Siguiendo la Paz con los demás

Dios nos hizo a todos diferentes, en muchas maneras somos semejantes pero la suma de experiencias, vivencias, y decisiones de cada uno nos hacen únicos en ciertos rasgos de nuestra personalidad. Lo que para unos es importante para otros es trivial, lo que para otros es causa de enojo, tristeza o desilusión unos cuantos más apenas si perciben que sucedió; tantas diferencias suelen convertirse en impedimentos para que las relaciones interpersonales se desarrollen de maneras sanas y saludables. Sin embargo, después de amar a Dios con todo lo que somos, el siguiente y grande mandamiento que Jesús enseñó en su Palabra es que amemos a los demás como a nosotros mismos, que antepongamos los intereses de otros sobre los nuestros y que hagamos con otros como nos gustaría que hicieran con nosotros.

Dios y las Riquezas

Las riquezas en sí no son algo que vaya en contra de Dios y su Palabra, pero darles el primer lugar de nuestra vida de modo que vivamos para incrementarlas por encima de cualquier otra responsabilidad o relación personal abre la puerta a una gran cantidad de acciones y decisiones incorrectas. Pecados como la corrupción, el robo, la codicia y la avaricia son consecuencias de hombres y mujeres que viven únicamente para tener más recursos. El apóstol Pablo le dice a Timoteo en el último capítulo de esta su primera carta que recuerde que : raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores

¿De qué personas te rodeas?

Fuiste creado para vivir en comunidad, el apóstol Pablo menciona en el capítulo 12 de su carta a los romanos que somos miembros de un mismo cuerpo, somos parte de algo mucho más grande por lo cual necesitamos a otros para ser complementados y somos necesarios para complementar a los demás. En ocasiones te tocará ser la persona que camine a lado de otro para animarlo en las nuevas decisiones que tome y en otros momentos serás el líder que necesita el respaldo, amor y afirmación de amigos genuinos que sacrifiquen parte de su vida por estar a tu lado. Sea cual sea el papel que toque desempeñar: ¡no camines solo! Dios quiere usar tu vida para influenciar en la de los demás.

Escoge a Dios como tu único Señor

¡Si alguien ha de dirigir nuestra vida nadie lo puede hacer mejor que nuestro Señor!, ¡Él tiene todo el amor, poder, sabiduría y recursos que necesitamos! ¡Por qué habríamos de ir a buscar nuestro propósito e identidad en la sociedad, la moda, el mundo u otra relación personal! Querer ser como los demás o darle el control de parte de nuestra vida a alguien más, ¿no es romper el pacto que hicimos al decirle a Jesucristo que fuera el Señor de nuestra vida? Porque si Él es el Señor deberíamos anhelar ser sola y únicamente lo que Él quiere que seamos y dejarlo a Él y a nadie más dirigir el rumbo de nuestra vida. Ser más como la gente que no ama ni conoce a Dios es querer ser menos como Él, si hemos de parecernos a alguien, que sea a nuestro Salvador

Volviendo a los caminos de Dios

Ser cristiano no se trata de algo externo que aprendes a hacer (comportamientos, palabras, eventos), tampoco es algo que se viva con tus propias fuerzas con positivismo ni mucho menos es una rutina o conjunto de órdenes y mandamientos que debes seguir para no ser castigado. ¡Mucha gente se ha alejado de su fe por creer estas ideas! Ser cristiano es decidirse a bajar la guardia y la actitud defensiva ante Dios para aceptar tener una relación personal con Él, se trata de dejarlo ser el Señor de tu vida y darle una oportunidad de mostrarte cuánto te ama, de mostrarte lo poco que le importan tus errores y malas decisiones en comparación con la gracia y compasión inmensa que tiene preparada para perdonarte, restaurarte y transformarte, tiene todo que ver con permitir a Dios guiarte por sus caminos y llevarte de regreso a vivir en los propósitos para los que fuiste diseñado y creado tal cual eres. Dale una oportunidad a Dios, dale un voto de confianza, ¡no te arrepentirás!