Asegúrate de Amar a Dios

La pregunta que realmente debemos hacernos y en la que debemos meditar es: ¿es posible que dejemos de amar a Dios? Tristemente sí lo es, como cualquier otra relación si dejamos de invertir nuestro tiempo, nuestras fuerzas y todo lo que somos en perseguir y conocer su corazón poco a poco nuestra pasión se irá apagando y un día nos preguntaremos lo mismo que nos preguntaríamos en otra relación de amor enfriada: ¿cómo llegue hasta este punto de mi vida?, ¿cuándo se apagó mi amor por Dios?

Las decisiones de un corazón lleno de fe

Dios busca hombres y mujeres conforme a su corazón, cristianos que tengan una fe real y no solamente platicada, personas dispuestas a arriesgar su vida con tal de agradar a su Salvador, corazones que tomen decisiones radicales con base en una relación personal con Él. Porque un corazón que le ha creído al Señor, ¡le creerá cualquier cosa que le pida!, está listo para hacer la voluntad de Dios y para ser usado por Él en la extensión de su reino en su vida, su familia, su trabajo, su escuela y la sociedad donde está.

Aprendamos a consultar a Dios

La Biblia enseña que este mundo está bajo el poder del diablo y la suma de su astucia, su experiencia y el odio que nos tiene hacia quienes amamos a Dios lo hacen altamente peligroso. El enemigo se valdrá de personas, situaciones, accidentes, pensamientos y todo lo que tenga al alcance para engañarnos y hacer que perdamos todo lo que el Señor tiene para nosotros, la pregunta es ¿qué podemos hacer al respecto? ¡Nuestra única esperanza es esforzarnos más y más en conocer a Dios y aprender a consultarle con mayor frecuencia! Dios sabe lo que nadie más sabe, conoce todos los planes del enemigo, sabe nuestros límites, lo que nos hace pecar, lo que nos fortalece y lo que nos puede hacer caer derrotados así que ningún consejo será más acertado que el que Él nos pueda dar.

Una relación de amistad con Dios

Somos imperfectos, incapaces de amar puramente y estamos listos para arrebatar lo que creemos que es nuestro. ¡Una amistad con nosotros mismos no prosperaría mucho! Pero entonces nuestro amado salvador nos ofrece una amistad pura, genuina y desinteresada que está basada no en quiénes somos nosotros sino en quién es Él, no hay mayor amigo que pudiéramos tener que aquel que conociendo no solamente la fachada buena que le ponemos a todos sino también lo más obscuro de nuestro corazón quiere seguir siendo nuestro amigo y compartiendo su vida con nosotros. ¡Jesús dio su vida por nosotros cuando todavía ni nos considerábamos sus amigos ni nada parecido!

Caminando junto con Dios

¿Estamos siguiendo a Dios o le estamos pidiendo que nos siga a nosotros? Más de una vez he escuchado a personas pedirle a Dios que bendiga una decisión que tomaron sin consultarle o una relación que está en contra de lo que Él estableció en su Palabra, ¡Dios no irá contra su propia palabra por ti ni por mí ni por nadie! Él es tan fiel, que nunca cambia, podemos confiar en que sus instrucciones no pasan de moda, no tienen caducidad ni se amoldan a los caprichos de nadie, su Palabra siempre es la verdad que está por encima de la nuestra. Él trazó el camino de nuestra vida, Él sabe los obstáculos que vienen adelante así que Él sabe qué recursos y ayuda necesitaremos ¡y tiene planeado proveernos y pelear a nuestro lado! Nos toca a nosotros permanecer caminando junto a Él.