos personas, ¿de acuerdo en qué? no solamente en lo que sienten o esperan de la relación sino de acuerdo con los principios que rigen el corazón de la otra persona, es decir, una persona que no tiene espacio en su corazón para tener una relación con Jesús es porque ¡usa todo su tiempo para satisfacerse a sí mismo! Y difícilmente estará listo para entrar en una relación de amor, rendición y compromiso con alguien más, porque alguien que no conoce a Dios de acuerdo a la Biblia no ha conocido el verdadero amor, no conoce el poder del perdón, la libertad de la salvación, la paz que sobrepasa todo entendimiento ni la fortaleza que nos da el Señor para volver a intentarlo cuando fallamos.

La Familia es Prioridad

Dios a través del apóstol Pablo dejó en claro que antes que pensar en la iglesia nuestra prioridad es nuestra familia, es ahí donde lo mejor de nosotros debe invertirse primeramente, donde debemos desarrollar relaciones sanas y estables, donde debemos reflejar el carácter de Cristo y ser ejemplo e influencia para que otros le conozcan. Si no tenemos en orden las relaciones personales con quien mejor nos conocen, ¿cómo aspiramos a dirigir y servir a quienes no nos conocen?