Hagamos crecer nuestra Fe

La vida cristiana comienza con una decisión de Fe, inicia con un anhelo y una necesidad en nuestro corazón que nos llevó a buscar un salvador. Entonces, alguien nos habló de Jesús y le dimos el control de nuestra vida a cambio de que nos diera una nueva naturaleza, cedimos nuestra manera de vivir llena de suciedad para recibir su pureza y santidad. Sin fe es imposible agradar a Dios, sin fe nunca aceptaremos su sacrificio, su amor, su perdón ni creeremos que podemos entrar en una relación personal con Él.

¿Puede Olvidarnos Dios?

Tan pronto sucede algo inesperado en nuestras vidas escogemos pensar que Dios nos ha olvidado o que seguramente hicimos algo malo y nos está "ignorando" intencionalmente. ¡Cómo podemos creer que el amor perfecto, eterno e inmenso de nuestro Señor podría voltear a ver hacia otro lado en el día de nuestra aflicción y dolor! ¡Dios no nos abandona en nuestro pecado! Al contrario, nos ofrece, gracia, misericordia y perdón. Piénsalo un poco, Moisés realmente había hecho algo malo, ¡era un asesino y aún así Dios fue a buscarlo al desierto para encontrarse con Él! El mismo amor que Dios tuvo por Moisés lo tiene por ti.

Todos necesitamos un Salvador

Hoy es el día de salvación, este es el mensaje central de la Biblia: que Jesús el hijo de Dios vino a morir a la cruz por amor tuyo para perdonarte tus pecados de modo que puedas tener una relación personal con Él que inicie aquí en la tierra y se extienda por la eternidad. Si nunca has permitido a tu corazón creer y nunca has hecho una confesión audible de que necesitas un Salvador ¡no pasarás una eternidad en el Cielo con Él no importa qué tan bueno creas que eres!

¿Qué tanto confiamos en Dios?

No hay paz en el corazón de alguien que continuamente tiene el miedo de ser defraudado, decepcionado, lastimado o abandonado. ¡No podemos vivir nuestra vida cristiana así! Nuestra falta de paz es un claro reflejo de nuestra falta de fe, pero tenemos que llevar nuestra mirada y seguridad a una verdad mayor que nuestros miedos: ¡Dios es fiel aunque nosotros no lo seamos! Su fidelidad, poder y amor no están sujetas a nosotros ni nuestra perspectiva de la vida. ¡Necesitamos comenzar a confiar en Él! Pero qué difícil es confiar en quien no conocemos ¿no es cierto?

Dando más allá de Nuestras Fuerzas

Invierte tiempo en tu familia, cuida tu salud, ¡invierte tiempo en conocer a Dios y su Palabra! No podemos pasarnos la vida diciendo que daremos algo que no nos hemos esforzado por obtener, queremos agradar a nuestro Señor pero no le damos tiempo, queremos aprender a escucharlo pero no lo buscamos, y esto mismo hacemos en nuestras relaciones personales y familiares. ¡Seamos hombres y mujeres de palabra! Demos de nosotros no sólo buenas intenciones sino también firmes decisiones.