Gastando nuestra vida por amor a Dios

Si aspiramos a vivir una vida que agrade a Dios debemos aprender a ver a través de sus ojos y a sentir según su corazón. Dios no pone su mirada en lo que parecemos ni mucho menos en lo que poseemos, Él mira quiénes somos y qué llevamos en el corazón. Tendemos a juzgar a las personas por su apariencia, sus posesiones o sus atributos físicos, nos dejamos llevar por lo que hay delante de nuestros ojos y solemos prejuzgar en nuestro interior a quienes no entendemos o conocemos. ¡Tenemos que aprender a ver más allá de lo que tenemos en frente!

Orando con Lenguas Espirituales

Nuestra relación con Dios no es una relación como la que tenemos con nuestros padres o hermanos, puesto que Él es Espíritu, nuestra relación con Él es espiritual. Ciertamente podemos establecer conversaciones y tener experiencias físicas y emocionales con Él pero la mayor cantidad del tiempo la vida cristiana gira en torno a percepciones e impresiones que tenemos directamente de su Espíritu al nuestro. La Biblia nos enseña que cuando Jesús partió al Cielo nos dejó a su Espíritu Santo para que viniera a guiarnos, hablarnos y renovarnos en nuestro espíritu para conocer más a nuestro Señor y entender su plan para nuestra vida, para que esto fuera posible el Espíritu Santo al llenar nuestro espíritu nos dio habilidades y capacidades espirituales.

Miembros de un mismo Cuerpo

Dios te ha colocado en su cuerpo, te ha diseñado como parte de algo mucho más grande y hasta que no te unas al resto del cuerpo no entenderás el propósito por el cual fuiste diseñado con la combinación perfecta de capacidades, habilidades, fortalezas y debilidades que conforman tu personalidad y carácter. En lugar de compararnos disfrutemos nuestras diferencias y seamos miembros unos de los otros funcionando juntos.

El Espíritu Santo: ¿lo conoces?

Cuando su Espíritu entra a nuestras vidas le revela a nuestro espíritu, es decir a aquella parte de nosotros que es nuestra esencia humana, todo lo que antes no éramos capaces de entender de Dios, de pronto su Palabra es fácil de leer, su amor inunda nuestra ser, recibimos nuevas fuerzas para enfrentar los pecados y un hambre por todo lo que pertenece al Reino de los Cielos comienza a despertarse en nuestro interior, esa nueva experiencia o sensación difícil de comprender es el Espíritu Santo morando en nosotros.

Dios ve los Motivos del Corazón

¿Qué son más importantes nuestras acciones o nuestros motivos? Muchas personas hoy en día viven con la filosofía de que "el fin justifica los medios", es decir, si en el proceso de cerrar una negociación, construir una relación u obtener algún recurso necesitan hacer algo ilegal o incorrecto pero al final lograrán algo "bueno", entonces está permitido el evento indebido del proceso. ¿Y qué dice Dios al respecto? Dios está buscando personas honestas, transparentes, hombres y mujeres genuinos amantes de lo correcto y cuyas acciones sean un reflejo de su corazón y no una mera apariencia de bondad o compasión. Lo que Dios ve no son tus acciones sino tu corazón, Él ve los motivos e intenciones detrás de todo lo que eres y lo que haces.