Las Etapas de la Vida Cristiana

En nuestra relación con Dios el factor que determina mucha de la madurez en el crecimiento cristiano es sin duda alguna la obediencia a la Palabra de Dios, entre más creces en obedecerla y aplicarla, más conoces a Dios y mayor madurez adquieres. Sin embargo, la Biblia también habla de que debemos aprovechar nuestras etapas de mayor fuerza física y determinación en el carácter para cimentar las bases de nuestra vida cristiana. Veamos en esta segunda sección del capítulo 2 de la primer carta del apóstol Juan a los cristianos, lo que Dios espera de nosotros en cada etapa de la vida cristiana.

Deja que la Luz de Dios brille en ti

Antes de conocer a Jesús nadie nos decía lo malo que hacíamos, pues como la mayoría practicaban lo mismo que nosotros no tenían mucha autoridad moral para juzgarnos o señalarnos. Lo más que alguien nos decía es que "moderáramos" nuestros errores, ¡cómo si fuera tan fácil como decirlo! Éramos esclavos de nuestros hábitos y adicciones viviendo sin esperanza y con un corazón vacío, siempre sedientos de amor y aceptación. Pero cuando su luz vino a alumbrar nuestro corazón, nos dimos cuenta que teníamos mucho por cambiar. Sin embargo, su luz no vino solamente para señalar, sino también para sanar, lavar y perdonar.

Salvados por quien Él es y no por quienes somos

Fue hasta que el amor de Dios a través de su Hijo Jesús apareció en nuestra historia hasta que al fin encontramos la verdadera vida y libertad. Pero pon atención en lo que dice el apóstol Pablo, no te salvó Dios por que hubieras hecho cosas lo suficientemente buenas o justas para merecer la salvación, ¡no hay manera de comprar o merecer el amor y la salvación de Dios! ¿Qué tienes tú que ofrecerle al Dios que creó todas las riquezas, que tiene el poder y control absoluto del universo entero y que es creador de todo lo que tienes y puedas llegar a tener? ¡Él no necesita nada de ti! El que necesita de Él eres tú. Jesucristo vino a la cruz a salvarnos porque quiso amarnos y derramar su Espíritu por pura misericordia y amor. ¡Por eso es perfecto su amor! Porque no lo merecíamos, no lo obtuvimos ni lo provocamos, y si no lo ganamos ¡tampoco lo podemos perder!

Los Sueños que Dios nos da

Porque la verdad es que muchas veces somos así, recibimos una palabra de Dios o un sueño suyo y ¡gastamos días, meses y hasta años de nuestra vida abrazados de este evento y contándoselo a todos pero dejamos a un lado nuestra relación personal con Él! Los sueños en tu corazón son una invitación de tu Salvador ¡a entrar en una relación personal con Él! Mucho más grande que los sueños es el autor de estos sueños, aquel que puede hacerlos realidad en maneras que muchas veces son más sorprendentes que el sueño mismo.

Aprendiendo a ser Humildes

¿Por qué se humilló? En su forma de Dios no tenía limitaciones ni debilidades, su primera humillación fue tomar forma de hombre, porque el cuerpo humano tiene debilidades naturales y limitaciones de tiempo y espacio, sin mencionar la salud, la fuerza, el cansancio, etc. Una vez que tuvo esta condición limitada, ¡todavía contaba con el poder y el respaldo del Cielo! Pero no tomó provecho de esto para controlar o castigar a los hombres, al contrario, se dedicó a servir y vino a morir en una cruz, la vulnerabilidad más alta en medio de menosprecios, golpes, críticas y rechazos y todo esto únicamente para darnos a ti y a mí salvación, para que nuestros pecados fueran perdonados y un día pudiéramos estar toda una eternidad junto a Él. Si hablamos de humildad y humillación nada es comparable a lo que Jesús hizo por nosotros.