El Poder de Dios para cada día

El cristianismo verdadero requiere que aprendamos no a acudir a buscar el poder de Dios en las crisis sino a vivir continuamente experimentándolo y dependiendo de él. ¿Por qué esperar a que llegue la necesidad para ponernos de rodillas?, ¿por qué nos esforzamos tanto en cambiar y hacer las cosas bien antes de buscar la intervención de Dios en nuestras debilidades? ¡Su poder está disponible para nosotros en cualquier instante de nuestra vida para todo tipo de decisiones! No quiere decir que Jesucristo está ahí para hacer todo lo que le pidamos sino que quiere decir que si nosotros permanecemos en Él y su Palabra ¡nada nos podrá hacer frente porque Él estará con nosotros!

Donde Dios está hay Libertad

La religiosidad, el legalismo, la incredulidad y el apegarnos a las reglas y las leyes antes que Dios siguen cegando el corazón de las personas hoy en día. Las personas invierten horas de su tiempo haciendo sacrificios, buscando fórmulas y procedimientos humanos que sacien su hambre espiritual, establecen reglas que no pueden cumplir, ponen estándares que no son capaces de seguir y se cubren con apariencias físicas, espirituales y emocionales para que otros crean que son muy espirituales y puros. No hemos entendido que lo único que puede saciar nuestra sed interior es el amor de Dios, solamente Él puede cambiarnos total y permanentemente.

Dios cumple lo que Promete

Todos en algún momento de máxima presión o debilidad somos propensos a fallarle a otros por ver por nuestros propios intereses. Alguien completamente confiable necesitaría ser una persona que nunca bajo ninguna circunstancia cambiara su personalidad, retractara sus palabras o condicionara su lealtad. El único que ha sido siempre el mismo, que hoy sigue siendo el mismo de ayer y seguirá siendo igual toda la eternidad que estemos a su lado es nuestro Padre Eterno, nuestro Dios y, si sabemos que nunca ha cambiado ni cambiará, también sabemos que siempre habla con la verdad por lo cual todo lo que nos promete lo cumplirá.

La Biblia y la profecía

La gran mayoría asociamos la profecía con alguien que predice el futuro o alguien que siempre está regañando con firmeza a otros, sin embargo esto no es lo que enseña la Biblia. Un profeta está dentro de la iglesia para diagnosticar lo que sucede en nuestra vida o iglesia y hacernos entender las consecuencias que vendrán a nosotros si hacemos o dejamos de hacer aquello que nos está señalando. Dios usa a estas personas para traer orden, enseñanza y sanidad al corazón y espíritu de los creyentes.

Orando con Lenguas Espirituales

Nuestra relación con Dios no es una relación como la que tenemos con nuestros padres o hermanos, puesto que Él es Espíritu, nuestra relación con Él es espiritual. Ciertamente podemos establecer conversaciones y tener experiencias físicas y emocionales con Él pero la mayor cantidad del tiempo la vida cristiana gira en torno a percepciones e impresiones que tenemos directamente de su Espíritu al nuestro. La Biblia nos enseña que cuando Jesús partió al Cielo nos dejó a su Espíritu Santo para que viniera a guiarnos, hablarnos y renovarnos en nuestro espíritu para conocer más a nuestro Señor y entender su plan para nuestra vida, para que esto fuera posible el Espíritu Santo al llenar nuestro espíritu nos dio habilidades y capacidades espirituales.