¿Qué tan bueno crees que eres?

Muchas personas han reducido el cristianismo a un conjunto de reglas que se deben cumplir, han reducido la salvación a "tener un porcentaje mayor de obras buenas que de obras malas". En lugar de pagar el precio por conocer a Dios y tener una relación personal con Él han preferido mediante un conjunto de reglas y "buenos comportamientos" calificados como religión crear sus propias maneras de salvarse y de ser "buenos".

Sosteniéndonos unos a otros

¡Qué bien se siente que alguien llega a ayudarnos cuando más lo necesitamos! No siempre nos es fácil reconocer que necesitamos ayuda pero entre más pronto lo hagamos más rápido tendremos un par de brazos más que nos sostengan y ayuden a resolver el problema que enfrentamos. Dios no espera que enfrentemos en nuestras propias fuerzas todas nuestras batallas. Nos ha hecho parte de un cuerpo para ser amados y ayudados por otros en nuestras debilidades y también para amar y ayudar a otros creyentes en sus luchas personales.

Solamente en Jesús encontrarás tu Libertad

Queremos tener todo el control, nuestra naturaleza nos empuja a ver por nosotros mismos solamente por lo que considerar la opción de entregarle el control de nuestra vida a Dios ¡es una ofensa contra nuestro egoísmo! Lo que no saben las personas que no se han decidido por entregarse a Jesucristo es que cuando lo hacen literalmente su espíritu dentro de ellos es renovado

La Tristeza que Dios permite

Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló... La Biblia no hablaría de consuelo si Dios no supiera de antemano que atravesaríamos por temporadas de tristeza. La tristeza es parte de las diferentes emociones que pueden afectar nuestro estado de ánimo, fuimos diseñados para sentir tristeza porque fuimos hechos a imagen de Dios y Él mismo ha experimentado tristeza cuando aquellos a quien ama lo hemos rechazado o cuando aquellos que le amamos hemos pasado por situaciones que nos han lastimad y Él se ha dolido con nosotros.

Reconciliándonos con Dios

Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a sus conciencias. Antes de conocer a Dios únicamente teníamos como modelos a seguir a otras personas, ya fueran nuestros padres, algunos líderes sociales o políticos, líderes religiosos o incluso personas que ha habían muerto pero mientras vivían habían hecho algo heroico, impresionante o inigualable. El problema con tener nuestra mirada en las personas es que basta internarnos un poco en sus vidas para encontrar acciones vergonzosas que en ninguna manera son admirables ni mucho menos ejemplo a seguir.