Jesús quiere entrar a tu Corazón

¡El Rey de Reyes, dueño de todas las riquezas y el poder solamente por creer en Él y aceptar su Salvación a cambio nos adoptó como sus hijos! ¡Ninguno de nosotros lo merecíamos! ¡No hicimos nada especial ni relevante! Solamente escoger en nuestro corazón aceptar su insistente y fiel amor por nosotros. Y entonces nos "engendró", es decir puso su vida eterna en nuestro corazón humano y dio a luz su eternidad en nuestro espíritu, literalmente procreó de su naturaleza divina un espíritu nuevo y vivo dentro de nosotros, ¡la Biblia lo dice en nuestra lectura bíblica de hoy! No somos engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Su gracia y su verdad nos hicieron espiritualmente capaces de conocerlo y habitar una eternidad junto a Él.

Sigues a Jesús: ¿Por Obediencia o por Relación?

Hoy en día muchos cristianos afirman tener una gran relación con Dios pero la obediencia hacia sus mandatos y principios es escasa en gran parte porque ¡ni siquiera se han tomado el tiempo de conocer lo que Dios les pide!, por otro lado hay otro grupo de cristianos que conocen las Escrituras de inicio a fin, han memorizado más versículos de los que tú y yo juntos lograríamos memorizar y sin embargo, no tienen una relación personal de amor y confianza con Jesucristo. ¿Estás en alguno de estos grupos? Necesitas entender y pronto que una relación personal con Dios está incompleta si no estamos dedicando tiempo a leer la Biblia, meditarla y ponerla en práctica; y que la lectura de la Biblia sin encontrarte con el corazón de Dios para enamorarte de Él y relacionarte con Él con el paso del tiempo te hará sentir incompleto.

¿Tienes hambre de Dios?

Jesucristo mencionó que los cristianos que creemos en Él, le seguimos y tenemos una relación personal con Él somos la sal de este mundo, es decir, estamos aquí para que la gente conozca el verdadero sabor de la vida, para que sepan a qué sabe "conocer a Dios", para que conservemos con nuestro ejemplo la vida de Dios aquí en la Tierra y para despertar apetito en la gente a nuestro alrededor de más de Él, su amor, su Palabra, su perdón, su poder libertador y su eterna salvación. Pero si no llevamos en nosotros el "sabor de Dios" en nuestras vidas ¡de qué nos sirve llamarnos a nosotros mismos cristianos si no atraemos a nadie hacia Él ni aún nosotros mismos encontramos gusto en conocerle más! Nuestro "sabor" viene del Señor

La Felicidad en hacer lo Correcto

La motivación en nuestro corazón al vivir de manera íntegra, justa y honrada debería ser para agradar el corazón de nuestro Padre de Amor, nuestro Señor y Salvador, ¡no se trata de nosotros! ¡Estamos equivocados si creemos que al hilar algunos acciones justas estamos obligando a Dios a bendecirnos y contestar nuestras oraciones! Él nos escucha, contesta y ayuda ¡porque nos ama sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer! Su amor se trata de quién es Él y no de quiénes somos nosotros o de qué podemos hacer "por Él", ¡somos nosotros quienes le necesitamos y no al revés! ¿De qué nos sirve esforzarnos tanto por hacer lo correcto? ¡Nos sirve para agradar al corazón de nuestro Salvador!

Felices los que viven en la Paz de Dios

Vivir en paz es una consecuencia natural de establecer una relación personal con nuestro Señor, porque a medida que lo conocemos y entendemos cuánto nos ama y nos cuida, una seguridad interna nace dentro de nosotros que genera como resultado una vida de confianza y paz. Saber que alguien que nos ama profundamente tiene todo el poder y todo bajo control ¡nos da tranquilidad!