Firmes en nuestra Confianza en Dios

Llegamos un día a la iglesia y fuimos cambiados por su amor, nuestras emociones estaban al tope, pero nunca nos decidimos a leer su Palabra cada día, a involucrarnos en servir en una iglesia ni a pasar tiempo cada día en oración. Aunque sabíamos que lo que todo cristiano debe hacer es orar y leer la Biblia, decidimos vagar en nuestro corazón por la iglesia sin invertir en una relación personal con Dios. ¿Cómo esperamos que nuestro amor por Dios crezca si no invertimos tiempo en Él? ¡La falta de interés y compromiso harán que tu corazón se endurezca! La incredulidad crece cuando la Palabra de Dios no está presente.

Jesús: Nuestro Hermano Mayor

Sabiendo que todos somos hijos de un mismo Dios, Jesús derramó todo su amor sobre nosotros. A pesar de nuestros errores y constantes fallas no se avergüenza de llamarnos hermanos, ¡al contrario! Vino a vivir en carne y hueso participando de las mismas tentaciones y angustias de la vida humana para darnos libertad. De modo que cuando el día de nuestra muerte venga, en lugar de tener miedo, tengamos confianza y esperanza de que vamos al Reino de los Cielos a disfrutar una eternidad a lado de nuestro Padre y nuestro hermano mayor.

Enfrentando nuestras Pruebas y Tentaciones

Las pruebas tienen un período de duración, un principio y un final. ¡No durarán para siempre! Y además de tener un tiempo tienen un propósito, hay una parte de tu fe que será llevada hasta el punto donde puedas comprobar si estás listo para creerle a Dios o no. Sabiendo esto, necesitas tener paciencia. En medio de las pruebas es fácil que nos desanimemos y desesperemos tanto que comencemos a dudar de Dios ¡No dejes que aquello que no puedes comprender o explicar haga que tu fe y tu paz se tambaleen y se vengan abajo!

El propósito de las Pruebas

Las pruebas tienen el propósito de sacar a la luz lo que hay dentro de nuestro corazón, ¿es que acaso Dios no lo sabe? ¡Claro que lo sabe! Pero quienes no siempre lo sabemos somos nosotros, una prueba te enseña qué tan comprometido estás con el Señor, cuánto de tu corazón necesita ser purificado o transformado, la presión saca las impurezas más ocultas de nuestro corazón y las expone para que podamos lidiar con ellas y erradicarlas de nuestra vida por completo para que no nos sigan dañando más.

Conocer o no Conocer a Dios hace la diferencia

Es un hecho real que el diablo quiere a toda costa alejarte de Dios, quiere convencerte de romper el pacto que tienes de amar al Señor, obedecerlo y honrarlo y hará ¡todo lo que esté a su alcance para lograrlo! Pero Dios nos enseña quiénes se mantendrán en pie ante los ataques del enemigo: “Sin embargo, el pueblo que conoce a su Dios se mantendrá fuerte y lo resistirá”. ¡Nuestra única esperanza de vivir la vida cristiana sin volvernos atrás al pecado es hacer todo lo posible por conocer a nuestro Señor! De eso se trata la vida cristiana, de perseguir el corazón de Dios hasta encontrarlo.