No permitas que el enojo te aleje de Dios

¡Sí es posible impedir que el enojo nos controle y sí es posible detenerlo más pronto de lo que creemos! Sin embargo no lo es lejos de una relación personal con Dios. ¿Por qué? Porque nuestra naturaleza anhela justicia y venganza y si no hemos conocido al Juez Justo que cuida de nosotros ni hemos experimentado su gracia y misericordia mostrada en nuestros mayores errores y debilidades ¿cómo podremos dar lo que no hemos recibido? Solamente aquel que confía en que Dios tiene el control de TODO lo que sucede en su vida es el que es capaz de frenar su enojo, tomar un respiro profundo y escoger lo que el amor de Jesús nos ha enseñado: perdonar.

La Felicidad en la Compasión

¡La compasión de Dios no tiene límites ni lógica alguna! Porque detrás de la compasión de nuestro Señor está su amor, un amor igualmente ilógico e ilimitado, un amor puro que ve lo mejor de nosotros, que nos restaura y nos levanta de maneras que la vergüenza más profunda cede y se transforma en gratitud. Nuestro Salvador sabe ir hasta nuestro momento de mayor dolor para ofrecernos su hombro, perdón y restauración. Él no está buscando a quien acusar o juzgar, ¡sino a quien amar y con quién entrar en una relación personal para transformar su miseria y dolor en vida abundante!

Imitadores de Dios

¿Cuánta gente habrá hoy en día que se dice cristiano e incluso asiste a una iglesia y ocupa los lugares más visibles pero en su corazón no se ha decidido a darle el control de su vida a Cristo? Personas que no han aprendido a amar a los demás sino que solamente piensan en ellos mismos y en lo que ellos creen que es bueno o es malo. Si Dios no edifica nuestro corazón todo lo que hablamos o creamos de Él serán mentiras o engaños que nosotros mismos hemos creado.

Perseverando en Dios

La segunda carta escrita por el apóstol Juan que está registrada en la Biblia, es una carta pequeña y personal, al parecer a un conocido o familiar suyo. Las palabras que uno suele decir a las personas que más ama son importantes y verdaderas. Debemos recordar que en los tiempos del apóstol Juan no había medios electrónicos de comunicación como los de ahora, una persona como Él que viajaba mucho recorriendo las iglesias la única manera que tenía de comunicarse era mediante cartas. Así que cada carta era bien aprovechada, y esta pequeña carta expresa el corazón de Dios en alguna manera que Él consideró clave y determinante para que fuera parte de las Escrituras, de su Palabra hacia nosotros. El principal consejo que da esta carta es perseverar en la doctrina de Cristo.

Quien no conoce a Dios, no conoce el Amor

Amar a Dios no es una idea que se le ocurrió a un ser humano un buen día, no se trata de que un día decidimos amarlo. El amor comenzó en Él. Siendo Él el amor se acercó a los hombres para salvarnos del reino de las tinieblas, generó circunstancias, curiosidad y eventos en tu vida para llamar tu atención y atraerte a Él, esa es la razón por la que lees este estudio este día, porque Dios te atrajo de una u otra manera para decirte que te ama y que quiere que conozcas su amor. Nosotros le amamos a él porque él nos amó primero.