¿Nos estamos Olvidando de Dios?

La rutina, las responsabilidades, el éxito, las ocupaciones y tantas otras cosas suelen ocupar nuestras mentes al grado que si nos descuidamos podemos reemplazar nuestra necesidad de Dios con sentimientos y pensamientos que nos dicen que lo que más necesitamos ahorita es descansar, comer algo, terminar los pendientes o pasar un tiempo con la familia. ¿qué es lo que te ha estado manteniendo sin invertir en tu relación personal con Dios? El pueblo de Israel tuvo que ir de la prosperidad a la esclavitud, de la vida en abundancia a la persecución y dolor para acordarse que necesitaban a Jehová.

El día de salvación se acerca

El evento más grande en el cristianismo no fue Jesús muriendo en la cruz, sino ¡Jesús resucitando de la muerte! Y algunas preguntas obligadas que deberían hacerse todos los que escuchan esta historia es ¿por qué vino?, ¿cuál era su plan?, ¿ya lo cumplió?, ¿cómo lo va a cumplir? Jesucristo murió en la cruz para abrirnos las puertas al padre, nos otorgó perdón de nuestros pecados y nos lavó de nuestra maldad, ¿para qué? Para cumplir sus propósitos aquí en la tierra y para habitar a su lado por la eternidad en el Cielo pero, ¿cómo va a suceder esto último? ¡De una manera inesperada y emocionante!

Una Esperanza Eterna

¡Qué difícil ha de ser vivir sin tener esperanza para más allá de la vida humana! Si esta vida es lo único que tenemos y vivimos experiencias que nos lastiman y esclavizan ¡no hay esperanza para el día de hoy ni menos el de mañana! Pero si creemos que existe un Dios que cuida de nosotros cada día y que nos espera una eternidad "sin tarea ni exámenes" a su lado, podemos vivir con esperanza eterna en el corazón, como lo dijo el apóstol Pablo en la carta a los Romanos: "Lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él (Dios) nos revelará más adelante."

Mucho más que Oidores: Hacedores

Solemos excusarnos tras nuestras buenas intenciones pero la verdad es que una intención no es más que un acto que nunca se llevó a cabo. La vida cristiana se construye con decisiones de fe tomadas cada día sin importar el precio que tengamos que pagar. Es nuestra obediencia la que nos hace justos delante de nuestro Dios, conocer la Ley no tiene valor sino la obedecemos, saber que existe Dios no sirve de nada si no decidimos leer su Palabra y pasar tiempo con Él para conocerle.

Nuestras acciones tienen Consecuencias

Ningún argumento es válido para vivir en pecado ni para ser condescendiente con nuestras áreas débiles y nuestros malos hábitos. Todas nuestras acciones tendrán consecuencias, nuestra única esperanza es que nuestro Salvador nos libere y nos perdone para que en el juicio de Dios en lugar de ser declarados culpables seamos declarados redimidos.