Comportándonos como hijos de Dios

Para la gente que no ha conocido a Dios es difícil de creer y aceptar que uno pueda cambiar, no conciben la idea de que la bondad pueda crecer en el corazón a tal grado que el deseo por hacer lo malo e incorrecto vaya disminuyendo hasta casi desaparecer del corazón. Pero lo que la Biblia nos enseña es que Dios espera que seamos santos y perfectos en nuestro modo de vivir, quiere que seamos irreprensibles, ejemplares e intachables para con nuestra conducta derribar la incredulidad del corazón de los que nos rodean y atraerlos al conocimiento de su amor. Si Dios espera esto de nosotros es porque con Él como nuestra fortaleza ¡todo es posible!

Manteniendo un corazón sano

Las heridas en el corazón son inevitables, pero la amargura, rencor y odio que guardamos como consecuencia de esas heridas son totalmente nuestra responsabilidad, si siguen allí es porque ¡no hemos ido a dejar nuestras situaciones en manos del Señor! Hemos querido ser los jueces de lo que nos sucedió para poder condenar y castigar con dureza a quienes nos hirieron, ¿es que hemos olvidado cómo fue que Jesucristo lidió con nuestras faltas y ofensas?, ¿cuánta dureza y castigo usó contra nosotros? ¡Su respuesta fue amarnos y entregarse por nosotros en una cruz!

La opinión de Dios es la más importante

¿Quién define cuál es tu valor?, ¿a quién le has dejado ponerte una etiqueta con un precio? Muchas personas viajan en la vida con pesadas "etiquetas" que dejaron que alguien más les pusiera: "bueno para nada", "perdedor", "no valgo nada", "nadie me ama", "no merezco nada", etc. Necesitamos entender que la opinión más importante es la que nuestro Creador tiene de nosotros, nadie nos conoce ni nos ama tanto como Él.

¿Puede Olvidarnos Dios?

Tan pronto sucede algo inesperado en nuestras vidas escogemos pensar que Dios nos ha olvidado o que seguramente hicimos algo malo y nos está "ignorando" intencionalmente. ¡Cómo podemos creer que el amor perfecto, eterno e inmenso de nuestro Señor podría voltear a ver hacia otro lado en el día de nuestra aflicción y dolor! ¡Dios no nos abandona en nuestro pecado! Al contrario, nos ofrece, gracia, misericordia y perdón. Piénsalo un poco, Moisés realmente había hecho algo malo, ¡era un asesino y aún así Dios fue a buscarlo al desierto para encontrarse con Él! El mismo amor que Dios tuvo por Moisés lo tiene por ti.

El Amor hacia los demás

¡Todo se trata de una relación de amor con Dios! Puedes ir muchas veces a la iglesia, ser una persona "buena", leer muchos libros cristianos, aprenderte versículos de memoria y hasta hablar como cristiano pero si no tienes una relación de amor con Dios tu cristianismo es solamente un conjunto de buenas intenciones, reglas y religión. Nadie que no tiene una relación personal con Dios debería llamarse a sí mismo cristiano.