Perseverando en Dios

La segunda carta escrita por el apóstol Juan que está registrada en la Biblia, es una carta pequeña y personal, al parecer a un conocido o familiar suyo. Las palabras que uno suele decir a las personas que más ama son importantes y verdaderas. Debemos recordar que en los tiempos del apóstol Juan no había medios electrónicos de comunicación como los de ahora, una persona como Él que viajaba mucho recorriendo las iglesias la única manera que tenía de comunicarse era mediante cartas. Así que cada carta era bien aprovechada, y esta pequeña carta expresa el corazón de Dios en alguna manera que Él consideró clave y determinante para que fuera parte de las Escrituras, de su Palabra hacia nosotros. El principal consejo que da esta carta es perseverar en la doctrina de Cristo.

¿Crees en Dios? y… ¿lo conoces?

No hay vida fuera de una relación personal con Jesucristo, no la hay ni aquí en la tierra ni más allá de la muerte. Porque si no le conocemos en la tierra somos esclavos del mundo y, si no le conocimos en vida estaremos una eternidad sin Él. ¡Hoy es el día en que necesita entrar en una relación personal con Jesucristo!

Las Etapas de la Vida Cristiana

En nuestra relación con Dios el factor que determina mucha de la madurez en el crecimiento cristiano es sin duda alguna la obediencia a la Palabra de Dios, entre más creces en obedecerla y aplicarla, más conoces a Dios y mayor madurez adquieres. Sin embargo, la Biblia también habla de que debemos aprovechar nuestras etapas de mayor fuerza física y determinación en el carácter para cimentar las bases de nuestra vida cristiana. Veamos en esta segunda sección del capítulo 2 de la primer carta del apóstol Juan a los cristianos, lo que Dios espera de nosotros en cada etapa de la vida cristiana.

Confíale tu vida a Dios

Todo lo que sucede en nuestra vida no depende de nada ni de nadie sino solamente de la misericordia de nuestro Señor. Otros podrán tener otras intenciones para nosotros, el enemigo creerá que ganó algunas batallas en nuestra vida y en la fila para ser usados por el Señor a nuestra manera de ver habrá otros "más capaces y más cristianos" antes que nosotros pero al final ¡no depende de nada ni de nadie más lo que pase en nuestras vidas sino solamente de la inmensa e infinita misericordia de nuestro Salvador! Él nos irá a sacar de cualquier línea de espera, consolará nuestras tristezas, vendará nuestras heridas, ¡volverá a darnos vida! No nos dejará tirados junto al camino, cada oración que hemos dicho ¡Él la conoce y la recuerda! Nuestras palabras no se han perdido en el aire ni nuestras causas han sido olvidadas, ¡Él está trazando y cumpliendo un plan perfecto en nuestra vida y nos sorprenderá una vez más!

La vida con Dios es incomparable

La vida cristiana ¡es incomparable!, la vivimos porque le da un sentido a nuestra vida, nos llena de paz y plenitud el corazón, nos hace libres de tantas ataduras y vergüenzas del pasado que antes controlaban nuestras emociones y sacudían nuestras mentes, nos hace sentir amados y aceptados tal cual somos, nos da sanidad para el pasado, esperanza para el futuro y un presente seguro en las manos de nuestro Salvador. Por más feroz que sea la tormenta cuando la cruzamos en la barca junto a Jesucristo, ¡no hay ningún peligro! La vida con Dios es ¡única! Nada de lo que esta sociedad o este mundo pueda ofrecer es comparable a lo que el Creador del Universo ha diseñado, si no la estás viviendo ¡te estás perdiendo lo mejor de tu vida!