Dale al Señor toda tu atención

Dios a través de su Palabra nos anima a no actuar sin pensar sino más bien tratar de entender lo que Él quiere, ¿cómo podemos lograr esto? Necesitamos sentarnos a leer, meditar y pasar tiempo con su Palabra ¡no existe otra manera de conocer el corazón de Dios! Mientras más leamos más entenderemos cómo piensa y cómo es Él y entonces más sencillo nos será saber qué es lo que Él quiere que hagamos. A la lectura de la Biblia es necesario que le agregues un ingrediente más: ser lleno del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios mismo habitando dentro de nosotros y comunicándole a nuestro espíritu sus planes y su voluntad.

Averigua bien lo que agrada al Señor

Precisamente esta es una de las maneras con las que podemos demostrarle nuestro amor al Señor y agradarlo: no haciendo lo que le desagrada ni estando presente cuando alguien más lo hace. ¡Nada tiene que hacer un hijo de Dios en una conversación obscena, contando o escuchando chistes de doble sentido, viendo imágenes o películas inmorales o permitiendo que sus ojos u oídos sean testigos de pecados platicados, actuados, cantados o sugeridos! Tus decisiones de cada día le comunican al Señor cuánto lo amas, cuánto te quieres parecer más a Él, cuánto quieres honrar a los que lo honran y cuánto quieres agradarlo viviendo de manera recta, honrada y ejemplar.

Madurando en nuestra Fe

¿Hacia dónde te está guiando tu fe?, ¿cuál es la razón por la que asistes a una iglesia cada semana?, ¿cuál es tu propósito central por el cual te has aventurado a seguir a Jesús? La gente se acerca a Dios en un inicio por dos motivos principalmente: porque quieren ir al Cielo cuando mueran o porque tienen un problema muy grande y necesitan un milagro. Sea cual sea el motivo por el que le pediste a Jesús que fuera tu Salvador y por el que comenzaste a asistir a una iglesia ahora que ya eres creyente, ¿qué sigue en tu vida?, ¿cuál es el siguiente paso de fe que debes tomar?, ¿qué estás haciendo para crecer y madurar hacia una nueva etapa en tu cristianismo?

Nunca estarás completo lejos del amor de Dios

Este es el mensaje central del Evangelio de Jesús: que conociéndote tal cual eres y sabiendo que sin conocerlo estabas destinado a una eternidad de sufrimiento y dolor, Jesucristo decidió pagar el precio por tu libertad, hizo lo que tenía que hacer para cambiarte el rumbo y darte una nueva oportunidad de ser amado, restaurado y vivir en plenitud. La cruz fue la evidencia del amor e interés que tiene por ti, tu respuesta a lo que sucedió en esa cruz determinará cuán completo, pleno y seguro vivirás el resto de tu vida.

Echa raíces en el Amor de Dios

Dios que quiere HABITAR en ti. ¿Qué lo está deteniendo de llenar todo tu ser? Nuestra falta de confianza en Él. Nos negamos a echar raíces profundas en su amor porque dudamos a veces de su existencia, otras veces de su perdón, otras más de su provisión y muchas otras más de su poder. ¡Necesitas tomar todo tu valor y toda tu fe y arriesgarlo todo por su amor! Nuestra falta de confianza en nuestro Señor nos hace tener raíces débiles que son arrancadas por las pruebas y tribulaciones, no alcanzamos una fe más fuerte porque ésta es el resultado de una firme determinación de confiar en el amor de Jesús sin importar lo que pueda venir y a pesar de que nos ha demostrado su fidelidad una y otra vez nos resistimos a entregarnos a Él.