¿Qué tanto confiamos en Dios?

No hay paz en el corazón de alguien que continuamente tiene el miedo de ser defraudado, decepcionado, lastimado o abandonado. ¡No podemos vivir nuestra vida cristiana así! Nuestra falta de paz es un claro reflejo de nuestra falta de fe, pero tenemos que llevar nuestra mirada y seguridad a una verdad mayor que nuestros miedos: ¡Dios es fiel aunque nosotros no lo seamos! Su fidelidad, poder y amor no están sujetas a nosotros ni nuestra perspectiva de la vida. ¡Necesitamos comenzar a confiar en Él! Pero qué difícil es confiar en quien no conocemos ¿no es cierto?

Dando más allá de Nuestras Fuerzas

Invierte tiempo en tu familia, cuida tu salud, ¡invierte tiempo en conocer a Dios y su Palabra! No podemos pasarnos la vida diciendo que daremos algo que no nos hemos esforzado por obtener, queremos agradar a nuestro Señor pero no le damos tiempo, queremos aprender a escucharlo pero no lo buscamos, y esto mismo hacemos en nuestras relaciones personales y familiares. ¡Seamos hombres y mujeres de palabra! Demos de nosotros no sólo buenas intenciones sino también firmes decisiones.

La Fe puede cambiar tu manera de vivir

Algunos creyentes en su intento por convencer a otros de entregarle su vida a Cristo han presentado la vida cristiana como una vida llena de felicidad sin problemas ni dolor, y aunque ciertamente conocer a Dios trae estabilidad y plenitud a nuestra vida, los problemas y las pruebas no terminan, esto solamente sucederá hasta que estemos en el Cielo junto a nuestro Salvador. ¿Entonces cuál es la diferencia entre un creyente y un no creyente durante las angustias y problemas? Que los creyentes tenemos la seguridad y confianza de que nuestro Dios está en control de todo y nos llevará con bien a través de esta situación.

La Fe requiere Esfuerzo y Valor

Esforzar implica provocar algo que no existe pero se necesita. El esfuerzo es el empuje extra que necesitamos para hacer todo aquello que naturalmente no nos gusta o no estamos acostumbrados a hacer. La vida cristiana requiere mucho esfuerzo continuo porque nuestros deseos físicos, la rutina y el cansancio del cada día nos piden continuamente que nos sentemos en un lugar cómodo a descansar y nos olvidemos de tantos compromisos. El esfuerzo para los cristianos no es una opción, ¡es una obligación!

Todo Pecado tiene Consecuencias

Todas nuestras acciones, buenas o malas tienen sus consecuencias, incluso aquellas por las que llegamos a ser perdonados. Porque aunque recibimos el perdón por nuestros errores los daños que causamos no desaparecen al instante y algunos ni aún con el tiempo se irán por completo. Las palabras del apóstol Pablo pueden sonarnos fuertes o hasta religiosas para los que están menos acostumbrados a leer estas declaraciones, pero entendamos que la Biblia enseña que en el mundo las personas sólo tienen dos opciones, vivir bajo el control de Dios por amor o vivir bajo el control del diablo sin esperanza ni paz.