¿Está logrando algún pecado controlarnos?

El pecado ya no tiene efecto en nosotros porque ahora hemos resucitado a una nueva vida en Cristo. El apóstol Pablo lo dice claramente en la lectura del día de hoy: "así también ustedes deberían considerarse muertos al poder del pecado y vivos para Dios." ¿Cuál es nuestra parte entonces? Dios hace la "conversión" espiritual mediante nuestra fe y nos renueva, nuestra parte es simple y sencillamente vivir una vida de obediencia. Es nuestra responsabilidad escoger qué amistades frecuentaremos, qué haremos con nuestro cuerpo, qué dejaremos que vean nuestros ojos, a qué lugares iremos, cuánto tiempo invertiremos orando y/o leyendo la Biblia.

¿Reina en ti la vida o la muerte?

La muerte eterna no es algo que "contrarrestamos" con buenas obras o sacrificios humanos, ¡no somos capaces por nosotros mismos de trasladarnos del reino de la muerte al reino de la vida! Por eso es que Dios envió a su hijo Jesucristo, al resucitar en la cruz, ¡venció a la muerte eterna! Pagó el precio de nuestra maldad y extendió el puente de la fe para que todo el que cree en Él tenga esperanza de una vida eterna en el Cielo a su lado.

¿Quiénes son los Justos?

¡Exactamente eso vino a hacer Jesucristo! A ubicarnos en nuestra realidad espiritual: hombres pecadores, sin esperanza, que no merecíamos el amor divino; para luego levantarnos de nuestra miseria y vergüenza y darnos un nuevo valor y lugar, de ser pecadores hemos sido restaurados a un nuevo lugar como hijos de Dios, no somos ni más ni menos que esto: personas redimidas, perdonadas, adoptadas por el Rey Soberano y dueño del Universo por amor, hombres y mujeres con un nuevo valor y posición determinados por nuestro Señor y Salvador.

Dios cumple lo que Promete

¿Qué es lo que nos hace considerar a una persona confiable? Cuando sabemos que una persona cumple con lo que dice crece dentro de nosotros una seguridad interna que nos lleva a poner nuestra esperanza en que con el paso del tiempo no cambiará o permanecerá firme en su manera de ser. Entre mayor crece nuestra relación personal con quien consideramos confiable, más fácil es confiar en esa persona pues vamos juntando más elementos y experiencias que fortalecen nuestra confianza. ¿No puedes confiar en Dios? ¿Cómo está tu relación con Él?

¿Qué tan bueno crees que eres?

Muchas personas han reducido el cristianismo a un conjunto de reglas que se deben cumplir, han reducido la salvación a "tener un porcentaje mayor de obras buenas que de obras malas". En lugar de pagar el precio por conocer a Dios y tener una relación personal con Él han preferido mediante un conjunto de reglas y "buenos comportamientos" calificados como religión crear sus propias maneras de salvarse y de ser "buenos".