¿Qué tan cerca o lejos está Dios de nosotros?

¿No será que no hemos aprendido a hablar el mismo lenguaje espiritual de nuestro Señor porque pasamos muy poco tiempo leyendo y meditando en su manual (la Biblia) que nos dejó?, ¿no habrá algunos más que a pesar de estar de frente a su Señor han puesto un intermediario que hable por ellos creando así división e impidiendo una conversación fluida y personal? ¿Y qué de aquellos que intentan reducir la fe a un "sentimiento" y entonces cuando no sienten lo que quisieran, cómo quisieran y cuándo quisieran dudan de la existencia de Dios? Las únicas personas que tendrían razón de vivir sin esperanza son aquellos que no tienen a Cristo Jesús ni le conocen, pero todos aquellos que nos llamamos cristianos y reconocemos a Jesucristo como nuestro salvador, ¡deberíamos sentirnos siempre cerca de Dios y tener la certeza de que Él siempre está con nosotros!

La Promesa de Dios: Su Espíritu

Jesucristo quiere conectarse con nosotros a nivel espíritu, quiere renovar nuestro interior para que seamos capaces de entender su voluntad, su poder y para que podamos conectarnos con el Cielo y escuchar así las palabras que Dios el Padre nos quiere decir, ¿cómo podemos lograr esto? Solamente si hemos invitado al Espíritu de Dios a habitar dentro de nosotros. El apóstol Pablo en el primer capítulo de su carta a los Efesios que es nuestra lectura de hoy menciona que su Espíritu es la promesa con la cual Dios identificará a los suyos. ¿Has recibido la promesa e identificación que Dios tiene para ti?

¿En dónde estás buscando a Dios?

Un cristiano que cree que la presencia y el poder de Dios residen fuera de una relación personal con Él es porque lleva mucho tiempo alejado de su Señor y tal vez ¡ni cuenta se ha dado! Y cuando llega una prueba difícil que no se resuelve como esperaba hace la misma pregunta que la nuera de Elí: “¿dónde está la gloria de Dios?, ¿dónde está su poder?, ¿por qué no me contesta?, ¿es que acaso no me ama?, ¿por qué a otros sí les contesta?, ¿será que no le intereso?”. La verdadera pregunta que deberíamos estar contestando es la que el Espíritu Santo nos ha estado haciendo por mucho tiempo: ¿Cuándo volverás a buscar a tu Señor y regresarás a experimentar una relación personal con Él?

Caminando junto con Dios

¿Estamos siguiendo a Dios o le estamos pidiendo que nos siga a nosotros? Más de una vez he escuchado a personas pedirle a Dios que bendiga una decisión que tomaron sin consultarle o una relación que está en contra de lo que Él estableció en su Palabra, ¡Dios no irá contra su propia palabra por ti ni por mí ni por nadie! Él es tan fiel, que nunca cambia, podemos confiar en que sus instrucciones no pasan de moda, no tienen caducidad ni se amoldan a los caprichos de nadie, su Palabra siempre es la verdad que está por encima de la nuestra. Él trazó el camino de nuestra vida, Él sabe los obstáculos que vienen adelante así que Él sabe qué recursos y ayuda necesitaremos ¡y tiene planeado proveernos y pelear a nuestro lado! Nos toca a nosotros permanecer caminando junto a Él.

Una Esperanza Eterna

¡Qué difícil ha de ser vivir sin tener esperanza para más allá de la vida humana! Si esta vida es lo único que tenemos y vivimos experiencias que nos lastiman y esclavizan ¡no hay esperanza para el día de hoy ni menos el de mañana! Pero si creemos que existe un Dios que cuida de nosotros cada día y que nos espera una eternidad "sin tarea ni exámenes" a su lado, podemos vivir con esperanza eterna en el corazón, como lo dijo el apóstol Pablo en la carta a los Romanos: "Lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él (Dios) nos revelará más adelante."