El Plan original de Dios para el Matrimonio

El principio original era bastante claro: un matrimonio es una unión de dos personas que ¡nada ni nadie debe separar! ¿Por qué creemos que tenemos ideas mejores que las de Él?, ¿Es que acaso no consideró el Señor todas las posibilidades dentro de un matrimonio cuando estableció que sería una unión permanente? ¡Por supuesto que sí! El problema está en que hemos sido nosotros quienes hemos rebajado un pacto sagrado y permanente a un mero acuerdo que podemos romper cuándo y cómo queramos. Una y otra vez vemos a personas que se unen en matrimonio con otras personas que ni aman ni conocen a Dios, se toman decisiones a la ligera y no se consulta al Señor, ¡no es de extrañarse que tantos matrimonios se conviertan en una relación tan difícil de llevar!

La Pureza Sexual que Dios creó

¡Hoy más que nunca necesitamos ser un ejemplo de pureza y santidad sexual! Debemos ponernos de pie en medio de una generación en donde "todo es válido y debe ser tolerado" para dejar en claro que ¡no todo es aceptado por Dios! La sexualidad mal usada se puede convertir en un pecado que controle nuestra vida por completo y tiene el potencial de destruir relaciones, familias y comunidades enteras. ¡Nada causa mayor adicción que la satisfacción sexual desordenada! Los hijos de Dios debemos ser el ejemplo a seguir, debemos conocer el camino que lleva a la libertad de toda adicción y perversión y llevar a la gente a reconocer su situación, tomar decisiones y comenzar a caminar en pureza y santidad.

El Amor hacia los demás

¡Todo se trata de una relación de amor con Dios! Puedes ir muchas veces a la iglesia, ser una persona "buena", leer muchos libros cristianos, aprenderte versículos de memoria y hasta hablar como cristiano pero si no tienes una relación de amor con Dios tu cristianismo es solamente un conjunto de buenas intenciones, reglas y religión. Nadie que no tiene una relación personal con Dios debería llamarse a sí mismo cristiano.

El Yugo desigual: Relaciones Interpersonales

Dios establece claramente en la lectura de hoy que aquellas personas que le conocen y viven para agradarle no pueden entrar en una relación que implique compartir una carga y un rumbo de vida con alguien que no sea creyente. ¿Está haciendo Dios acepción de personas? ¡En ninguna manera! Dios quisiera que todos le conocieran, lo que en realidad está haciendo es cuidar el corazón de las dos personas, pues sabe que una yunta dispareja pueda causar graves consecuencias en las vidas de quienes la llevan.

Relacionándonos con los demás

Tener nuestras relaciones interpersonales en orden es fundamental para que estas se desarrollen de manera sana y correcta. ¡Cuántos problemas no existen hoy en día dentro de las familias, los matrimonios y aún las organizaciones debido a faltas de respeto, problemas de autoridad o falta de orden e importancia! La persona o personas que decidas en tu corazón que tengan la prioridad número uno determinará la influencia más grande que habrá sobre tus decisiones, acciones, tus pensamientos e incluso tu concepto de ti mismo, será también esta persona a quien generalmente acudas a pedir consejo en tiempos buenos y no tan buenos. ¿Quién ocupa el primer lugar de tu corazón?