Siguiendo la Paz con los demás

Dios nos hizo a todos diferentes, en muchas maneras somos semejantes pero la suma de experiencias, vivencias, y decisiones de cada uno nos hacen únicos en ciertos rasgos de nuestra personalidad. Lo que para unos es importante para otros es trivial, lo que para otros es causa de enojo, tristeza o desilusión unos cuantos más apenas si perciben que sucedió; tantas diferencias suelen convertirse en impedimentos para que las relaciones interpersonales se desarrollen de maneras sanas y saludables. Sin embargo, después de amar a Dios con todo lo que somos, el siguiente y grande mandamiento que Jesús enseñó en su Palabra es que amemos a los demás como a nosotros mismos, que antepongamos los intereses de otros sobre los nuestros y que hagamos con otros como nos gustaría que hicieran con nosotros.

Escogiendo Agradar a Dios

Los cristianos muchas veces vivimos pensando que "merecemos" la bendición y la ayuda de Dios, ¡cuán equivocados estamos si pensamos que merecemos algo! Ningún atleta recibe un trofeo o medalla si no compite de manera legítima, ningún labrador participa de los frutos de su tierra si no la siembra y trabaja antes, ningún soldado recibe un reconocimiento a su valor si no arriesga su vida primero, ¿por qué creemos que como hijos de Dios recibiremos bendición y galardones eternos sin esforzarnos en buscarle y agradarle?

Poder, Amor y Dominio Propio

Capacidad, determinación y amor; cuando se alinean estas tres en nuestra vida solemos dar lo mejor de nosotros llevándonos a nuestros límites con tal de alcanzar aquello que perseguimos. Si agregamos fe y nos tomamos de la mano de nuestro Señor, ¡podemos lograr cualquier cosa que Él nos pida hacer! Avivar nuestra pasión por Dios es tarea de nosotros, mantener la llama de su amor nos da el poder y el dominio propio que necesitamos para vivir la vida cristiana y alcanzar todo lo que tiene para nosotros.

El Camino de Jesús hacia la Gloria

El hecho de que Dios se haya hecho carne para vivir entre personas imperfectas que terminaron por crucificarle es algo que no se puede comprender ni explicar así como tampoco se puede entender su inmenso amor, su misericordia nueva cada mañana, su gracia que nos capacita para vivir en santidad, su poder, su fidelidad ni su grandeza. ¡Dios es un Dios maravilloso y admirable en toda su personalidad y carácter! El camino que Cristo siguió desde que llegó al mundo hasta que fue recibido en el Cielo en gloria es resumido en varias etapas que bien podrían reflejar un camino a seguir por cada un de nosotros.

Sirviendo a los Hombres de Dios

Necesitamos dejar de pensar que al servir a otros les estamos haciendo un favor, ¡esto no es así! Servimos porque Dios nos ha dado el privilegio de conocerle y ser parte de su cuerpo, lo hacemos porque es lo que nuestro Señor nos pide y para recibir de Él y no de los hombres bendiciones, pero aún si no recibiéramos nada a cambio, lo hacemos por amor y gratitud. Vístete con humildad y sirve a Dios y los hombres que ha puesto como tus líderes o autoridades.